S.O.S. Niño Desobediente

Macarena · 2 octubre, 2015

Los padres somos puestos a prueba por nuestros hijos, especialmente cuando se trata de imponer autoridad en aquellas cuestiones que hacen a la disciplina. La educación de un niño desobediente se convierte en un verdadero reto para cualquier padre, dado que son pequeños con un carácter fuerte y desafiante.

Pero, ¿qué se esconde detrás de este carácter? ¿A qué se debe esa rebeldía? ¿Qué podemos hacer para mejorar su comportamiento?. Como es sabido, varios factores contribuyen a que el chico desobedezca. Aquí te explicamos por qué el niño es desobediente y cómo corregir sus conductas de una manera adecuada.

 

¿Cómo detectar los motivos de la desobediencia?

Para poder detectar los motivos por los cuales nuestros hijos son desobedientes y rebeldes, es preciso observarlos a cada momento, prestando especial atención a sus reacciones para comprender el factor que provoca tal actitud negativa frente a lo que se le pide que haga o cumpla.

Puede ocurrir que los menores desobedezcan simplemente por estar distraídos y no llegar a escuchar aquello que se les dice. En estas ocasiones, los padres deben advertir la situación y diferenciarla de aquella que se produce cuando hay intención de ignorarnos.

No entender lo que se pide, estar acostumbrado a que resuelvan las cosas por él, o tener la seguridad de que se le pedirá incansablemente las cosas antes de que las haga, son algunas razones por las que nuestros hijos nos desobedecen.

 

¿Por qué los niños son desobedientes?

  1. La orden es confusa. Se trata de pedidos expresados de manera poco conveniente, con cierta inseguridad y poco convencimiento. Incluso, es factible apreciar normas incoherentes en las que se permite hacer aquello que estaba prohibido. Puede que el niño no comprenda la orden o que se dé una serie de ellas de manera seguida, con lo cual se genera cierta confusión en él.
  2. Has pedido un imposible. Quizás la petición puede parecer sencilla para el estadio de la vida en el que nos encontramos los adultos, pero probablemente represente una tarea difícil –sino imposible- de realizar para la etapa de desarrollo en la que se encuentra el menor.
  3. No es el mejor momento. Hay tiempos en que la mente del pequeño puede estar dispersa o concentrada en otros aspectos que nada tienen que ver con nuestro reclamo, especialmente aquellos lúdicos dedicados al ocio y esparcimiento.
  4. No hay conexión. Existen instantes donde se produce una buena conexión con nuestros hijos, generalmente al interior de un ambiente relajado en donde es posible intercambiar miradas, compartir bellos momentos, reír en complicidad y sentirse bien acompañados. Pero también hay intervalos posteriores a los tiempos de separación física o emocional donde el contacto es distante y esquivo. Es aquí donde resulta imprescindible restablecer la conexión. Para ello, acércate pasivamente, engánchate en su actividad, ponte en su nivel y establece contacto visual.
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¿Cómo actuar frente a la rebeldía del niño?

“Mi hijo no me hace caso”, “Siempre me lleva la contra”, “No sé qué hacer para que obedezca”, son solo algunas manifestaciones de la frustración e impotencia experimentadas por muchos padres de niños desobedientes.

Lo cierto es que el pequeño se encuentra en una etapa donde depende menos de sus progenitores y comienza a desarrollar un sentido de identidad más fuerte, por lo que también se muestra más rebelde. Además, es el momento en que empieza a controlar sus impulsos, lo cual lleva tiempo y paciencia.

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Si bien se sostiene que lo ideal es arrancar con la educación de nuestros hijos prácticamente desde el día de su nacimiento, siempre se está a tiempo de cambiar actitudes poco deseadas y lograr desarrollar una capacidad para acatar normas sencillas.

Será fundamental entonces no desesperarse ni desanimarse. No pierdas la calma y sé un buen ejemplo para tu hijo, pues los chicos desobedecen a pesar de que nos aman. Por ello, debemos continuar amándolos pese a sus transgresiones.

4 consejos para corregir a un niño desobediente

  • Sé comprensiva. Abrázalo y asegúrale que lo entiendes, pero siempre manteniéndote firme en tu decisión y sin enojarte. Demuéstrale que, en realidad, estás de su lado. El secreto consiste en ser amorosa pero segura.
  • Establece límites. Los niños necesitan de una serie de normas claras y concretas que refieran a, por ejemplo, los diferentes tiempos, espacios, trato con otras personas y objetos. Establécelos y asegúrate de que tu hijo comprenda cuáles son. A medida que el pequeño continúe creciendo, habrá que adaptarlas de acuerdo a su edad y madurez.
  • Refuerza el buen comportamiento. En lugar de focalizar únicamente en el mal comportamiento de tu hijo, procura también destacar las situaciones donde actúa apropiadamente, motivando a repetir su buen comportamiento. En estas ocasiones, se recomienda elogiarlo y demostrar alegría.
  • Retira los privilegios. Es una buena estrategia para los niños desobedientes. Puede quitarle un juguete o prohibirle una actividad que le guste. Lo importante de esta medida es que sea aplicada a la brevedad, para que el pequeño la relacione perfectamente con su comportamiento.