Problemas de mordida en niños: qué debes saber

Los problemas de mordida en los niños son bastante frecuentes. Existen diferentes tipos y se pueden deber a diversas causas. Aquí te contamos todo lo que tienes que saber sobre estas alteraciones.
Problemas de mordida en niños: qué debes saber
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa el 06 Junio, 2021.

Última actualización: 06 Junio, 2021

Es común que durante la infancia aparezcan problemas de mordida en los niños. Se trata de una alteración en la disposición de los dientes o los maxilares, haciendo que la relación de las piezas superiores con las inferiores no sea la adecuada.

Es cierto que lo más notable de este trastorno puede ser la estética y el aspecto de la cara. Pero los problemas de mordida en niños afectan la vida cotidiana del pequeño, al interferir con el habla y la alimentación. Además, pueden ocasionar dolores de cabeza y mandíbula.

Detectarlos y tratarlos durante la niñez es lo más conveniente, pues las terapéuticas son más simples y efectivas. Existen diferentes variantes y son muchas las causas que los pueden originar.

Causas de problemas de mordida en los niños

Como ya lo adelantamos, son muchas las causas que pueden ocasionar problemas de mordida en los niños. La combinación del proceso de formación de los huesos maxilares, la erupción de las piezas dentarias y la acción de algunos hábitos pueden dar origen a estos problemas en la infancia.

Niña pequeña que necesita ortodoncia.

Las causas más comunes son las siguientes:

  • Herencia: hay ciertas condiciones que involucran la forma y el tamaño de los huesos. Estas se transmiten de generación en generación, repitiéndose el mismo patrón de la boca en varios miembros de la familia.
  • Hábitos disfuncionales: la persistencia de hábitos de succión, como la lactancia materna, el uso del chupete o el biberón y la succión del dedo después de los 2 años pueden ocasionar problemas de mordida en niños. Costumbres repetitivas, como la interposición de la lengua o de los labios al morder o deglutir, comerse las uñas o respirar por la boca también favorecen la aparición de estas alteraciones.
  • Pérdida prematura de los dientes: si los elementos dentarios temporales se pierden antes de tiempo, ya sea por caries, infecciones o traumatismos, se altera la erupción y la oclusión de las piezas permanentes.
  • Otras causas: la presencia de otras afecciones de la boca también puede dar origen a problemas de mordida en niños. Quistes, tumores en la boca, dientes de más o con ubicaciones anormales, traumatismos de los maxilares y fisuras labiales y palatinas son algunos ejemplos.

Los problemas de mordida en niños más frecuentes

Los problemas de mordida en niños afectan la manera en la que se relacionan las piezas dentarias de la boca entre sí. Esto repercute no solo en la manera en la que se ve la sonrisa, sino también en la forma de hablar y masticar del pequeño.

El diagnóstico de estas alteraciones las realiza el odontólogo en el consultorio, a través del examen dental y de métodos complementarios como radiografías, fotografías y estudios de modelos de yeso de la boca del paciente. Es importante acudir con frecuencia al dentista para que cualquier anomalía que se detecte sea tratada de inmediato.

En la infancia los huesos maxilares están creciendo y esto se aprovecha para el tratamiento de los problemas de mordida en los niños. Es por ello que las terapéuticas son más fáciles, rápidas y efectivas.

A continuación, detallamos los principales problemas de mordida en niños:

  • Clase 1: los maxilares superior e inferior se relacionan de manera correcta entre sí, pero son los elementos dentarios los que tienen alguna posición incorrecta. Puede haber apiñamiento, diastemas o sobremordidas, por ejemplo.
  • Clase 2: el maxilar superior se encuentra adelantado respecto al inferior. Los dientes superiores se observan hacia afuera en el momento de cerrar la boca. Está asociada a los hábitos de succión de dedo, al uso prolongado del chupete o biberón y a la respiración bucal.
  • Clase 3: el maxilar inferior está adelantado respecto al superior. Se observa un prognatismo, que es cuando la mandíbula sobresale hacia adelante.

Otros problemas

Existen otras situaciones que pueden acontecer en cualquiera de las clases que acabamos de mencionar, y son los siguientes:

  • Apiñamiento dental: es la superposición de las piezas dentarias entre sí. Sucede por la falta de espacio, que no permite que los dientes se ubiquen de manera adecuada. Los elementos dentarios amontonados no solo afectan la estética, sino que también interfieren con la higiene dental, favoreciendo la instalación de otras patologías, como las caries, la gingivitis y la periodontitis.
  • Diastemas: es un espacio exagerado entre los dientes. Puede suceder porque los dientes son muy pequeños o el hueso demasiado grande. Está asociado a la pérdida prematura de piezas dentarias y al hábito de empuje lingual.
    Niño sonriendo con diastema, uno de los problemas de mordida más frecuentes.
  • Mordida cruzada: está alterada la relación transversal de los maxilares. Uno o varios dientes superiores se ubican por dentro de los inferiores al cerrar la boca.
  • Mordida abierta: sucede cuando los dientes superiores no logran contactar con los inferiores al cerrar la boca. Queda un espacio entre ambos maxilares, por lo que está afectada la masticación, la deglución y el habla del pequeño.
  • Sobremordida: los elementos dentarios superiores cubren demasiado a los inferiores al cerrar la boca.

¿Qué hacer para evitar los problemas de mordida en niños?

Muchas veces no es posible evitar los problemas de mordida en niños. De todos modos, poner en práctica estas recomendaciones es conveniente para cuidar la boca.

Se deben tratar y solucionar los hábitos que pueden favorecer la aparición de estos trastornos. Evitar la succión del dedo, el uso de chupetes y biberones después de los 2 años y tratar la respiración bucal, por ejemplo.

También es conveniente que el niño ingiera diferentes alimentos con distintas texturas y durezas para estimular la musculatura facial. Mantener la higiene oral es vital para evitar las patologías comunes que pueden llevar a la pérdida prematura de los dientes.

Y, como ya mencionamos, llevar a los niños desde edades tempranas y regularmente al odontólogo es fundamental. El dentista podrá advertir cualquier problema en la manera de morder y comenzar a tratarlo cuanto antes. Los tratamientos dependerán de las necesidades del caso clínico y la edad. Podrá utilizarse ortodoncia interceptiva, aparatos removibles o brackets.

Aprovechar el periodo de crecimiento y desarrollo del hueso y los dientes es lo más apropiado. Así que observa con frecuencia la manera de morder de tu hijo y, si notas algo raro en la mordida, no dudes en consultar.

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