Ayuda a tu hija única a resolver sus problemas

Adrianazul · 15 octubre, 2015
Para las hijas únicas el primer estrellón es llegar a la escuela

¡Wao! Para una hija única llegar a la escuela es el primer estrellón contra el mundo real; esa es quizá la primera vez en la que se da cuenta de que no recibe toda la atención a la que está acostumbrada.

Ser hija única tiene sus ventajas: Todos los juguetes son para ti y sea poca o mucha la disponibilidad económica de los padres de la niña, la mayor parte de los recursos estará destinada a satisfacer las necesidades de la princesa de la casa.

Quizá por estar acostumbradas a que los juguetes son solo suyos algunas de estas niñas tienen problemas para compartir con sus pares; por eso la escuela, en muchos casos, es un choque duro contra la realidad.

Por lo general, explica la psicóloga Nathalie Sánchez, durante su infancia estas niñas no estuvieron acostumbradas a compartir nada con otro niño, no comparten atención, tampoco tuvieron que competir por nada por lo que crece con la idea de tener derecho sobre las cosas.

Esas circunstancias en su lado negativo pueden desencadenar que una persona tenga dificultades con los conceptos de empatía, de compartir, de ponerse en el lugar del otro, expone la experta.

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Proceso de mentalización

Pero más allá de compartir objetos o atención a la hija única  le cuesta conectar emocionalmente con los niños de su edad, lo cual ocurre porque normalmente se relaciona más con adultos que con infantes; justo por eso desarrolla más el intelecto que las emociones.

Las hija única suele tener menos desarrollado que los otros niños con hermanos el proceso de mentalización, esto quiere decir que como tiene poco roce con otros niños no experimenta las peleas con sus hermanos y no tiene conciencia del efecto de sus actos o acciones sobre los demás, revela el psicólogo Giovanny Zapata.

A veces de adulta, la hija única puede ser hiriente, pero no es un acto deliberado, ya no se da cuenta del efecto de sus actos o palabras por la falta de maduración del proceso de mentalización.

Esta maduración se desarrolla cuando pelea con sus hermanos, cuando los culpa de sus acciones, pues estas circunstancias le permiten confrontar sus sentimientos, pero una hija única, carece de hermanos. La falta de ella (la maduración), afirma Zapata, también crea dificultades para conectar con las parejas.

El inmaduro proceso de mentalización, el cual posee la hija única, ahonda la psicóloga Nathalie Sánchez, por lo general contribuye a que haya un poco más de egocentrismo, que la persona piense mucho en sus propias necesidades, en su propio punto de vista y deje de lado lo que ocurre en su alrededor.

“El proceso de mentalización implica ponerse en los zapatos del otro, tener que comprender el sentimiento o la necesidad del otro”.

-Nathalie Sánchez, psicóloga-

Sin embargo esto se puede desarrollar, todo depende de su educación y del entorno que rodea a la hija única.

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Compartir de verdad

La hija única muchas veces siente que no es escuchada realmente por nadie, a veces porque los adultos subestima sus opiniones y también porque muchos padres, argumenta Zapata, tratan de satisfacer sus necesidades emocionales con objetos.

También es frecuente que la hija única–como no tienen con quién jugar- desarrolle un mundo de fantasía que le permite jugar sola, pero luego le resulta difícil desprenderse de él.

Para prevenir este tipo de circunstancias, recomienda Sánchez, como padre es importante que identifiques cuáles son tus necesidades, cuáles fueron tus necesidades durante tu infancia y cuáles son las verdaderas necesidades de tus hijos.

Cuando hay un solo hijo, también hay una sola persona sobre la cual se vuelcan todas las esperanzas, los proyectos y anhelos; eso suele derivar en un exceso de atención que comúnmente está mal dirigido.

Como padre debes tratar de tener a la niña  en constante interacción con otros niños, pero no se trata de una interacción superficial en un parque que lo puede ayudar a socializar,  sino de una interacción, por ejemplo, con los primos.

Puede ser que la niña sea hija única pero pasa los fines de semana con los abuelos y con otros primos, eso propicia una situación en la cual comparte la atención con otros niños y con una figura que de alguna u otra manera, en teoría, es imparcial entre todos los niños.

También debes jugar con tu hija, pero jugar de verdad. Eso implica dejar salir a tu niño interno, respetar sus reglas del juego aunque a veces parezcan carentes de lógica.