Cómo afecta el elogio en los niños

Adrianazul · 2 abril, 2017

Mejorar la forma en la elogias a tu hijo tiene un impacto decisivo en su desarrollo, sobre todo en el ámbito académico. Carol Dweck, quien es una reconocida científica estadounidense, ha estudiado de manera especial cómo afecta el elogio al desarrollo de los niños.

Las conclusiones a las que ha llegado en sus trabajos han llevado a muchos profesionales de los centros educativos de Estados Unidos a borrar del mapa los elogios que solo se centran en alabar la inteligencia.

Parte de las investigaciones hechas por la renombrada psicóloga renombrada de la Universidad de Stanford, consistieron en hacer un experimento en el que daban ciertas tareas a tres grupos de niños.

A un grupo le alababan la inteligencia y los elogiaban con frases como: “Qué inteligente eres”, al otro le alababan el esfuerzo y les decían cosas como: “Te has esforzado muchísimo” y el otro era el grupo de control al que no le hacían ningún tipo de alabanza.

Los resultados fueron sorprendentes. Pues la mayoría de nosotros se atrevería a pensar que los niños cuya inteligencia fue halagada se destacaron mucho más que el resto, pero no es así. Resulta que los integrantes de este grupo prefirió hacer las pruebas más sencillas y que además se rendían mucho antes que el resto cuando se encontraban dificultades.

Una actitud totalmente opuesta a la de los niños cuyo esfuerzo era alabado, quienes, a diferencia de los “más inteligentes” decidieron enfrentarse a pruebas más difíciles, y si se equivocaban intentaban resolverlas durante más tiempo. Su actitud, en general, fue mucho más positiva que la de grupo “de los inteligentes”, quienes  en general tuvieron una actitud más derrotista.

Alabar la inteligencia puede llevar a un niño a no asumir nuevos retos

¿Por qué ocurre esto?, ¿cómo es que un niño cuya inteligencia es alabada demuestra una actitud derrotista? Hay varias explicaciones: Una de ellas es que los niños es que este tipo de elogios invita a los niños a percibir la inteligencia y el talento como una cualidad innata y no como una habilidad que se puede desarrollar por medio de la práctica y el esfuerzo.

Otra explicación a este  tipo de pensamientos, llamada por la científica como mentalidad fija, la ofrece el doctor  John Medina, autor del best-seller “Brain Rules for Baby”, quien argumenta que cuando el niño recibe este tipo de elogios que solo exaltan su inteligencia, es posible que comience a percibir sus errores como una falta de capacidad irremediable, y sus éxitos como producto de sus habilidades innatas.

Otra de las conclusiones de este trabajo científico apunta a que los niños cuya inteligencia suele ser elogiada de manera constante –sin que sea alabado su esfuerzo- intentan mantener la imagen que su interlocutor se ha hecho de ellos; por eso evitan hacer pruebas más difíciles y asumir nuevos retos, pues hacerlo incrementa las probabilidades de fracasar y por lo tanto de parecer unos “tontos”.

Quizás lo más grave de todo esto es que con este tipo de elogios podrías desalentar a un niño a asumir futuros retos y esto ocurre porque al alabar de manera vacía la inteligencia refuerzas en el niño la idea del error como algo negativo y no como una llave hacia el éxito.

El elogio al esfuerzo de tus hijos es mucho más positivo

Un niño que recibe elogios por su esfuerzo aprende a ver el éxito como el resultado del trabajo y el esfuerzo constante, lo cual no es una cualidad innata sino una posibilidad de crecimiento abierta para todos.

Y alentar este tipo de pensamientos ayuda a tu hijo a ver los errores o los fracasos como el resultado de su falta de práctica o de experiencia, lo cual no es una circunstancia irremediable.

Así, los niños que son elogiados por su esfuerzo y no por el resultado de sus acciones aprenden a ser persistentes y a ver que si se esfuerzan aún más podrán enfrentar los retos que se le presenten en el camino aunque tengan que intentarlo mil veces y el camino se encargará de enseñarles que la perseverancia los llevará al éxito.

Además las investigaciones de Carol Dweck determinaron que el grupo de niños que era elogiado por sus esfuerzos habían causado la impresión de que eran muy trabajadores, por lo cual podrían mantener esa imagen esforzándose cada vez más y eligiendo tareas cada vez más difíciles aunque para resolverlas tuvieran que tomarse más tiempo.

Qué tipo de elogios deberías darles a tus hijos

Los resultados de los estudios hechos por esta psicóloga han desencadenado que los profesionales de muchos centros educativos de Estados Unidos hayan eliminado los elogios a la inteligencia, los cuales han sido sustituidos por otro tipo de halagos.

Lo ideal, según la doctora Dweck, no es solamente hacer elogios al esfuerzo sino que los comentarios que se hagan inviten a la reflexión y que propongan estrategias alternativas, pues de lo contrario estos surtirán los mismos resultados que los elogios hechos a la inteligencia.

Resulta muy positivo erradicar ese error tan recurrente entre los padres de aplaudir el resultado final, lo cual incluye felicitar al niño por la calificación que ha conseguido tras presentar un examen o por haberse destacado en una práctica deportiva.

Trata de eliminar esa frase tan común: “¡Estoy tan orgulloso de ti, eres tan inteligente!” Y sustitúyelas por aquellas que se centran más en las estrategias utilizadas, la mejora que se consiguió, o el esfuerzo invertido. En ese caso, puedes decir, por ejemplo: “Qué buen trabajo, muéstrame cómo lo hiciste,” o “Estoy muy orgulloso de ti, ¡debes haber estudiado mucho!”. Este tipo de elogios fomenta que tu hijo aprenda a esforzarse más.