Curiosidades sobre el instinto maternal

A continuación te presentamos algunas de las curiosidades sobre el instinto maternal que te invitarán, sin duda, a la reflexión acerca de este maravilloso tema.

La inseguridad sobre el desarrollo de nuestro instinto maternal es recurrente en toda mujer embarazada. Antes de pensar en convertirnos en madres podemos dudar sobre la capacidad que tendremos para asumir este rol. Sin embargo, cuando finalmente estamos más cerca de ser mamás, pueden asaltarnos las dudas al respecto.

Es normal que nos cuestionemos cómo se desarrollará nuestro instinto una vez que sea necesario. ¿Qué pasa cuando no sentimos que lo tenemos? Aunque hablemos muy seguido de esto, los científicos consideran que de hecho el instinto maternal no existe. Pese a ello, muchas mujeres aseguran que antes de ser madres ya gozaban de esa tendencia hacia la maternidad.

Muchas veces nos encontramos con mujeres que están determinadas a la protección y conservación desde jóvenes. También existen casos en los cuales, algunas niñas se ven obligadas a cuidar de sus hermanos, y lo hacen muy bien. En este sentido, también podemos mencionar a hombres que desarrollan el “instinto maternal”.

¿Toda mujer que tiene hijos desarrolla el instinto maternal?

Como sabemos, hay muchas mujeres que aunque tengan hijos nunca parecen convertirse en madres. Estos casos por lo general se presentan por condición cultural, social e incluso genética. Para algunas personas es difícil asumir este importante rol a causa de inestabilidad mental o emocional. Sin embargo, los principales casos tienen que ver con factores externos; lo cual no siempre puede ser justificante.

Curiosidades sobre el instinto maternal.

De manera que, una mujer que abandona a sus hijos por motivos económicos o sociales, va a ser blanco de duras críticas. No obstante, nadie puede asegurar que ella no tuvo un instinto materno desarrollado. Por ejemplo, hablando de las madres del reino animal, estas podrían dar la mayor demostración de que este instinto existe. Pese a ello, muchas madres animales terminan sacando a sus hijos del nido.

Para los expertos, se trata más bien de una cuestión de aprendizaje. En la mayoría de los casos las madres repiten una y otra vez la historia. Probablemente aprendemos a ser madres con los cuidados que recibimos durante la infancia. Es por ello, que aquellas mujeres que no recibieron esta atención cuando niñas, quizá lo repitan con sus hijos.

No obstante, esto no tiene por qué ser así. El desarrollo del instinto maternal parece ser una realidad, que supera cualquier vestigio de una infancia difícil. Al respecto, los especialistas señalan que lo que entendemos como un instinto es el reflejo de otros factores. La identidad, personalidad, cultura e interacción social, tienden a determinar el desarrollo de este fenómeno.

Científicamente se cree que no existe un reloj biológico capaz de activar el instinto maternal de un día para otro. Dicho esto, cómo saber si se desarrollará en nosotras, ¿es una capacidad innata?

Curiosidades sobre el instinto maternal.

¿Es posible que no tenga el instinto maternal?

Considerando que existe el instinto maternal, es posible que NO lo sintamos. Muchas mujeres no desean ser madres y no se ven a sí mismas como tal. No obstante, esto no quiere decir que no sepan tratar a un bebé o no sean buenas con un hijo, en general.

Al respecto, cabe destacar que aun sin que lo hayamos pensado con anticipación, sabemos que es posible ser madres. Sin haberlo preparado con anticipación, las mujeres sabemos que ese día puede llegar. Entonces, es cuando entran en juego las hormonas, las cuales conspiran para que nos volvamos más susceptibles.

Desde que nos embarazamos nuestro cuerpo cambia, y las hormonas alteran nuestras emociones. Esto hace posible que la madre comience a sentir apego hacia el bebé. Un ejemplo claro sucede con las madres que se ofrecen para realizar la gestación subrogada, a veces se arrepienten. Es decir, una mujer que decidió alquilar su vientre, desarrolla afecto hacia ese bebé que no es suyo y decidió entregar al nacer.

Por consiguiente, se puede decir que una serie de factores internos y externos hacen que la mujer desarrolle ”el instinto maternal”. Aquellas que creen no tenerlo, es porque en sus vidas las condiciones han determinado su negativa. No es necesario sentir temor por no ser capaces de cumplir con este rol.

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