Amamantar es un acto de amor sincero

Adrianazul · 22 diciembre, 2016

La leche materna es el mejor alimento que puede recibir un bebé recién nacido; ya nadie tiene duda de ello. Este líquido que brota de tus pechos no solo le proporciona a tu bebé los nutrientes necesarios para crecer sano y fuerte sino que además le provee una especie de “inmunidad emocional” que le aporta la participación y disfrute de un acto de amor sincero que le regala la persona que más lo ama en el mundo: su mamá.

Cada vez que descubres tus pechos para darle de mamar a tu bebé tú también te alimentas, pues al hacerlo reconfirmas la capacidad que tienes como mujer de seguir dando vida por medio del alimento que produce tu cuerpo.

Cuando amamantas participas en un acto de amor, quizás uno de los más sinceros que puedas vivir. Al hacerlo con frecuencia, es posible que un día te descubras un tanto agotada pero al mismo tiempo poderosa; esos son dos de los cambios que pueden traer la lactancia en ti, pues esta es una experiencia que puede llevar a modificar sin mayor esfuerzo tu necesidad de tiempo personal para dar cabida a las necesidades de tu hijo.

Cuando eres madre te sientes satisfecha pues puedes satisfacer las necesidades de tu bebé, puedes sentir que ese cuerpo tan hermoso y delicado se funde con tu cuerpo y que se reconforta con tu calor. Y amar de esa manera te hace sentir una mujer distinta, una que ha adquirido el poder insuperable de amar sin medidas.

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Amamantar es un acto sin relojes

Satisfacer las necesidades de tu bebé, darle pecho a demanda y tenerlo siempre contigo no es malcriarlo, es amarlo. Nadie se convierte en una mala persona cuando es amado con honestidad y desprendimiento, es imposible que eso suceda, pero para amar así debemos olvidarnos de los relojes.

Amamantar a demanda implica que nos olvidemos de los horarios o que administremos los horarios de una manera consciente, pues nadie puede amantar si energética, consciente o intelectualmente está en otro lado; pues amamantar no se trata solamente de ponerle el pecho al bebé, sino de permanecer en el lugar que estás, de estar presente en ese acto de amor sincero, lo que significa abandonar otros lugares a los que a veces se va la mente en su costumbre de rumiar otros espacios.

Darle pecho a tu bebé, según aseguran expertas en crianza como Laura Gutman, es una actividad corporal y energética constante. Es un acto que de acuerdo a lo que explican se parece a la naturaleza de un río que no puede parar de fluir, pues si lo bloqueamos, desvía su caudal.

A veces muchas madres se preguntan por qué “no les baja tanta leche como desean” o tanta leche como demanda el bebé para sentirse satisfecho y buscan respuestas en libros y en consultas, lo cual está muy bien, pero además de ello es necesario que como mujeres aprendamos a escuchar nuestro cuerpo y a permitirnos tiempo para ser madres.

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De tus pechos brota amor que alimenta a tu bebé

Hay expertas que dicen que el único requisito para que la leche fluya es que el bebé esté las veinticuatro horas con su madre, en sus brazos. No todas las madres pueden dedicarle todo el tiempo que desean a su bebé, porque muchas, luego de concluido el permiso de maternidad, deben salir de casa para ir a trabajar.

Sin embargo muchas podemos disfrutar al máximo los días que otorga ese permiso y además estar lo más presentes y activas cuando compartamos momentos importantes con nuestro bebé como el acto de amantarlo y para lograrlo es necesario que nos olvidemos un poco del reloj.

Cuando amamantas a tu bebé, él se siente amparado, querido, amado, seguro, tranquilo y colmado de cuidados. En la medida que vaya creciendo en un ambiente en el que se sienta de esa manera, irá alimentando sus virtudes hasta convertirse en una persona que también estará dispuesta a dar cariño, respeto, tranquilidad y seguridad a quienes le rodean; una persona que se alimentó de amor no puede dar otra cosa que amor.

Cuando le das a tu bebé lo que él necesita, él será una persona capaz de darle al mundo lo que necesita y en esa tarea de proveerle lo que demanda la lactancia juega un papel fundamental, pues cuando le das pecho a tu bebé propicias el contacto piel con piel, lo acercas a ti y mientras lo alimentas fortaleces lazos que se tornan indestructibles.