5 fórmulas para desarrollar las habilidades sociales en tu hijo

Leticia · 20 septiembre, 2017

Seguro que más de una vez has oído hablar de las habilidades sociales y la importancia que tienen para el desarrollo de los niños. Puedes ayudar a tu hijo a que aprenda a relacionarse con el mundo que le rodea. Si sigues leyendo encontrarás 5 fórmulas perfectas para desarrollar las habilidades sociales en tu hijo.

Las habilidades sociales son un conjunto de conductas que nos permiten desenvolvernos en nuestro entorno, relacionándonos con los demás de forma efectiva y satisfactoria.

Estas habilidades son importantes porque nos acercan a los demás. Somos seres sociales, por lo que el contacto con el resto de personas nos ayuda a sentirnos pertenencientes al grupo, y es fundamental para el desarrollo completo de nuestra personalidad.

Dentro del sistema educativo se fomenta el desarrollo de las mismas, para evitar posibles problemas de aislamiento, conducta disruptiva o trastornos derivados de una falta o mal aprendida capacidad de habilidades sociales.

 

Tipo de las habilidades sociales

habilidades sociales

Las habilidades sociales suelen dividirse teniendo en cuenta los recursos que requieren de la persona para llevarlas a cabo. Es decir, hay habilidades sociales básicas y complejas. Las primeras son aquellas que requieren menos recursos y, por tanto, son más rápidas y fáciles de adquirir, aquellas que sirven de cimientos para las siguientes.

Son muchas, pero vamos a presentar grandes bloques:

  1. Confianza. En este bloque se encuentran la autoestima y el autocontrol. Es importante porque ayudarán a tu hijo a creer en sus propias capacidades y a poder gestionarse a sí mismo a nivel emocional y conductual.
  2. Comunicación. En este bloque están la asertividad, como capacidad para defender la propia opinión de forma no agresiva y eficaz; la conversación, refiriéndose a la habilidad para escuchar y contestar a un interlocutor; y la persuasión, como ejemplo de capacidad de elaborar un discurso que sirva para influir en el interlocutor.
  3. Conexión. En este último bloque se encuentra la empatía, la habilidad de entender y gestionar las emociones propias y las del otro; y la presencia, entendida como la forma en que hacemos sentir a los demás.

Dentro de cada bloque, y de cada tipo, se dan ejemplos de habilidades sociales.

 

En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tú mismo.

-CICERÓN-

 

5 formas de desarrollar las habilidades sociales

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a que desarrolle sus propias capacidades sociales? Sigue estas cinco fórmulas:

  • Enseñar emociones. Ayúdale a darle nombre a las emociones. Déjale que vea en ti tus propias emociones y facilítale que las reconozca en él mismo. La capacidad de reconocer, entender y gestionar emociones le ayudará a fomentar su propia empatía y a conocer formas de ayudar a los demás a gestionar las suyas propias.
  • Fomentar interacciones sociales. Los niños necesitan entornos sociales que les ayuden a iniciarse en los intercambios entre personas. Dale confianza para hacerlo y ayúdale a que se sienta seguro haciéndolo.
  • Reconocer logros. Sentir tu apoyo y tu orgullo le harán creer en sí mismo. Cuando en lugar de un logro haga algo que no te gusta, díselo, de forma que entienda que es el acto que ha realizado lo que no te gusta, no él.
  • Buscar situaciones cooperativas. Empújale a realizar actividades en grupo, que le ayude a sentirse integrado y a encontrar la forma de solucionar los problemas necesitando la aportación de todos los miembros.
  • Promover su independencia. La autonomía es una capacidad que debe adquirir gracias a ti. Sentir que hay actividades que puede y debe realizar solo le ayudará en la formación de su autoestima.

Qué hay que evitar…

Ante todo evita el agobiarte pensando en si tu hijo estará o no en el buen camino. Él va a buscar relacionarse con su entorno de forma natural, así que solo requiere que le facilites esas interacciones y le ayudes cuando no sepa bien qué hacer.

Sobreprotegerle no es necesario. En la vida se dan conflictos, problemas de difícil resolución y emociones complicadas de gestionar, y también debe conseguir afrontarlo. Dale nombre a lo que siente y ayúdale a buscar posibles soluciones.

Respétalo. Tu hijo merece ser querido por cómo es, por lo que valorarle y respetarle van a ser las claves.