5 actividades para trabajar la teoría de la mente

31 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago
La teoría de la mente nos permite darnos cuenta de lo que creen, piensan, sienten o desean los demás. Pero la mayoría de las personas con TEA necesitan ayuda para poder desarrollar esta habilidad.
 

La teoría de la mente hace referencia a la habilidad cognitiva compleja que permite atribuir estados mentales a uno mismo y a otros. La mayoría de las personas que presentan Trastorno del Espectro Autista (TEA) no desarrollan esta habilidad de forma innata.

Pero no hay que alarmarse, porque los niños con TEA pueden adquirir dicha capacidad cognitiva a base de práctica y entrenamiento. Por este motivo, hemos elaborado el siguiente artículo en el que describimos algunas actividades ideales para trabajar la teoría de la mente con niños.

5 actividades para trabajar la teoría de la mente

Anabel Cornago, creadora del famoso blog El sonido de la hierba al crecer, propone diversas actividades para intervenir en el desarrollo de la teoría de la mente con niños que presentan déficit en las capacidades implicadas en este constructo.

Hemos seleccionado cinco de estas actividades y las hemos clasificado en función del logro de  determinados objetivos.

Madre con su hija llevando a cabo alguna de las actividades para trabajar la teoría de la mente.

Entender el principio de que “ver conduce a saber”

Se pretende enseñar al niño cómo una persona puede experimentar situaciones y tener conocimientos diferentes a los que experimenta y tiene otra persona.

 

Una posible actividad es colocar delante del niño una caja cerrada en la que hay un juguete u otro objeto dentro. A continuación, se le pregunta:“¿Qué hay dentro de la caja?”. Este no puede contestar a la pregunta, ya que al estar la caja cerrada no puede ver el objeto.

Después, se le pide que abra la caja y se le vuelve a realizar la misma pregunta. El niño debe entender que ahora sabe el objeto que hay dentro de la caja porque puede verlo.

Diferenciación entre pensar y decir, un ejercicio ideal para trabajar la teoría de la mente

Para enseñar a un niño con TEA la diferencia entre decir y pensar, se pueden utilizar los símbolos tradicionales para representar pensamientos y conversaciones en los bocadillos de los cómics.

Para ello, se emplean viñetas en las que se visualizan situaciones en las que los personajes piensan o dicen algo, y se explica al niño detalladamente cada situación.

Otra opción es mostrarle la cara de una persona que expresa una emoción determinada (enfado, alegría, miedo, etc.) y que él mismo escriba dentro de un bocadillo lo que dicha persona puede estar pensando.

Entrenamiento de situaciones de falsas creencias

La actividad consiste en presentarle al niño una serie de imágenes en las que se observa una situación de falsa creencia. Por ejemplo, mostrarle a un señor dejando sus gafas encima de la mesa y después saliendo de la habitación.

Niño con autismo jugando con unos coches de juguete.
 

A continuación, se le enseña a una señora guardando las gafas en un cajón mientras él está fuera. En esta situación se le pregunta al niño: “Cuando vuelva el señor, ¿dónde buscará sus gafas?”. Si responde incorrectamente, hay que explicarle detalladamente por qué está mal su contestación y cuál es la respuesta correcta.

Adivinar intenciones

La actividad consiste en presentarle al niño una imagen en la que se visualiza a un personaje que quiere algo, de modo que el pequeño pueda reflexionar sobre cómo puede conseguirlo.

Por ejemplo, se muestra la imagen de un niño que quiere un libro que no puede alcanzar, ya que está colocado en lo más alto de una estantería. Seguidamente, se realizan las siguientes preguntas: “¿Qué quiere el niño?”. “¿Oor qué no lo coge?”. “¿Qué puede hacer para cogerlo?”. Así, el pequeño aprende a descubrir las intenciones de los demás.

Sobre las actividades para trabajar la teoría de la mente con niños TEA

La utilización de estas actividades o tareas es fundamental para el entrenamiento de la teoría de la mente en niño con TEA. Pero hay que tener en cuenta que dichas actividades deben adaptarse al nivel de cada individuo para que sean eficaces y su complejidad debe presentarse de un modo gradual.