Cómo educar en generosidad

Sara González · 14 enero, 2018
Ciertamente la generosidad es uno de los mejores valores que se pueden brindar durante el crecimiento.

La generosidad es un valor importante para la vida. Sin embargo, es recomendable que valores como este se fomenten desde los primeros años de vida para garantizar su interiorización. Si eres padre es hora de apostar por educar en generosidad.

La enseñanza de valores no tiene por qué seguir un programa especial ni cumplir una serie de reglas. No obstante sí necesita seguimiento y rigurosidad a la hora de resolver dudas y brindar herramientas.

Enseñarle a los niños cómo compartir es uno de los gestos más sencillos pero más eficaces a la hora de educar en generosidad.

8 tips para educar en generosidad

Existen muchas formas de educar en generosidad. Podemos valernos de películas, cortometrajes, libros de diversos géneros, experiencias personales, conversaciones, etcétera. Lo importante es no caer en la monotonía y la falta de creatividad.

Debemos recordar que somos el ejemplo a seguir, por lo tanto, debemos actuar de una forma consecuente y apropiada para que los niños puedan tener una idea clara acerca de qué es la generosidad y cómo ponerla en práctica.

Educar en valores a los niños

Los padres deben estar presentes y dar consejos oportunos a los niños cada vez que lo soliciten. También es importante resolver las dudas que se presenten y no permitir que se acumulen, ya que esto puede ocasionar la distorsión del valor y la conversión de este en un antivalor. En este caso, el antivalor de la generosidad viene a ser el egoísmo.

Algunos tips para educar en generosidad y promover el desarrollo integral de tus hijos son:

  1. Animar al niño a hacer lo correcto y ayudarle a comprender el por qué es necesario.
  2. Ayudarle a discernir entre el beneficio propio y el beneficio colectivo, y cómo esto no tiene por qué estar reñidos. El beneficio común no elimina el beneficio individual. ¡Todo suma!
  3. Jugar con los niños es buena manera de enseñarles a ceder las cosas, empatizar y socializar al mismo tiempo.
  4. Escucharlos. Es necesario escuchar a los niños y hacerles saber que son comprendidos.
  5. Demostrarles afecto cada vez que compartan, de esta forma se les hará un refuerzo positivo de la acción que tomaron. Esto los llevará a la repetición y, por ende, a la creación del hábito.
  6. Hacerles partícipes de actividades comunes: cocinar, limpiar, ordenar alguna habitación, regar las platas, alimentar a la mascota.
  7. Prestarles ayuda tantas veces como lo necesites.
  8. Reconocer sus esfuerzos. No hay que imponerles cuestiones ni presionarlos en exceso para que sean mejores. Tampoco se les debe recriminar con groserías cuando sean egoístas.

¿Por qué fomentar la generosidad en nuestros hijos?

En primer lugar, se debe educar en generosidad a los niños para que puedan alcanzar un desarrollo integral. De esta forma, gozarán de una mejor calidad de vida y podrán tener mejores relaciones sociales.

Por otra parte, los niños experimentarán una gran alegría cuando aprendan que dar es mucho más importante que recibir. ¿Acaso no se siente bien dar un abrazo a nuestros abuelos o una flor a nuestra madre solo porque sí?

Un niño que ha sido educado en valores podrá alcanzar con mayor facilidad la autorrealización en su adultez.

Educar en generosidad a los niños

En segundo lugar, el niño asumirá, poco a poco, que también puede ser responsable de la felicidad de los demás y que sus acciones repercutirán en el bien de quienes le rodean.

Además, el niño descubrirá que el valor de la persona no se mide por la cantidad de cosas que hace sino por la generosidad que manifiesta en sus detalles.

En tercer lugar, fomentar este valor en nuestros hijos nos recuerda que ser generosos y sabernos poner al servicio a los demás puede dar sentido a la propia vida

Porque el niño aprenderá que ser generoso es saber dar ternura, afecto y alegría. No todo se trata de los bienes materiales. Que se debe poner el corazón en cada acción que nos lleve a compartir y vivirá la verdadera generosidad en su relación con todas las personas.

Ser generoso no es dar lo que nos sobre, sino dar lo que cada uno de nosotros somos. Este es el principio base para lograr la felicidad.

Además ayudan a valorar lo importante de la amistad y del compañerismo para participar con ellos, lo que llevará a pensamientos solidarios y generosos.

En conclusión, porque la solidaridad es un compromiso que en muchas ocasiones nos obliga a dejar nuestra zona de confort e intereses por el bien común. Esto le debe llevar a buscar siempre los mejores medios para conseguir la generosidad, trabajando por y para los demás.