Curiosidades sobre la costra láctea

Rodeada de muchos mitos no siempre reales, la costra láctea es una de las afecciones más comunes en la cabeza del recién nacido. Su tratamiento es sencillo, incluso puede desaparecer sola en los primeros años del niño.
Curiosidades sobre la costra láctea
Marcela Alejandra Caffulli

Revisado y aprobado por la pediatra Marcela Alejandra Caffulli.

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 29 mayo, 2023

La costra láctea es una inflamación en el cuero cabelludo de los bebés; su presencia se distingue a partir de escamas de tonos amarillentos o blanquecinos. En ocasiones, se extiende hacia el rostro, instalándose en cejas, pestañas e incluso párpados, aunque la presentación es variable.

Se trata de una condición frecuente en el primer semestre de vida, apareciendo inclusive a partir de los 15 días del bebé. Alcanzados los 6 meses la frecuencia de casos ya es mucho menor. A pesar de que puede ocasionar molestias estéticas y preocupación en los padres, no ocasiona molestias en el bebé.

Curiosidades sobre la costra láctea

En torno a esta afección en la cabeza del bebé, hay algunos datos curiosos que los padres deben conocer:

  • Cómo reconocer la costra láctea: esta capa grasa adherida a la cabeza del bebé puede aparecer en las primeras semanas de vida. De hecho, una publicación en International Journal of Pediatric Health Care & Advancements explica que hasta un 70 % de los bebés alrededor del tercer mes de vida pueden padecerla. Aunque en principio las escamas pueden pasar desapercibidas, poco a poco el grosor aumenta.
  • La costra láctea no siempre cubre toda la cabeza: a veces solo se focaliza en una parte del cuero cabelludo. Si no se trata a tiempo, es posible que se caiga el pelo de ese sector.
  • Si bien el nombre hace referencia a la leche, una de las curiosidades sobre la costra láctea es que, en realidad, su aparición nada tiene que ver con la alimentación del niño. 

En diferentes partes del cuerpo

  • La costra láctea no solo se presenta en la cabeza, también puede expandirse a pestañas, orejas, cejas, cuello, nariz, ingle y axilas. En estos casos, se denomina dermatitis seborreica, aunque se trate del mismo problema.
  • Si la inflamación va en aumento, puede producir picazón, de lo contrario, es probable que no moleste en absoluto. En caso de picazón fuerte, el riesgo es que el niño intente rascarse y se haga daño.
  • El hecho de que un bebé tenga costra láctea no significa que esté falto de higiene. En general, los pediatras no dan mayor importancia a este inconveniente cutáneo. Su formación puede originarse por un exceso de grasa propio de la piel.

Las causas y los mitos

Son varias las posibles causas de la costra láctea. Por un lado, se atribuye su aparición al exceso de grasa en la piel y también a una predisposición genética, ya que se cree que ciertas hormonas recibidas en la placenta materna podrían sobre estimular a las glándulas sebáceas. Asimismo, las altas temperaturas pueden favorecer su aparición.

Circulan muchos mitos y curiosidades sobre la costra láctea, pero lo cierto es que no es contagiosa ni es causada por alergia alguna. Tampoco es provocada por una hormona presente en la leche materna.

Tratamiento para la costra láctea

Estos son algunos consejos para el tratamiento de esta incómoda afección:

  • El tratamiento para la costra láctea o dermatitis seborreica, debe ser, en lo ideal, simple y natural. Entre otras cosas, porque se trata, ni más ni menos, que de la cabeza de un bebé, la cual se sabe lo delicada que es en los primeros meses de vida.
  • Como tratamiento: los aceites de almendra y de oliva son el mejor remedio casero contra la costra láctea. El modo de aplicación es mediante una gasa embebida en uno de estos líquidos. Se frota de forma suave por la zona afectada y se deja actuar quince minutos.
  • Si el área que presenta costra láctea se encuentra en el cuero cabelludo, se lava con champú neutro. Si se trata de otra parte del cuerpo, basta con agua y jabón neutro. Luego se cepilla de forma delicada la región para terminar de despegar las costras.
  • La curación de la costra láctea puede demorar unos días. De hecho, es probable que vuelva a aparecer al cabo de un tiempo. En este caso, simplemente se procede a realizar el tratamiento de manera idéntica a la última vez.
  • El pediatra o dermatólogo infantil pueden recomendar el uso de un champú específico para la costra láctea, sobre todo, si la inflamación es demasiado intensa y se ha propagado por el resto del cuerpo.
  • Si los bordes de las escamas están enrojecidos, lo más probable es que se trate de una infección. En esos casos, la visita al pediatra es urgente. De acuerdo a la gravedad presentada, el médico puede recetar alguna crema con corticoides, además de señalar tratamientos de prevención específicos.

En conclusión, las curiosidades sobre la costra láctea han ido originando la creación de varios mitos sobre su aparición y cuidados que nada aportan a la solución del problema. Aunque se trate de un asunto menor, siempre es bueno mencionarlo al pediatra, quien recomendará un tratamiento concreto.


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