Beneficios de la parentalidad positiva

Francisco María García · 19 febrero, 2019
El refuerzo positivo, la capacidad de empatía, la ausencia de todo tipo de violencia física o verbal en casa, son factores que potencian un estilo de vida saludable en nuestros hijos y un buen desarrollo. El término con el que podemos englobar todos estos tipos de actuaciones es este: parentalidad positiva.

Si la crianza de los hijos es un vínculo que se construye igual que cualquier otro, ¿por qué no apostar por un modelo de crianza basado en la empatía, el respeto y el trato amoroso? Los beneficios de la parentalidad positiva se perciben a corto plazo (casi se diría que de inmediato) y perduran para toda la vida adulta de los hijos.

El grito, el golpe, la violencia… transmiten a los niños bases muy negativas, tanto para el presente como para el futuro. Por otro lado, construir desde la parentalidad positiva les libera y les abre muchos caminos. Eso sí, el cambio hacia este nuevo paradigma de crianza debe aceptarse como un compromiso de toda la familia.

¿En qué consiste la parentalidad positiva?

Los principios de este modelo, que se extiende desde la crianza en el hogar hacia lo educativo e institucional, no son en sí complejos. Al contrario, son pocos y muy sencillos. Es importante descartar todo tipo de actuaciones autoritarias, los sistemas arbitrarios y rígidos, el propio desamparo.

En la práctica se hace necesario realizar un ejercicio para aprender a ver, empatizar y comprender la infancia. De hecho, es el niño quien debe estar en el centro de cada decisión, palabra y acción dentro de la cotidianidad de un hogar, escuela e, incluso, de la sociedad.

Algunos consejos esenciales

Por todo lo anterior, entre los puntos centrales de esta filosofía están los siguientes:

  • Evitar el castigo, las amenazas, los gritos, ya que sólo aportan malas influencias en el desarrollo infantil. Los beneficios de la parentalidad positiva se traducen, a largo plazo, en mujeres y hombres que no actúan por miedo, sino por convicción ética.
  • Empatizar. Preguntar a los niños cómo se sienten, qué opinan, qué necesitan, intentando comprender el modo en que ellos perciben el mundo.
  • Dar seguridad. Los niños necesitan sentirse protegidos y valorados. En las culturas machistas, suele ocurrir que a los niños varones no se les consuela ni se los protege, ni siquiera cuando lo piden. Sin embargo, este abandono sólo refuerza la desigualdad entre mujeres y hombres.
  • Demostrar afecto abiertamente. No solo besos y abrazos; también los pequeños se sienten amados cuando se los escucha, cuando se comparten momentos de calidad con ellos, cuando se les da espacio.Mostrar afecto abiertamente es uno de los beneficios de la parentalidad positiva.
  • Brindar un marco de acción y contención. Las normas de convivencia deben ser siempre claras y transparentes; es un error creer que este modelo de crianza «carece de límites». Por el contrario, uno de los mayores beneficios de la parentalidad positiva es que los niños interioridad las normas de manera saludable.
  • Crear una convivencia con sentido democrático. Hay que basar la vida, en casa o en la escuela, en el consenso logrado por la persuasión amorosa y la comprensión continua.

Beneficios de la parentalidad positiva

Los expertos contemplan, al profundizar en este modelo de crianza, el grado de «estrés parental» de las familias. En este sentido, los progenitores que se adhieren a este modelo estarán más satisfechos con la crianza.

Con este tipo de medidas que favorecen la parentalidad positiva se ven mejoradas la asertividad, la comunicación y la resolución de problemas y conflictos. De modo que los beneficios actúan en todo el grupo familiar.

Consecuencias de estudios llevados a cabo

Los autores de los diferentes estudios realizados mencionan los siguientes beneficios:

  • Se potencia el desarrollo óptimo del niño o adolescente en un clima de armonía y buen trato con sus padres y cuidadores.
  • A diferencia de modelos permisivos o de autoritarios, la posibilidad de un «estilo democrático» de crianza y educación abre camino para que el menor comprenda y participe de las normas de convivencia.Beneficios de la parentalidad positiva.
  • A medida que el niño gana confianza gracias al modo de crianza respetuosa, adquiere mayor autoeficiencia. Es decir, que sabrá llevar a la práctica lo que aprende en los distintos ámbitos.
  • Se observa una disminución rotunda de las conductas antisociales en los niños y adolescentes, es decir, que los niños adquieren autocontrol.
  • Se reduce el estrés parental. El miedo al fracaso como padres o el sentimiento de culpa se esfuman cuando cada paso en la crianza se basa en la empatía, el respeto, la confianza y las normas claras.

En conclusión, los beneficios de la parentalidad positiva comienzan a percibirse de inmediato en las interacciones cotidianas en el seno del hogar. El estilo democrático, las reglas claras y la falta de cualquier tipo de violencia abren un horizonte luminoso, no sólo para esos niños bien criados, sino para todo el entorno.