Cómo practicar la meditación con los niños

Cada día se hacen más populares las prácticas contemplativas como la meditación. No es casualidad que esta técnica milenaria ahora está siendo implementada en las escuelas del primer mundo.

En realidad este “boom” del mindfulness tiene que ver con muchos elementos, y uno de ellos es que los científicos están comprobando que la meditación puede ayudar a los niños a apaciguar su mente, a centrar su atención de manera voluntaria y a gestionar con mucha más eficiencia sus emociones.

Todos estos beneficios han hecho que cada vez más padres y adultos se interesen por divulgar las prácticas meditativas, pues estas también contribuyen a que los niños de hoy, que serán los adultos del mañana, se conviertan en personas más centradas, más afectuosas y más compasivas, cualidades que resultan cada vez más escasas en nuestra sociedad.

Luces para enseñar meditación

Actualmente existen muchos centros y lugares donde los niños y también los adultos pueden aprender técnicas contemplativas o meditativas, las cuales ayudan a desarrollar la atención. La mayoría de estas técnicas se basan en los siguientes pasos:

Respiración consciente:

Invita a tu hijo a sentarse en una posición que le sea cómoda pero que no lo incite a quedarse dormido. La famosa posición de loto es la ideal; sin embargo, también se puede sentar en una silla o en un cojín. Lo importante es que la postura no lo invite a dormitar. Debe ser una postura digna y relajada.

Después de sentarse cómodamente, el niño debe aprender a centrar su atención en la respiración. Hay muchas maneras de lograrlo. Una de ellas es contar del 1 al 10 acomodando cada número a cada inhalación y exhalación, y por supuesto dejando de lado los pensamientos que invaden nuestra mente.

La meditación para niños tiene muchos efectos positivos para su desarrollo.

Otra es sentir como el aire entra y sale del cuerpo, centrándose en los cambios que se producen en nuestro cuerpo al realizar este proceso. Este ejercicio ayuda a acallar la mente poco a poco.

También puede servir de ayuda inicial escuchar una meditación guiada y seguir sus indicaciones. En internet encontrarás muchas de estas meditaciones. Puedes intentar escuchar diariamente una con tu hijo.

Aquietar la mente:

Aprender a centrar la mente en la respiración y en la percepción del aire cuando entra y sale del cuerpo tiene un objetivo: aquietar la mente. El estado de quietud que se persigue es el de vigilancia atenta, pero relajada, según explica un programa llamado Redes.

Es una atención sin esfuerzo, la cual se asemeja al estado de vigilia o de quietud que se alcanza antes de quedarte dormido. Este estado se puede identificar porque el cuerpo está relajado y no existe diálogo interior. Es decir, hay silencio interior.

Ese silencio interior puede ser alcanzarse solo durante unos segundos, pero en esos pocos segundos nuestra mente estará en una situación de total calma.

La meditación puede ayudar a los niños a apaciguar su mente, a centrar su atención de manera voluntaria y a gestionar con mucha más eficiencia sus emociones.

Beneficios de la meditación:

Aprender a meditar es un arte. El estado ideal de relajación que se describe anteriormente se alcanza a fuerza de paciencia y constancia. La combinación de ambas cualidades da como fruto el cultivo de una disciplina milenaria que trae beneficios como:

  • Adquirir la capacidad consciente para relajarte.
  • Descenso de los niveles de estrés.
  • Desarrollo de la atención.
  • Fomento de la capacidad de percibir los detalles.
  • Perfeccionamiento de la capacidad de memorizar.
  • Mejora la capacidad de gestionar las emociones.
La meditación ayuda a controlar el estrés.

La meditación cambia nuestra manera de aprender

La experta en aprendizaje social y emocional Linda Lantieri explica que la práctica regular de actividades contemplativas como la meditación puede revolucionar nuestra sociedad.

Específicamente, resalta que la práctica regular de la meditación cambia la manera de aprender de los niños. Esto ocurre básicamente porque la gestión eficiente de sus emociones ayuda a los niños a disminuir sus niveles de frustración y también a sentirse más autónomos.

Y el hecho de que un niño se sienta menos frustrado y más autónomo, marca la diferencia. A ese estado hay que sumarle que la meditación los ayuda a enfocar su mente voluntariamente, lo cual es una ventaja para los infantes de nuestra época, quienes están inmersos en una sociedad que los expone a demasiada estimulación externa.

Justamente una de las ventajas más notorias que aporta la práctica constante de la meditación es que ayuda a los niños a concentrarse mejor en clase. Pero, además, las practicas contemplativas –según Lantieri- contribuyen a que los niños sean más atentos con las otras personas, más sensibles y también a que tomen mejores decisiones. Y ese es el cambio de educación que el mundo necesita.

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