¿Comparas a tus hijos con los demás?

03 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López
¿Comparas a tus hijos con los demás? Estas comparaciones dañan a nuestros hijos y debemos evitarlas. Aquí podrás encontrar las claves para no caer en ellas.

¿Comparas a tus hijos con los demás? Es una pregunta que deberíamos hacernos los padres y, si la respuesta es sí, dejar de hacerlo de manera inmediata. Las comparaciones son contraproducentes y muy poco beneficiosas para la salud psicológica de los niños. Dañan su autoestima y perjudica la formación de su identidad personal.

Los padres tenemos la tendencia a comparar a nuestros hijos con otros niños. Muchas veces, lo hacemos para asegurarnos de que nuestro niño está teniendo un desarrollo normal o hay algo que no termina de estar bien. El problema está cuando esa comparación la hacemos con ellos delante. ¿Qué ocurre entonces?

¿Qué ocurre si comparas a tus hijos con los demás?

Todos, en general, tenemos la tendencia a hacer comparaciones. Vamos a un supermercado a comprar y comparamos los precios con respecto a otros establecimientos. Por esta razón, en muchas ocasiones, comparamos a nuestros hijos de una manera automática, sin pensar en las consecuencias que acarrea.

Niñas hermanas comparando su altura.

Cuando la comparación es entre hermanos, pueden surgir entre ellos rivalidades, enfrentamientos, envidias. Esto puede llevar a tener una percepción errónea de que un hermano es más querido por sus padres que el otro, y podría dañar su autoestima, la confianza en sí mismo, e incluso acarrear inseguridades.

¿Por qué razón los padres comparamos a nuestros hijos con los demás?

Frecuentemente, los padres hacemos comparaciones de nuestros hijos con otros niños, pero sin ser conscientes de ello. ¿Cómo? Si estamos enseñando a nuestro hijo a que aprenda a montar en patinete y vemos a otro niño que lo está haciendo bien, seguramente le diremos: “Mira a ese niño cómo lo hace”. Lo hacemos para que le sirva de modelo, pero le estamos dañando.

La comparación la usamos como una forma de motivarlos para que desarrollen una determinada habilidad, conducta, o cualquier otra cosa que, como padres, consideramos que es útil. Pero lo que les estamos haciendo percibir es cómo queremos nosotros que sean, sin tener en cuenta sus características y habilidades.

Consecuencias si comparas a tus hijos con los demás

El comparar a tu niño con sus hermanos, primos, amigos, vecinos, compañeros, etc., va a tener consecuencias en el momento de la comparación, pero también a largo plazo.

Surgen los celos y envidias

Cuando las comparaciones las hacemos entre hermanos, pueden surgir los celos y las envidias. Ellos perciben que sus padres están más contentos con las cualidades de su hermano que con las suyas y que, por lo tanto, lo quieren más. Esto, al final, va a afectar a la relación entre los hermanos.

Rivalidad con otros niños

Al igual que el punto anterior, cuando comparamos a nuestro pequeño con otros amigos o compañeros, ellos lo van a ver como un rival. Su percepción es que ese niño es más apreciado y aceptado por sus padres que él mismo.

Dificultad para medir sus éxitos personales si comparas a tus hijos con los demás

Otra de las consecuencias si comparas a tus hijos con los demás es que puede establecer unas bases incorrectas acerca de su autoexigencia y expectativas. Esto influirá a lo largo de su desarrollo personal, porque el pequeño se acostumbrará a medir sus logros y fracasos dependiendo de los éxitos de los demás y no en los suyos propios y su valía.

Niño hermanos enfrentados.

La autoestima del niño se ve afectada

Nosotros, desde nuestra buena intención, hacemos la comparación para que les sirva de aprendizaje con un modelo. Ellos no ven eso y entienden que nos gustan más las cualidades de otros que ellos no tienen. Al final, esto crea inseguridades y falta de confianza en sí mismos, que complica el tener una autoestima saludable.

“Cada niño es único y tiene sus propias características individuales, cualidades y habilidades. Es muy importante que los niños aprendan a quererse y aceptarse tal y como son para que desarrollen una buena autoestima”.

-Carla Valverde, psicología infantil y juvenil-

En resumen

Como conclusión, si comparas a tus hijos con los demás y quieres cambiar de estrategia, es recomendable motivarlo y reforzarle las conductas positivas cuando surjan y no personalizar en ningún otro niño. Es muy importante que ellos se den cuenta de que los aceptamos tal y como son, con sus virtudes y sus defectos, y que estos últimos no afectan en absoluto al amor incondicional que tenemos por ellos.