Cuando los niños crezcan, echarás todo esto de menos

14 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Quizá sientas que los días son muy largos, pero, en realidad, los años pasan volando, y empezarás a echar cosas de menos de tus hijos cuando crezcan.

Cuando se es padre o madre, nos damos cuenta que los días se empiezan a notar diferentes. El tiempo comienza a ir de forma distinta en nuestras vidas. Si bien es cierto que algunos días pueden sentirse como muy lentos, la realidad es que los años pasan volando. Los niños cansan y agotan, pero también nos dan la vida y la energía suficiente para poder con todo lo que se nos venga encima. Y, cuando los niños crezcan, la vida cambia de nuevo.

Nuestras vidas no siempre se sentirán como si estuviéramos corriendo, como si estuviéramos siempre atrasados, como si siempre estuviéramos intentando adelantar para ponernos al día. La vida no siempre será este nivel de caos de la crianza.

No siempre tendremos una montaña de ropa para limpiar, ni siempre tendremos que usar los fines de semana para arreglar toda la casa sin poder descansar porque durante la semana no ha habido tiempo casi para nada debido a todas las responsabilidades que se deben cumplir.

Cuando los niños crezcan

Llegará un momento en la vida que, cuando los niños crezcan, ya no te despertarán a las 2 de la mañana porque necesitan de tu consuelo. Ni tampoco tendrás que tener en brazos a tu bebé durante un par de horas porque tiene cólicos y necesita calmarse en tus brazos.

Niña aprendiendo a gatear en el suelo.

Tampoco tendrás que correr a sostener a tu hijo para que no caiga por las escaleras porque está aprendiendo a subirlas y a bajarlas. Todo eso pasará más rápido de lo que te puedes imaginar ahora mismo.

No siempre perderás el hilo de pensamiento y olvidarás por completo lo que ibas a decir, porque en los cinco minutos que han pasado desde que comenzaste una conversación te han preguntado por qué los helicópteros suenan diferentes a los aviones, por qué hay tanta ropa puesta en la cama de invitados, si podéis ir al parque, si podéis escuchar música y bailar…

No siempre pasarás la mayor parte de la cena pidiendo, por favor, a tus hijos que coman tres cucharadas más. Ni tampoco tendrás que ir siempre detrás de ellos para que se bañen y luego recoger todas las toallas y los juguetes que han dejado en la bañera.

La vida cambiará

La vida cambiará cuando los niños crezcan y ya no te sentirás tan cansado como para no darte cuenta ni de la hora que es. No siempre te levantarás por la mañana sintiéndote exhausto porque los niños te han despertado varias veces durante la noche y, además, tienes que madrugar para trabajar.

No siempre sentirás que no te queda mucho para ofrecer a tu pareja al final de un largo día porque tu paciencia no siempre se pondrá a prueba tan intensamente todos los días. Ya no será como es ahora.

Algún día tus hijos ya habrán crecido y te necesitarán menos. Pasarán menos tiempo contigo y llorarás por ello. Querrán estar más con sus amigos haciendo deporte y explorando la vida. Sentirán que tú siempre estarás a su lado cuando te necesiten, y eso les dará la fuerza necesaria para volar. Y los echarás de menos.

Ahora tienes todo lo que necesitas

Quizá, entonces, tendrás más tiempo para poder tener la casa limpia y quedar con tus amigos. Tendrás todo eso y, a lo mejor, tienes ya ganas de que ocurra, pero, cuando llegue el momento, echarás de menos que tus hijos te llamen en mitad de la noche, que te pidan un vaso de agua o que te den su pequeña manita antes de cruzar la calle.

Cuando los niños crezcan, ya no querrán abrazar a sus peluches.

Es ahora cuando tienes todo lo que necesitas para ser feliz. Ahora es cuando tienes la maravilla de la vida dentro de tu hogar y toda su alegría; tienes la felicidad a tu alcance. Así que, en lugar de pensar que los días son demasiado lentos, es mejor pensar lo afortunada que eres por tener la vida que tienes y de que tus hijos te abracen cada día de tu vida.

Cuando los niños crezcan, echarás de menos…

Echarás de menos las sesiones de pelis en familia de los domingos mientras tus hijos las ven encima de tus brazos. Echarás de menos que quieran meterse en la cama contigo y también echarás de menos sus riñas y sus risas. Querrás que vuelvan los bailes improvisados en la sala de estar y las recetas de cocinas que salían mal, pero que os hacían pasar un rato juntos en familia.

Los abrazos antes de dormir y nada más despertar eran tu energía diaria y, cuando crezcan, los echarás mucho en falta. También recordarás con melancolía las excursiones los fines de semana y el leer cuentos antes de meter a tus hijos en la cama.

Por eso, ¡es hora de reírse de las frustraciones diarias y disfrutar de la vida junto a tus hijos! Disfruta de sus besos y abrazos de ahora, y no olvides decirles todo lo que los quieres. Porque ellos son el motor de tu vida, pero, para que ellos arranquen la suya, ¡tienes que cuidar su infancia como el mejor de los tesoros!