3 necesidades del hijo único

Los hijos únicos gozan de una serie de ventajas, pero también cuentan con ciertos inconvenientes que han de tenerse en cuenta al educarlos. Te contamos tres de sus principales necesidades.
3 necesidades del hijo único
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín el 09 octubre, 2021.

Última actualización: 09 octubre, 2021

Las condiciones propias de las sociedades en las que vivimos han hecho que cada vez más familias opten por tener únicamente un hijo. Se estima que cerca del 28 % de los niños crece sin hermanos y esta es una tendencia al alza en muchos países. No obstante, pese a que se trata de una alternativa tan legítima como cualquier otra, hemos de tener en cuenta que las necesidades del hijo único son particulares.

Es innegable que estos niños cuentan con una serie de ventajas por el mismo hecho de no tener hermanos. Por ejemplo, todo el tiempo y la atención de sus padres se invierte en ellos.

Además, al ser menos miembros en la familia, los recursos económicos disponibles suelen ser mayores y existe acceso a una mejor calidad de vida. Sin embargo, también hay una serie de desventajas que deben tenerse en cuenta a la hora de educar al hijo único para evitar que estas perjudiquen su desarrollo.

¿Cuáles son las necesidades del hijo único?

Padre desayunando con su hija pensando en las necesidades del hijo único.

Contacto con otros niños

Es cierto que durante los primeros años los niños se benefician más del contacto con adultos. Sin embargo, a partir de los tres o cuatro años, los pequeños abandonan el juego en paralelo y comienzan a relacionarse entre sí. Se abre, entonces, un mundo de posibilidades sociales que les enriquece enormemente.

Los niños que crecen con hermanos gozan de más oportunidades para adquirir y practicar habilidades sociales como compartir, guardar el turno, negociar o resolver conflictos. En cambio, los hijos únicos no cuentan con la ventaja de tener en el hogar a esos primeros compañeros de juegos.

Por ello, es importante garantizarles el contacto frecuente con otros niños y asegurarnos de que cuentan con oportunidades diversas y variadas más allá de la socialización que proporciona la escuela. Actividades extraescolares, pasar tiempo con primos o amigos fuera de las aulas o simplemente jugar con otros niños en el parque son actividades muy adecuadas.

Espacio para desarrollarse

Cuando en la familia hay únicamente un hijo, es frecuente que todas las expectativas, preocupaciones y atenciones de los padres se vuelquen sobre él. Así, los hijos únicos suelen establecer vínculos estrechos con sus progenitores que, en ocasiones, pueden rozar la sobreprotección. Si hay varios niños a los que atender, no es posible estar pendientes cada minuto de todos ellos; pero, en este caso, los padres pueden volverse excesivamente intrusivos.

Para criar a un hijo único, es necesario tener en mente que necesita desarrollar su autonomía y su confianza en sí mismo tanto como cualquier otro niño.

Para ello, no debemos caer en el error de solucionarle todas sus tareas, sino enseñarle a llevarlas a cabo por sí mismo de manera gradual. Necesita espacio para desarrollar la responsabilidad, cometer errores y aprender de ellos. Si la atención es excesiva, le privamos de esta oportunidad.

Límites sanos

Por último, estos pequeños necesitan crecer con unos límites sanos y coherentes. Al ser los únicos niños del hogar, los padres, con frecuencia, pecan de ser excesivamente complacientes con ellos. Les otorgan todo lo que quieren, ceden a sus deseos y no hay momento en el que estos chicos tengan que confrontarse con otras opiniones o con necesidades ajenas, ya que no hay otros niños.

Así, pueden crecer sintiendo que son el centro del universo porque en su casa, efectivamente, lo son. El problema surge cuando, al salir al mundo real, chocan con el hecho de que han de aprender a tolerar la frustración, a negociar y a aceptar negativas. En el colegio, por ejemplo, las situaciones no giran en torno a él y debe ser capaz de adaptarse. Por ello, asegurémonos de prepararles en casa para que sepan hacer frente a esta realidad.

Hablar con tus hijos sobre tu infancia aporta enormes beneficios.

Las necesidades del hijo único no son tan diferentes

En realidad, las necesidades del hijo único son muy similares a las de cualquier otro niño, solo que en ocasiones, por su condición, son olvidadas. En un hogar con más hermanos no se hace tan necesario pensar en establecer reglas de convivencia o en limitar la atención que proporcionamos a cada niño. Es algo que surge de forma natural por la propia composición de la familia.

Sin embargo, cuando solo tenemos un hijo, la necesidad de hacerlo bien puede llevarnos a volcarnos en exceso en él y no de la mejor manera. Seamos conscientes, al educarlo, de que precisa aprender a relacionarse en un mundo rodeado de iguales y que tenemos que proporcionarle las herramientas necesarias para hacerlo.

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  • López, M. E., & Arango, M. T. (2014). El hijo único. Grijalbo.
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