Pasar de ser madre a ser abuela, una experiencia especial

Cuando recibes la noticia de que vas  a ser abuela por primera vez, dejas atrás la fase de ser solo madre para emprender una nueva aventura igual de emocionante.

Ser abuela es un acontecimiento muy especial en la vida de toda mujer. No se trata, como en muchas ocasiones se dice, de volver a ser madre, sino de adoptar un papel muy importante y distinto al de la maternidad. De hecho, los abuelos resultan ser una pieza clave en las familias, especialmente en la sociedad en la que vivimos.

Sin embargo, esto no significa que como abuela dejes de ser madre. Aunque tus hijos hayan sido a su vez padres, por muy mayores que sean, nunca dejarán de necesitar tu sabiduría, experiencia y apoyo. Así que, concretamente, ¿qué cambia siendo abuela y cuál ha de ser tu rol?

Ser abuela por primera vez

Ser abuela primeriza es un acontecimiento irrepetible en la vida de una mujer. Sí, podrás tener más nietos, y siempre será emocionante la llegada de un nuevo miembro a la familia. Pero con la sorpresa del primero, dejarás atrás la fase de ser solo madre para emprender una nueva aventura igual de emocionante.

Las abuelas son personas muy especiales en la vida de los nietos.

La expectativa del primer nieto traerá consigo grandes emociones, pero también retos. Y para la nueva abuela, el principal será asimilar su nuevo papel. Además de asumir el paso del tiempo, que sus hijos ya no son niños (aunque siempre los vea con ojos de madre) tendrá que entender que sus responsabilidades no serán las propias de la maternidad.

Dice la expresión popular “los padres crían, los abuelos malcrían” (o “abuelan“). Aunque no es literalmente exacto, sí que transmite una gran verdad: ser abuela no es volver  ser madre. Como madre, el rol principal era criar y educar. Como abuela, tu misión será la del guía cómplice en las aventuras de tu nieto o nieta.

Una segunda “maternidad”

Anteriormente hemos señalado que ser abuela no es volver a ser madre. Sin embargo, debido a las similitudes de ambas etapas (la de madre y la de abuela), algunos expertos señalan que, al convertirse en abuela, la mujer experimenta la llamada “segunda maternidad”.

Tanto la madre como la abuela comparten las emociones de ver nacer y crecer a un nuevo ser y el amor incondicional hacia él. Sin embargo, como abuela esta etapa supone la oportunidad de vivir los momentos más especiales de la maternidad sin tantas responsabilidades. Es tiempo de disfrutar y redescubrir aquellos instantes que quizá no pudimos apreciar como madres a causa de las preocupaciones y obligaciones.

Disfruta de ser abuela

Como abuela, tendrás un papel muy importante en la vida de tu nieto. En mayor o menor medida, es inevitable que influyas en esa persona que empezará a formar parte de tu familia. Lógicamente, querrás darle lo mejor; pero si quieres disfrutar de ser abuela, deberás aprender a respetar el entorno que están creando los padres.

“Aunque no estés de acuerdo, respeta las decisiones que tomen los padres”

Con tantas emociones, es normal que nos dejemos llevar por ellas. Como abuela tienes ya la experiencia de madre, además de todo lo que te ha enseñado la vida. Naturalmente, querrás ayudar y utilizar ese conocimiento para evitar repetir algunos errores. Sin embargo, esas ganas de ayudar deberán ser contenidas en muchas ocasiones.

Tus consejos pueden ser muy valiosos, pero debes aprender cuándo proporcionarlos. Es fundamental que los nuevos padres cometan sus propios errores para poder aprender de ellos. Presta tu apoyo y consejo, pero respeta sus decisiones, aunque no siempre estés de acuerdo con ellas. Así, además de ayudarlos, contribuirás a crear un ambiente tranquilo y colaborativo en el que podrás relajarte y disfrutar del tiempo con tu nieto.

Educar desde la experiencia es dar la oportunidad a los niños de crecer de manera autónoma

El deber de una abuela

Ser abuela no significa tener que dedicarte a hornear bizcochos y tejer jerséis para tu nieto. Cada persona tiene sus gustos y valores, y en base a ellos te distinguirás como abuela. Porque como tal, tu principal deber será transmitirle esos principios a tu nieto.

Lo ayudarás a descubrir el mundo y, a través de sus experiencias, a descubrirse a sí mismo. Tendrás que acompañarlo en un viaje largo y difícil, lleno de aventuras y emociones. Apoyarlo y aconsejarlo, transmitiendo la sabiduría que has adquirido con los años, será tu misión. Y al tiempo que lo guíes, aprenderás y disfrutarás junto a él.

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