Un año de aventuras, 12 meses de aprendizaje

Adrianazul · 7 julio, 2017

Cuando tu bebé nace, el mundo se abre delante de sus ojos. El primer cumpleaños de tu bebé se traduce en 12 meses de aventuras, ya verás que cada mes tiene sus hazañas, sus desafíos y sus avances que se muestran en detalles como aprender a sonreír, a echar los brazos para que lo alcen, a decir mamá…

Su primer año de vida es crucial; de hecho está demostrado que los recién nacidos aprenden de manera impresionante durante sus primeros 12 meses de vida.

En esos meses, tu bebé aprenderá, entre muchas otras cosas, dos aspectos fundamentales: relacionarse con el mundo que lo rodea y controlar su cuerpo. Ese aprendizaje, aunque es progresivo, comienza desde el mismo instante en el que entra en contacto con el mundo exterior; ya con el tiempo verás que tu hijo aprende día a día.

En esos primeros 30 días tu recién nacido se adapta al mundo que lo rodea de manera instintiva; y su cuerpo responde a reflejos esenciales. Así, por ejemplo, durante los primeros días de nacido, puedes ver que mueve sus ojos en dirección a la luz que percibe y estira sus brazos y sus piernitas cuando escucha un ruido fuerte.

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Otro de sus reflejos de recién nacido es su gran capacidad de succión, la cual lo ayuda a conseguir el pecho de mamá para alimentarse. A esa edad, cuando apenas tiene un mes de nacido, el llanto es la única manera que tiene para comunicarse y normalmente llora cuando tiene hambre, frío, calor o cuando se siente solo. Cuando eso ocurra, trata de tomarlo entre tus brazos para calmar sus necesidades.

Hazlo sin temor alguno a que se “malcríe”, ya que en esta etapa el bebé no llora por llorar sino para comunicar alguna necesidad; el reto en ese caso es que mamá o papá adivinen qué le pasa.

Aprender paso a paso

En el segundo mes, tu bebé comenzará a sonreír ante los estímulos externos, sobre todo cuando ve la carita de su mamá. Con dos meses comienza a llevarse el pulgar a la boca y a adquirir el hábito de chupárselo, además emite sus primeros sonidos guturales y sabe llamar la atención de papá y mamá.

Especialmente, en esta etapa es muy importante que lo estimules: abrázalo, acarícialo y háblale mucho; con esto lograrás estimular sus sentidos de manera positiva.

Aproximadamente a partir del tercer mes, tu bebé moverá cada vez más su cabeza y mostrará más interés por los objetos que se encuentran a su alrededor.

Por ejemplo, le llaman muchísimo la atención las cosas de colores brillantes y en movimiento; así que es posible que lo veas cada vez usando más sus juguetes, y por si fuera poco, es muy posible que comience a balbucear.

A esa edad es normal que cierre su puñito cuando le tocas la palma de la mano con un dedo, y este simple reflejo sirve para que su pediatra valore el nivel de desarrollo psicomotor del niño en sus primeros meses de vida.

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Desde el cuarto mes hay nuevas aventuras

A los cuatro meses, tu bebé ya sostiene su cabeza, se mira las manos y empieza a sujetar y a mover objetos con cierta destreza. Ríe con mucha frecuencia, muestra interés por toda la gente que tiene alrededor y no le gusta que lo dejen solo. No obstante, todos estos datos que te dan pistas de las señales de aprendizaje que ofrece el bebé no son exactos, ya que cada niño evoluciona a su ritmo y es el pediatra el especialista encargado de valorar su avance.

En este primer año de aventuras, tu bebé comenzará a balbucear mucho, a jugar con los sonidos que emite y a divertirse porque le encanta escucharse. Se llevará los objetos que alcance a la boca y le sonreirá a quienes les sonríen y bailará de alegría cuando vea su biberón. El mismo que ya a los seis meses de edad empieza a tomar solito con sus manos.

También a los seis meses ya se puede sentar solito, dar vueltas en la cuna, y poco a poco comienza a perder el interés en las manos y prestarle más atención a sus pies para llevárselos a la boca. También muestra preferencia por estar con quienes lo cuidan, especialmente por su mamá, quien a partir de los seis meses de edad empezará a cuidar los dientecitos del bebé que empiezan a asomarse.

Ya a sus siete meses se mantiene sentado por sí solo. Y es desde entonces, cuando papá y mamá ven cómo el bebé aprende más y más rápido y se dan cuenta de que aunque su hijo balbucea palabras que muchas veces no tienen sentido, entiende perfectamente lo que le dicen y quiere escucharlos por lo que también es importante que le hablen y le respondan cuando habla.

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A los nueve meses de edad, normalmente los bebés empiezan a gatear. Si tu hijo aún no comienza, puedes ayudarlo a que se decida colocándolo sobre una manta y dejándole a cierta distancia un objeto que le guste y quiere agarrar; esto lo motivará a conseguir su objetivo.

Cuando pasa un mes más y está próximo a cumplir su primer año de aventuras se pone de pie solo o agarrándose a la pared, ya dice ma-má, pa-pá y otras para pedir lo que quiere. Sabe saludar con su manita y se divierte haciendo ruido al lanzar objetos, pasarlos por el suelo y romper papel.

En esta etapa es conveniente que te armes de paciencia y le permitas experimentar un poco al jugar y hacer ruido; todas estas experiencias le sirven de aprendizaje para su sano desarrollo.

A los 11 meses, el lenguaje corporal de tu hijo es tan significativo que te resulta muy fácil comprenderlo. Además ya ha empezado a hablar un poco y dice cosas como “dame”, “más”, “no”. Cuando escucha la negación se queda atento a la explicación. A esa edad, comienza a caminar solito, apoyándose de los muebles o agarradito de las manos de un adulto. Irá aprendiendo a caminar poco a poco, los padres deben ser pacientes y tratar de no apurar al niño, hay que tratar de respetar sus tiempos.

Y así, poco a poco y con dulzura llegará a soplar su primera velita, y al tener un año saldrá de los brazos de mamá y comenzará una aventura más grande, la de descubrir al mundo gateando y dando pasitos.