Mi hijo adolescente y su primera ruptura amorosa

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez el 11 febrero, 2019
Naí Botello · 15 diciembre, 2018
Un corazón roto no sana fácilmente y menos si se trata del primer amor. Conviértete en el apoyo para tu hijo o hija durante este difícil momento, aprende a escucharlo y a entender cómo se siente. 

Las rupturas amorosas suelen crear un profundo dolor. En el caso de los adolescentes, resulta fundamental que los padres actúen como apoyo para que puedan sobrellevar la situación. Con este artículo queremos  que estos consejos te sirvan como guía, ¡mucha suerte!

La adolescencia lo magnifica todo

Casi todos en la etapa de la adolescencia pasamos por una ruptura amorosa y llegamos a sentir que nuestro mundo llegaba a su final. Ese dolor que sientes ante la pérdida del primer amor, su indiferencia o rechazo sin duda creó sentimientos de desasosiego, irritabilidad, profunda tristeza y apatía.

Cuando eres adolescente, la estabilidad y madurez emocional aún están en desarrollo. Así, el deber lidiar con responsabilidades diarias sumado a ese dolor puede influir en todos los ámbitos de los jóvenes: académico, social y familiar.

El proceso de recuperación de un corazón roto no es sencillo y tomará bastante tiempo. Pero si le extiendes la mano a tu hijo o hija y te conviertes en su consejera —escuchando sin agobiar— no solo lo ayudarás a fortalecerse, sino que fortaleceréis vuestro vínculo afectivo. 

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo o hija?

Ver a tu hijo o hija adolescente deprimido y apático con sus obligaciones a causa de una ruptura amorosa puede crearte bastante preocupación, entendiendo que según el grado de madurez emocional que tenga tu hijo su ‘mal de amores’ podrá durar semanas o algunos meses.

1. Escucha

Desde luego, debe ser él o ella quien por voluntad propia decida contarte la historia de su relación fallida. No debes presionarlo para que hable sobre el tema si no lo desea ni hacer demasiadas preguntas. Deja que se desahogue y, por supuesto, evita juicios sobre él o ella, su conducta o su pareja.

Antes de aconsejarlo, debes primero pedirle permiso antes de emitir una opinión, y al hacerlo sé lo más amable y cuidadosa posible para que tus palabras sirvan como guía y no parezcan un ataque.

2. Distráelo

Otra de las opciones más importantes para ayudar a tu hijo es mantenerlo distraído. Si dentro de tus posibilidades cabe llévalo de vacaciones u organiza alguna actividad para que tenga la mente  distraída y lleve mejor el tener que lidiar con la rutina y los pensamientos tristes.

3. Anímalo a practicar algún deporte

Al hacer ejercicio se liberan endorfinas que proporcionan un bienestar inmediato al cuerpo y también contribuye a disminuir los niveles de estrés. De esta manera tu hijo podrá ‘quemar’ sus frustraciones y poco a poco irá tomando mejor la ruptura.

4. Intenta que salga con sus amigos

Es frecuente que tras una ruptura amorosa se aísle. Si ese es el caso de tu hijo anímalo a salir con sus amigos y utilice esos ratos para evadirse. Queda claro que el poder de la amistad y la complicidad en la juventud son el mejor apoyo en las situaciones difíciles.

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5. No descartes la terapia psicológica

Muchas personas estigmatizan las visitas a los especialistas en psicología por considerarlas extremas o no necesarias. Pero en el caso de la madurez emocional y las relaciones interpersonales, muchas veces los adultos arrastran las malas experiencias de su adolescencia por las que no lograron sanar adecuadamente sus heridas. Posteriormente es habitual que desarrollen conductas que no les permiten tener éxito a nivel amoroso.

Por eso es importante que no descartes la terapia psicológica para tu hijo. Sin duda le podrán ayudar a superar de forma más rápida y efectiva su malestar emocional y, además, le proporcionarán las herramientas para que pueda lidiar en un futuro con las rupturas, no solo a nivel afectivo, sino también el significado de las pérdidas en todos los aspectos de la vida.