Mamá, gracias por darme todo a cambio de nada

Madre querida, te preguntarás el porqué de estas líneas cuando siento que no hay palabras para agradecer tanto. Sin embargo, me invade la imperiosa necesidad de demostrar que aprecio lo que haces por mí. Mamita, gracias por darme todo a cambio de nada.

Veo día a día en ti una fuerza y sabiduría descomunal. Aquella que pareces ignorar o desconocer, hasta que logras tus tantas hazañas. Aquellos logros por los cuales te conviertes en más que un modelo a seguir o ejemplo de vida. Eres el cable a tierra de la familia, la piedra angular de cada integrante.

Pues, aunque no lo percibas, tu valor es incalculable. Te convertiste en el bastón que nos sostiene día a día, en la guía de nuestros pasos. Protectora de cada uno de nuestros corazones. Defensora serial de los sueños familiares. Velas por nuestros intereses, crees con todas tus fuerzas en nuestro potencial.

Eres la mayor verdad de este mundo. Gracias por darme todo a cambio de nada. Porque siempre estás para acompañarme y ayudarme. En las buenas, y en las más feas. Siempre brindando una palabra de aliento o consejo. Poniendo a disposición un hombro o una oreja.

Gracias por darme todo, madraza de mi corazón

Gracias por darme todo, aún cuando tantas veces sentimos que te fallamos. Te agradezco tu entrega y dedicación. Tanto esfuerzo y sacrificio diario. Dejar de lado cualquier cosa que debas hacer o necesitas para tu bienestar por nosotros.

Transformaste en carne el sentido de la generosidad y la solidaridad. Una abnegada madre que es capaz de hacer hasta lo imposible. Todo por vernos reír, por nuestra simple felicidad. Nos demuestras así, diariamente, que el egoísmo no nos conduce a ningún lado.

Noble, sincera y optimista. Con un corazón capaz de albergar un amor incondicional de características inimaginables. Bondad al mil por ciento. Brazos sanadores y besos milagrosos que curan todo mal y llenan vacíos del corazón.

Una voz tan dulce y suave. Mejor modelo para cantar e improvisar las mejores nanas y contar los más atractivos cuentos. Trabajadora, experta cocinera y la mejor maestra que puede haber sobre esta tierra. Más que saberes de cultura general, tiene el don de inculcar valores.

Paciencia, ternura y comprensión son tus mejores legados. Tu tiempo, mi eterno tesoro que recopiló los mejores momentos. Siempre nutriendo nuestro anecdotario con los más gratos y maravillosos recuerdos. Me regalaste nada menos que la vida, y siempre estaré orgullosa de esta gran herencia.

Por siempre agradecida, y bendecida

Creo que desde el momento de mi concepción fui bendecida y designada al mejor ángel protector. Aquel que me cuida y me protege. Me brinda todo su cariño todo el tiempo y lucha cada día para forjar junto a mí un futuro prometedor.

Merecedora como nadie de mi respeto y admiración. Mi mayor orgullo, mi fuerza motriz que me empuja a pelear en esta vida. Moldeaste mi corazón y me modelaste como persona. Alejaste dudas y aniquilaste miedos y temores como la verdadera heroína que eres en mi vida.

Gracias a tu incondicionalidad me enseñaste lo que es la importancia del perdón, y de aceptar y respetar al ser amado pese a todo. Tu amor sin límites y esa alegría que explota en tu pecho cuando triunfo, demuestra que la felicidad existe cuando es compartida.

También marcaste mi ruta, enseñándome a caminar por la vida para llegar a ser una buena persona. Como tú. Por eso hoy quiero rendir homenaje al ser más noble y puro de la humanidad. Mi madre amada y adorada. Te regalo mi alma y mi corazón, que te lo ganaste por amarme sin tesón.

Probablemente no me alcance la vida para devolverte tanto. Lo que has hecho y sacrificado por mí. Todo lo que me has dado. Gracias por darme todo sin esperar nada a cambio. Y ten la certeza de que, por lo que eres, jamás mi corazón osará a dejar de quererte.

Imagen de portada cortesía de Asun

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