Cómo crear un vínculo sano con tu hijo

Jamás pierdas lo más importante tanto de la maternidad como de la infancia de tu hijo. Sin duda, resulta fundamental crear un vínculo sano con tu hijo a lo largo de su niñez. Pues es esta, y no otra, la verdadera clave para garantizar al menor un crecimiento saludable, seguro, feliz y pleno.

Una buena crianza durante las primeras etapas de la vida del pequeño -las más plásticas y permeables de su vida- le brindan numerosas herramientas emocionales. Todo ello es realmente vital para su desarrollo, a fin de forjarle el mejor futuro posible.

Ahora bien, la pregunta del millón es: ¿cómo crear un vínculo sano con tu hijo? Ya verás que es mucho más fácil de lo que pensabas. Podría reducirse básicamente a compartir tiempo de calidad junto a ese ser que tanto amas.

Aprende mucho más de ese lazo que comienza a forjarse durante el embarazo pero que debe seguir cultivando tras el alumbramiento. No dejes de regar a diario una relación tan única y especial. Ríndete ante la magia de ese maravilloso amor que os une como seres incondicionales.

Crear un vínculo emocional con tu hijo será muy beneficioso para su futuro.

Un vínculo sano con tu hijo desde el vientre

Se habla mucho del período de los mil días. Esto contempla la concepción, la gestación y los dos primeros años de vida del recién nacido. Este tiempo es crucial ya que es cuando se desarrolla su cerebro. Desde luego, la nutrición aquí es vital, pero también lo son la neurología y la psicología.

Por eso, un vínculo sano entre madre e hijo es un modo de aumentar las potencialidades del niño, además de evitar a priori ciertas heridas emocionales de la infancia que nos pueden acompañar de por vida. Ello, entonces, tiene sus efectos en lo que a la seguridad, autoestima e independencia del niño conciernen. Su futuro, ciertamente, está en tus manos.

Pasar tiempo con tu hijo será la mejor inversión que podrás hacer en tu vida

Justamente en este vínculo sano se instalará aquello que se denomina “apego seguro”, también conocido como de “confianza básica”. Ello se traduce sin más en la tranquilizante sensación de que alguien se ocupará de su supervivencia, cuidados básicos y bienestar.

Vínculo sano con tu hijo: ¿cómo crearlo?

Desde el momento en que nos enteramos de su existencia, ya amamos a nuestros hijos. Fantaseamos con tenerlo en brazos, llenarlos de besos y abrazos. Imaginamos todo el día su cara y comenzamos a pensar en su posible nombre.

Por eso, no está mal demostrar desde el momento del embarazo todo ese amor, ilusión y esperanzas. Háblale, cuéntale cuentos, no te canses de cantarle nanas y de acariciarlo a través de la barriga. Ya verás cuando nazca que todo habrá valido la pena y que la conexión arranca mucho antes de lo que crees.

Y una vez que nazca, no dejes de hacerlo. Inclúyelo en tu rutina, habla con él y ayúdalo a crecer como persona. Muestra con actos y hechos todo aquello que te invade como madre.

fin de semana con niños

Y no pasa nada si tu trabajo o la casa no te permiten estar todo el día junto a tu hijo. Tan solo se necesita tiempo de calidad compartido, la cantidad no importa. La estimulación debe ir acorde a la edad: caricias, juegos, el rutinario baño o una cena familiar serán momentos mágicos para tu hijo.

Vínculo seguro: factores clave

Por lo general, el tipo de apego que fomentamos entre padres e hijos suele ser un vínculo seguro. No obstante, requiere de un esfuerzo diario si queremos mantenerlo en el tiempo. Pues estos lazos no son inalterables, sino que -al contrario- precisan de los siguientes cuidados:

  • Atiende sus necesidades de forma efectiva. Se trata de saber qué le pasa, qué siente y qué le falta al niño lo antes posible. De este modo, atenderemos sus demandas y ofreceremos una solución acorde. Para ello, una mirada aguda, así como la empatía y una escucha activa son las herramientas fundamentales.
  • Protección, lejos de la sobreprotección. No seas alarmista ni exagerado en tus reacciones cuando se trate de peligro. Si una situación provoca cierto temor, ansiedad o intranquilidad, simplemente transmite calma. Cuando hablemos de despedidas, conviene que sean cortas, pero que terminen siempre con un beso o un abrazo.
  • Paciencia ante situaciones agotadoras y estresantes. Nada mejor que responder a la tensión con extrema calidez y suavidad, procurando en todo momento el contacto físico. No tomes su temperamento como algo personal, busca los modos de llegar a tu hijo y de fomentar su inteligencia emocional mediante el diálogo.

Apostar por una relación sólida con tu hijo desde la infancia te garantizará ser uno de los pilares fundamentales en su vida y poder disfrutar siempre de su confianza.

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