¿Tenemos un plan para educar a nuestro hijo?

Adrianazul · 7 octubre, 2016

Cada día y en circunstancias cada vez más diversas los niños sorprenden a sus papás. Parece que se salen del molde o que mejor dicho no tienen molde; cada niño es un mundo y ese mundo se irá desarrollando a su propio ritmo, por lo que un plan para educar a tu hijo lo menos que debe tener es rigidez.

¡Claro que es necesario tener un plan para educar a un niño! Ahora, este plan no debe ser una estructura estudiada milimétricamente y sin posibilidad de cambio. Idear un plan así no hará más que frustrarlos como padres, pues es una tarea imposible adivinar cuáles serán las demandas de un niño a nivel emocional e intelectual y, aunque hay premisas básicas, ningún niño se parece a otro. Ni siquiera los hermanos tienen las mismas inquietudes e intereses. Todos somos diferentes, aunque tengamos anhelos y gustos que a grandes rasgos pueden parecer afines.

Y aunque el plan para educar a tu hijo superficialmente puede parecer una estructura moldeable, sus bases sí que deben ser firmes y estar basadas en derechos fundamentales como la no agresión. Como matrimonio de seguro habrán aprendido que para que una tarea salga bien, así sea la de simplemente mantener la casa en orden es necesario ponerse de acuerdo.

La tarea de cuidar y educar a tu hijo bien puede parecerse al plan maestro en el que tú y tu esposo, como ingenieros, han diseñado. Ustedes deben dibujar las líneas vitales del tal plan para beneficiar a su hijo.

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Un plan para educar es un plan de amor

Antes de empezar ese plan es necesario preguntarse ¿tenemos un plan para educar a nuestro hijo? Si la respuesta es negativa no hay que pensarlo más sino poner manos a la obra, y si la respuesta es sí, nunca está de más aclarar, profundizar y actualizar las bases de ese plan de amor que es como debería ser concebida la tarea de educar al niño.

Así que ese plan de amor debe contener ciertas reglas básicas o bases que deben ser consensuadas por ti y por tu esposo; o solo por ti, si eres una madre soltera. Esas reglas bien pueden estar inspiradas en los mandamientos de María Montessori para la familia. Incluso es una buena idea hacer un cartelito con estos mandamientos para repasarlos de vez en cuando. Son geniales tienen tanta sencillez y sabiduría que merecen estar colgados en la pared de cualquier casa.

¿Qué líneas maestras puede tener un plan para educar a tu hijo? Las que tú y tu esposo decidan. Éstas deben surgir de profundas y amenas conversaciones en las que ambos se comprometan de manera consciente a cooperar, y si es necesario rectificar ciertas actitudes, siempre pensando en el bienestar del bebé que un día se convertirá en adulto. Pues como bien sabrán todos los niños aprenden de lo que los rodea, por tanto es muy importe que el ambiente en el que se desenvuelvan sea uno en el que sus ideas sean escuchadas y aceptadas.

Tus decisiones siempre deben beneficiar a tu hijo

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Independientemente de que los intereses del niño estén inclinados hacia las artes o las ciencias, su educación debe estar basada en un plan en el que prima por sobre todas las circunstancias ayudarlo a desarrollar todas sus potencialidades. Los padres tienen la misión de hacer sentir seguro emocionalmente a su hijo, así él aprenderá a confiar no solamente en los demás y en el mundo sino que, y es lo más importante, aprenderá a creer en él mismo.

A medida que él niño crece es probable que te resulte más complicado corregirlo o aleccionarlo, quizás, y sobre todo, porque es muy fácil perder los estribos frente a una personita tan diminuta y con tanta capacidad de observación y discernimiento. “¡Nosotros nunca fuimos así!” o “¡Cuándo en mis tiempos!” son frases que se pueden oír a menudo cuando los padres son sorprendidos por la capacidad de compresión de su hijo, quien puede dilucidar con bastante criterio muchos aspectos de la vida diaria a pesar de tener, por ejemplo, solo dos años de edad.

Es muy importante que los padres estén siempre atentos de los ejemplos que le muestran de manera consciente o inconsciente al niño, porque lo sepas o no siempre estás transmitiendo una señal a través lo que haces y lo que dejas de hacer…

Tener paciencia y serenidad, te ayudará a que sea cual sea el problema y que aunque tu hijo te desafíe o desobedezca abiertamente, podrás  encontrar el problema de fondo para resolverlo. Permanecer tranquilo te ayudará a ver las soluciones a los problemas con mayor claridad y a marcar límites siguiendo el principal fundamento que todo plan de educación debe tener: El respeto hacia el otro como individuo capaz y pensante.