Comer es toda una experiencia para tu bebé

Adrianazul 3 marzo, 2017

Imagina que los únicos alimentos que has probado en tu vida son la leche y el agua. Y nada más. Y de pronto te dan a comer una fruta como la papaya. ¿Qué harías? Arrugarías la cara, apretarías entre tus manos los trozos de papaya, te saborearías, sonreirías porque te gusta o llorarías porque te disgusta… Eso es más o menos lo que le ocurre a un bebé cuando está aprendiendo a comer.

Aun a tu edad, comer es toda una experiencia. Satisfacer la necesidad de alimentarse es un verdadero placer, sobretodo si lo haces con tus alimentos preferidos. Tú, como una persona adulta, sabes bastante bien qué te gusta y qué no y qué tipo de aventuras o riesgos tomas a la hora de probar bocados diferentes, pero a un bebé no le ocurre lo mismo.

Para tu bebé todo en este mundo es una nueva experiencia, y comer no es la excepción. Cada vez que prueba un bocado distinto aprende, entre otras cosas, -y ayudado de sus manos y de su lengüita- a diferenciar texturas; porque no es lo mismo comer un pedazo de manzana que un trozo de pollo, pues no solo saben de distinta manera sino que se tienen texturas diferentes dentro de la boca.

Igualmente, cada vez que le sirves un plato de comida tiene frente a sí muchos colores distintos que deleitan su sentido de la vista. Ver el rojo de los tomates, el verde de los aliños o el blanco del arroz representa una experiencia muy grata.

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Para tu bebé comer es sinónimo de aprender

Reconocer que existen diferentes tipos de temperatura también es un aprendizaje que brinda aprender a comer. Es probable que cuando está empezando a diferenciar que existen alimentos que están más calientes o fríos de los que tolera se lleve a una sorpresa, la cual si se asume con alegría puede traducirse en un buen aprendizaje.

Cada bebé vive de manera distinta la experiencia de aprender a comer. Algunos se emocionan muchísimo, se divierten probando todo lo que pueden y demuestran claramente qué sabores le gustan y los que no, otros son un poco más precavidos, pero independientemente de su evolución, cuando cumplen su primer año de edad ya habrán probado una gran cantidad de sabores y texturas.

También habrá aprendido a ser un poco más independiente y habrá intentado usar los cubiertos de la mejor manera posible, a tomar juguito y agua de manera autónoma. Es muy importante que tu bebé sea vigilado en esta nueva etapa para que su experiencia con la comida sea lo más grata posible.

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Algunos detalles para hacer de la comida una gran experiencia

Durante la etapa en la que tu bebé está apenas probando nuevos sabores, debes ser muy cuidadosa con los detalles que harán de la hora de la comida una experiencia grata y segura.

Recuerda siempre que tu bebé, por más que se muestre muy ávido a vivir nuevas experiencias, es un ser humano muy frágil; por eso es importante que prevengas que se atragante, se queme o se intoxique cuando coma.

Realmente evitar que esto suceda es muy sencillo, solo debes estar atenta a algunos detalles como asegurarte de que la comida que le ofrezcas a tu bebé, quien aún no tiene dienticos, sea muy blanda o esté cortada en trozos muy pequeños.  Trata de prepararle papillas que pueda comer con mucha facilidad y de cortarle los pedazos de carne, pan o frutas cuya textura no es tan blanda en pedazos muy pequeños e incluso plantéate mechar los trozos de carne que le ofrezcan a tu hijo.

Casi todas las mamás soplan la cucharilla de sopa del bebé antes de llevarla a su boca e incluso esa costumbre ayuda a que el bebé aprenda a soplar la comida antes de ingerirla, lo que suele ser una de sus tantas monerías, pero, además de esa medida trata de evitar lo más que puedas calentar el tetero o la comida del niño en el microondas pues algunas zonas de los envases que contienen los alimentos pueden estar muy calientes y podrían causar que se queme.

Cada vez que tu hijo esté comiendo asegúrate de que algún adulto muy atento y consciente lo esté acompañando, trata de que coma en su sillita y que el cinturón que trae esté ajustado al cuerpo, esto te ayudará a evitar accidentes a esa edad en la que tu bebé puede resultar un niño muy inquieto.

Evitar darle miel, infusiones o té, alimentos procesados antes de los 12 meses de edad te ayudará a prevenir que tu hijo se intoxique así como también lo hará que seas muy respetuosa de las medidas de higiene cuando preparas su comida y que tengas especial atención a la higiene de los utensilios que el niño se lleva a la boca.

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