7 razones por las que ser tía es genial

Ser tía es una de las sensaciones más maravillosas del mundo. Siempre se está hablando de la tremenda felicidad que experimentan las madres con sus hijos, pero nadie repara en las tías: esos seres generosos, siempre sonrientes, que harían cualquier cosa por sus sobrinos. Da igual lo cansadas o estresadas que estén: siempre sacarán un hueco para hacer sonreír al niño o a la niña de sus ojos.

Pero, ¿qué hace de una tía alguien tan especial? ¿Qué la diferencia del resto? ¿Por qué se acaban convirtiendo siempre en importantes ejemplos a seguir para sus sobrinos?

Hay quienes dicen que las tías son como segundas madres, siempre dispuestas a ayudar a sus hermanos con los niños. Otros, que son una versión materna mucho más parecida a una amiga. Sea como sea, es una experiencia maravillosa que todos deberíamos vivir.

¿Qué motivos hacen tan genial la experiencia de ser tía?

1. Porque tus sobrinos son parte de ti

Aunque no seas las madre biológica, tú también sientes esa fuerte conexión con tus sobrinos. Los conoces a la perfección, sabes cuáles son sus fobias y sus gustos, y tu única preocupación es verlos felices. Si alguien tratara de hacerles cualquier daño, tú serías la primera en lanzarte al ataque. Pues, ¿para qué sirve una tía si no da la cara por sus sobrinos?

2. Porque ser tía es también ser su amiga

Al contrario que ser madre, ser tía es mucho más fácil a la hora de acercarse a los niños. Te gusta cuidarlos, pero tienes menos reparo que sus padres a la hora de poner límites a su diversión.

Eso te convierte en la persona perfecta para ser su compañera de juegos en la infancia y su confidente en la adolescencia. Saben que no vas a contar ni uno solo de sus secretos y que vas a aconsejarles de la mejor manera posible.

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3. Porque son hijos de tus hermanos

Has crecido junto a ellos, os habéis peleado, pegado y chillado, pero al mismo tiempo os adoráis. Para ti, ser testigo de la evolución de sus hijos es un honor, como si pudieras volver a verlos a ellos crecer.

Llevan tu sangre, y si además también eres madre, tus hermanos y tú tenéis la suerte de compartir la misma experiencia.

4. Porque te hacen volver a ser niña

Con ellos vuelves a descubrir lo divertido que es hacer tartas de barro y saltar en los charcos cuando llueve. Son pequeños maestros que te enseñan la sencillez de la vida y a ver el mundo con otros colores. Con ellos te das cuenta de que la mayoría de tus terribles problemas tienen solución y que de vez en cuando, no está tan mal saltarse las reglas.

 

Para ejercer una influencia beneficiosa entre los niños, es indispensable participar de sus alegrías

-Don Bosco-

5. Porque gracias a ellos valoras más a tu madre

Nunca te habías parado a pensar en la inmensa labor que tuvo que hacer tu madre para criaros. Gracias a tus sobrinos eres consciente de todos los sacrificios que tuvo que realizar y todo lo que os quiere.

Además, compartes con ella la alegría de “maleducar” a los niños y tienes la suerte de verla convertida en una abuela impresionantemente divertida.

6. Porque creen que eres su ídolo

Tia con sobrino sonriendo

Te tienen en un pedestal y es muy difícil que te bajen de ahí. Todo lo que haces es motivo de orgullo, hablan de ti a sus amigos y amigas, y siempre quieren que les cuentes todas tus historias.

Son tu mejor club de fans, a los que más fascinas, siempre dispuestos a subirte la autoestima. Gracias a ellos te acabas dando cuenta de que has aprendido a quererte y a valorarte un poquito más.

7. Porque ser tía es, en general, algo maravilloso

No recuerdas cómo podías haber vivido sin ellos. Desde que nacieron, cada día es una aventura y te das cuenta de que has aprendido a querer a otro nivel. Muchas veces incluso te preguntas si alguna vez podrás querer a tus propios hijos como los quieres a ellos, aunque sabes que la aventura de ser madre también te aportará cosas apasionantes.

Ser tía te hace madurar como persona y te enseña sobre todo, lo maravillosa que puede llegar a ser la vida.

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