Características de los juicios de familia

22 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
La normativa existente regula los juicios de familia y les asigna todo lo relativo a la situación familiar y personal de los miembros familiares. Además del divorcio y la custodia de los hijos, se tratan asuntos relativos, en general, al estado civil de las personas.

Los juicios de familia son procesos especiales que tratan principalmente temas como el matrimonio, la filiación, la adopción, las uniones y la convivencia, la tutela, la custodia, el estado civil y el derecho de alimentos.

La ley contempla que los juicios de familia deben respetar los principios de tutela judicial efectiva, inmediación, buena fe y lealtad procesal, oficiosidad, oralidad y acceso limitado al expediente.

Lo relativo al acceso limitado al expediente es importante ya que, dada la naturaleza de los temas que se tratan en este tipo de juicios, es necesario limitar el principio de publicidad de las actuaciones judiciales que está establecido en la Ley Orgánica del Poder Judicial.

Por otro lado, y por sus características particulares, los juicios de familia aceptan y solicitan cada vez más la intervención de mediadores y de psicólogos forenses. A continuación, veremos algunos elementos para conocer mejor las diferentes características de los juicios de familia.Un mazo y un dibujo de una familia representando los juicios de familia.

Principios de los juicios de familia

Dada su naturaleza, los juicios de familia deben regirse por ciertos principios específicos. Por ejemplo, las normas que rigen el procedimiento deben ser aplicadas principalmente con la finalidad de facilitar el acceso a la justicia y la resolución pacífica de los conflictos.

Los jueces que tramitan estas causas deben, además, ser especializados y contar siempre con un apoyo multidisciplinario. Cuando existan niños o adolescentes involucrados, las decisiones que se dicten deben considerar siempre el interés superior de los menores.

El temor ante un juicio de familia

Un juicio de familia puede ser muy intimidante para quienes están involucrados en él. Hay que considerar que son personas que ya se encuentran vulnerables debido al conflicto familiar que están viviendo. Se trata de divorcios, separaciones, custodia de hijos, etc. Todos ellos temas que comprometen sentimientos y que exponen nuestra vida más íntima.

Las decisiones finales y definitivas de los jueces dependen de una serie de factores y suelen basarse, en gran medida, en los documentos y pruebas periciales aportados de forma escrita durante el juicio. Con todo ello, a pesar de que la actuación de las partes durante el proceso no suele ser definitiva, sí es posible que la inseguridad y el temor nos hagan cometer errores que perjudiquen y trasciendan a la sentencia.

Por todo ello, es importante trabajar con el abogado antes de enfrentar el juicio para poder prepararlo y llegar lo más tranquilos posible a ese día que puede ser tan temido. El profesional nos informará sobe las partes en las que se divide el juicio y todos los detalles de su desarrollo para que nada sea desconocido.

También el abogado nos guiará acerca de lo que conviene y lo que no conviene decir. Por lo general, en los juicios de familia se utilizan términos bastante sencillos para referirse a los aspectos legales, por lo que suele ser difícil entender y adaptarse fácilmente a la situación.Osito de peluche y balanza de la justicia para representar los juicios de familia.

La psicología forense en los juicios de familia

Además de los aspectos estrictamente legales, a medida que han ido aumentando las tasas de separación y divorcio, es cada vez más frecuente la intervención de psicólogos durante los juicios de familia. El objetivo es, principalmente, aportar conocimientos científicos relacionados con la psicología infantil y otros aspectos relativos a las relaciones interpersonales.

Durante un juicio de familia, el psicólogo forense dará su dictamen pericial. Se trata de la opinión objetiva e imparcial de un técnico especialista, con conocimientos científicos especiales, que tiene como objetivo la determinación de ciertos hechos o sus consecuencias. En el caso de que existan menores involucrados, cualquiera de los padres o el Juez podrán pedir la prueba pericial. 

Esta prueba se denomina Informe Psicosocial. Su objetivo es que un psicólogo y un trabajador social examinen a los padres y a los hijos. Y que a partir de ese examen realicen un dictamen recomendando que la custodia sea entregada a uno u otro progenitor, o que se establezca una custodia compartida. Este dictamen ayudará al Juez a tomar las decisiones finales.

En casos más graves, como los de abandono, los especialistas pueden, incluso, recomendar que se les quite a ambos la custodia y el menor pasará al cuidado de una institución pública.

Estos equipos de especialistas se pagan con dinero de los contribuyentes. Quienes demandan la intervención de estos profesionales no tienen que pagar nada; se trata de un servicio absolutamente gratuito.