Apadrinamiento, sinónimo de solidaridad

En este mundo convulsionado por catástrofes naturales y por guerras provocadas por el hombre, el apadrinamiento se ha convertido en una necesidad. Los niños son los más vulnerables y los más expuestos a situaciones que comprometen su vida y su futuro. El apadrinamiento ha sido uno de los caminos que el mundo ha encontrado para concretar la solidaridad entre las personas.

Cada día los medios de comunicación muestran la terrible desgracia de muchas familias que no tienen con qué alimentar a sus hijos. Imágenes de niños desnutridos, con sus caritas que son la máxima expresión de la tristeza, impactan en la gente. Niños que trabajan en los lugares más inhóspitos, que jamás irán a una escuela, que mueren por falta de alimentación y de atención médica.

Y esa situación de vida no es una ficción, es una realidad que golpea al mundo y que reclama su atención. Así lo entienden algunas organizaciones que promueven el apadrinamiento como medio que hace posible el altruismo. Quien apadrina a un niño siente que está haciendo mucho más que compadecerlo. Lo está ayudando realmente, está contribuyendo a que tenga un futuro mejor y más feliz.

 ¿Cómo funciona el apadrinamiento?

Apadrinar implica involucrarse con la vida de un niño que permanece en su entorno familiar. Es colaborar a gestar su proyecto de futuro. El apadrinamiento conecta directamente a las personas. Quien apadrina conocerá al niño a través de fotografías, cartas, dibujos etc. Recibirá información sobre sus logros y las mejoras del entorno en el que vive. Incluso podrá visitar al niño personalmente, si así lo desea.

Apadrinar a un niño es asegurarle un futuro mejor.

La persona que apadrina es la que determina hasta dónde llega su compromiso. Puede limitarse a un aporte mensual o anual de dinero, o si así lo desea, también puede enviarle mensajes o regalos. Puede decidir compartir con él sus experiencias, su estilo de vida y brindarle su apoyo emocional y afectivo.

El apadrinamiento crea un vínculo de solidaridad y de aprendizaje que enriquece a ambos, padrino y apadrinado. Las distancias desaparecen y se genera una unión que asegura el bienestar espiritual de quien colabora y un futuro promisorio para el niño.

Cuando alguien apadrina a un niño, en realidad, está ayudando a toda una comunidad. El aporte económico del padrino o madrina no se destina exclusivamente al niño apadrinado, sino a su familia y comunidad. Si la colaboración fuese directamente a un niño, se crearían desigualdades entre los que tienen padrino y los que no. Por otra parte, si se retirase el apadrinamiento, el niño dejaría de recibir ayuda. ¿Qué reciben los niños? Material escolar, alimentos, ropa, y el acceso a la sanidad en hospitales y a una educación.

“El apadrinamiento no es una adopción. El padrino no supone asumir la tutoría legal del niño. El vínculo es totalmente voluntario y puede interrumpirse cuando se desee”

Además, no hay tiempo límite de duración del apadrinamiento. Algunas personas retiran su aporte cuando el niño alcanza determinada edad o una situación económica estable. Sin embargo, hay quienes terminan pagándoles hasta la Universidad. Todo depende de las circunstancias y deseos de quien decide apadrinar a un niño o a una niña.

 El proceso de apadrinamiento

El proceso comienza cuando una persona ha tomado la decisión de apadrinar a un niño. Para ello, deberá elegir la organización con la cual establecerá el vínculo. Existen en el mundo un gran número de organizaciones no gubernamentales (ONG). Muchas de ellas se dedican a sensibilizar a las personas para que apadrinen a niños carenciados. En ellas se establecen diferentes montos para el aporte, por lo que se puede elegir aquel que más se adecue a cada situación personal.

Pedir ayuda muchas veces es una necesidad, no un gusto.

En las webs de estas organizaciones aparece la información detallada sobre la forma en que se gestiona la participación del interesado en apadrinar: cómo hacer efectivo el pago, envío y recepción de cartas y regalos para el niño, posibles visitas para conocerlo personalmente etc.

Además, disponen de un formulario en el que se solicitan los datos personales del futuro padrino: nombre, cantidad de niños que desea apadrinar o la periodicidad y el monto del pago entre otros. Una vez que se completa el formulario, la organización se pondrá en contacto con el nuevo padrino para ajustar los detalles del sistema de apadrinamiento. De hecho, en algunos países apadrinar a un niño tiene ventajas fiscales.

Recuerda, apadrinar es, en definitiva, decidir intervenir en la vida de las personas para devolverles la dignidad y la esperanza luchando por un futuro mejor.

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