9 chistes cortos para niños

Francisco María García · 6 octubre, 2017

El buen humor alivia las penas del alma y también ayuda a construir relaciones fuertes. Por eso, debemos hacer reír a los más pequeños del hogar de vez en cuando. Para ello, existen centenares de chistes cortos para niños.

Bromear con ellos no solo les hará soltar alguna que otra carcajada. Además, ellos se esforzarán por aprenderlos para contárselos a sus amigos y complementar así sus habilidades sociales. Claro que en este tipo de chistes cortos para niños debe haber mucho de inocencia y poco o nada de grosería. Debido a esto, aquí dejamos un repertorio que puedes probar con tu pequeño.

Un hombre pequeño y una canica

Este chiste es simple y dice así: “había una vez un hombrecito tan pequeño, tan pequeño, tan pequeño, que se sentó en una canica y dijo: ¡el mundo es mío!”

Esta clase de chistes no tienen por qué ser ofensivos si se manejan de la forma adecuada. La idea es que el niño no lo utilice con sus compañeros de baja estatura y que evite personalizarlo en todo momento.

Pedro el glotón de croquetas

“¡Me tienes harta Pedro! …Lo único que haces es comer”. A lo que Pedrito responderá: “¿a que te refieres croquetamente?”. Este chiste solo funciona si el pequeño sabe lo que son las croquetas, claro está.

Este chiste es muy bueno porque no tiene groserías y no contribuye a minimizar a otras personas. Nos referimos a una frase llena de picardía inocente y a un juego sano e infantil de palabras.

Los chistes cortos para niños fomentan su sentido del humor.

Un inocente chiste del popular Jaimito

Estando en la clase de matemáticas, la maestra le pregunta a Jaimito “si tengo 4 manzanas en esta mano y 6 en esta otra… ¿Cuántas frutas tengo en total?”.

A lo cual Jaimito responde: “Unas manos enormes, profesora”. Esta es la prueba fidedigna de que existen chistes de Jaimito que no tienen por qué rayar en las expresiones de doble sentido.

Broma con los días de semana

La maestra vuelve a preguntar, pero esta vez a Carlos: “Responde… ¿Qué planeta viene después de Marte?”.

Evidentemente, Carlitos responderá “Miércole”. Este tipo de ocurrencias son útiles para niños de 5 a 10 años que entienden el juego de palabras y, por supuesto, que conocen los días de la semana.

Juanito el distraído

“Mama, en la escuela me dicen que son muy distraído”. A lo que la vecina responde: “Juanito te has vuelto a equivocar de casa”.

Este tipo de chistes cortos para niños entrena la lógica de los más pequeños de la casa. De esta forma, ellos relacionarán las ideas con la coherencia e irán forjando su personalidad y sus lazos sociales.

Un irónico chiste en navidad

Este figura como los mejores chistes cortos para niños durante las festividades navideñas. Solo tendrás que hacerle la siguiente pregunta a tu hijo: “¿Cómo se llaman los habitantes de belén?”.

El no sabrá que decir y nos preguntará a nosotros. Nuestra respuesta: “figurillas”. Claro que para que cause gracia el niño debe haber visto con antelación un nacimiento.

Los chistes cortos para niños desarrollan su capacidad de memorización.

Los chistes de colmos

Este es el chiste de colmos por excelencia: “¿Cuál es el colmo de un constructor? Que su nombre sea Armando Paredes”. Así mismo, el colmo de un astronauta es que su querida esposa sea lunática.

¿Y ya sabes cuál es el mayor colmo de un electricista? ¡Fácil! Que su esposa se llame luz y que sus hijos siempre le sigan la corriente. Si un niño no se ríe con esto, quizás haya tenido un día un tanto difícil en el colegio.

Los chistes cortos para niños sobre japoneses nunca fallan

¿Cuál es el nombre del campeón de buceo en Japón? “Tokofondo”. Y si nos pregunta por el subcampeón, le diremos: “Kasitoco”.

Lo importante es acompañar esta ocurrencia paterna con un gracioso acento asiático que amenice aún más la frase graciosa. Las frases jocosas sobre asiáticos tienden a tener un gran efecto cómico en los niños de 7 a 10 años.

Con todo este repertorio podremos hacer reír a nuestros niños durante un buen rato. Lo mejor es que aún quedan muchos ases más abajo la manga. El pequeño pondrá atención a partir de ahora en los chistes que escuche y tratará de memorizarlos. Sobre todo, para tener después la posibilidad de contarlos en clase y, en caso de que tenga problemas de integración, para ser el centro de atención al menos durante unos minutos.