Cómo ayudar a un niño a manejar la ira

María José · 28 enero, 2016

La ira es una de las emociones más difíciles de controlar para las personas adultas, ¡imagínate cómo es de complicado para los niños! Todos los seres humanos de cualquier edad nos enfadamos, y cuando nos sentimos amenazados solemos responder con un estado de lucha, de huida o de no reacción. La ira es la respuesta al estado de lucha cuando nos sentimos amenazados.

Las personas (tanto niños como adultos), nos podemos sentir enfadados por amenazas externas, pero también por nuestros propios sentimientos o las propias acciones… es decir, cuando entramos en conflicto interno. En muchas otras ocasiones también podemos sentir miedo, dolor, decepción… y al sentirlo como una amenaza podemos responder atacando. 

Los niños deben aprender a controlar la ira con tu ayuda

Los niños no tiene la corteza frontal completamente desarrollada y por este motivo resulta muy importante que los adultos ayuden a los niños a auto regular su conducta porque tienen una disposición mayor a enfadarse y a actuar con ira… lo hacen de forma impulsiva y en muchas ocasiones sin sentido.

La mayoría de veces cuando los niños se enfadan quieren atacar al otro (como un hermano pequeño porque le rompió un cuento, a un amigo del colegio porque está en desacuerdo, a sus padres por disciplinarle de forma injusta, al maestro porque le hizo pasar vergüenza, al primo porque le ha quitado un juguete y un largo etc).

Por esto, es necesario que cuando un niño empiece a sentir la ira aprenda a manejarlo de una forma sana, de esta manera aprenderá con el tiempo a poder controlar la ira y enfocarla de una forma positiva.

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Cómo puedes ayudar a tu hijo a manejar la ira

Si tienes un hijo que tiene muchos estallidos de ira, lo normal es que quieras que esas explosiones de enfado disminuyan para que haya más armonía en casa. Si es así, sigue leyendo porque a continuación encontrarás algunas estrategias de gran utilidad.

Mira tu comportamiento primero

Antes de intentar cambiar el comportamiento de tu hijo, deberás pensar cómo está siendo el tuyo primero. Los niños son como esponjas que absorben todo lo que tienen a su alrededor, por lo que si ven en ti un modelo desequilibrado, inestable y con un comportamiento iracundo, es más que probable que tus hijos también adopten esta forma de actuar ante cualquier cosa que les incomode.

El control de los impulsos agresivos

En el momento en que los niños están en la guardería pueden ser capaces de tolerar la adrenalina que le genera las ganas de “lucha” cuando se sienten enfadados hacia otros compañeros. Pero los primeros que deben aceptar esta ira para que ellos aprendan a calmarse son los adultos, cuando aceptes la ira de tu hijo y seas capaz de mantener la calma, entonces tu hijo empezará a reconocer las habilidades emocionales adecuadas y se calmará sin herirse a sí mismo o a los demás.

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La ira no sale sin más, siempre habrá algún desencadenante que la provoque. Cuando el niño deje de experimentar el sentimiento de ira y averigües qué sentimientos están detrás de la ira (vergüenza, rabia, miedo, etc.), podréis ponerle nombre a los sentimientos y lograr que el niño sea capaz de entender qué es lo que realmente le pasa para poder gestionar mejor sus emociones negativas.

Cuando un niño es capaz de reconocer por qué sentía ira ya no la necesitará más para defenderse de esos sentimientos y la rabia se evaporará casi por arte de magia. En cambio, si no ayudamos a los niños a que conozcan la verdadera fuente de su ira, entonces perderá los estribos siempre y no será capaz de resolver el problema de fondo, recuerda que tú eres su mejor guía.

Consejos prácticos

Hay algunos consejos prácticos que debes aprender para que siempre que tu hijo estalle en estado iracundo puedas ayudarle, tendrás que seguir estos pasos:

  • No prohíbas los sentimientos, permite a tu hijo sentir lo que necesite.
  • Establece límites claros, permitir los sentimientos no significa que pueda pegar a otros niños.
  • No envíes a tu hijo a que se calme solo, debes estar a su lado en este proceso.
  • Debes estar a su lado y conectar emocionalmente con él.
  • Mantén la calma.
  • Ofrece a tus hijos las herramientas y habilidades necesarias para controlar el enfado.