Los primeros pasos del bebé

 

La casa se convierte en un verdadero desorden cuando tu pequeño angelito empieza a caminar. Cuando tu bebé da sus primeros pasos comienza toda una revolución para él, pues al adquirir cierta autonomía y libertad de movimiento no aspira a más que a descubrir el mundo que lo rodea y eso incluye las gavetas de la cocina.

Aunque cada niño se desarrolla a su propio ritmo, los bebés por lo general empiezan a dar sus primeros pasos entre los 12 y 14 meses después de haber nacido. Algunos niños caminan antes de cumplir los 12 meses y otros en cambio esperan hasta los 18 meses para hacerlo, hasta esta edad se considera que el niño está evolucionando dentro de los estándares considerados normales. Después de ello es conveniente acudir a un médico para revisar el caso del bebé.

Trata de tener paciencia, pues forzar este proceso además de inútil resulta contraproducente para tu bebé. Si lo fuerzas, de seguro tu bebé empezará a caminar, lo hará para responder a tus deseos, pero lo hará con poco equilibrio y seguridad. En cambio si estás atenta a sus señales, él te indicará por medio de sus movimientos si está listo para dar sus primeros pasos.

Antes de caminar, tu bebé debe ser capaz de estirar sus piernitas, ha intentado ponerse en pie por sí mismo y ha hecho poco a poco ejercicios de equilibrio.

Ten siempre presente que aprender a caminar es un proceso muy complejo que requiere de fuerza, habilidad, equilibrio y una postura adecuada. Tu bebé podrá hacerlo cuando sus piernas, glúteos y tobillos estén firmes y la musculatura de la espalda esté completamente fortalecida.

Los primeros pasos ayudan a descubrir el mundo

Poder caminar supone un cambio importantísimo en la vida de tu bebé, sobre todo a nivel psicológico. Ahora, con la autonomía que ha adquirido empezará a explorar los objetos y las personas que llaman su atención.

Poco a poco verás que empezará a subir y bajar por las escaleras, incluso a correr sobre ellas, caminar hacia atrás, brincar y treparse en todo lo que pueda. Durante esta etapa resulta muy provechoso que inviertas parte de tu tiempo llevando a tu hijo al parque para que pueda caminar y correr sin encontrarse con tantos obstáculos como en casa.

Además, ya no tiene que esperar a que su mamá lo atienda sino que por sí mismo puede ir a buscarla si la necesita y también puede alejarse de ella y experimentar un poco de libertad.

Definitivamente, ahora tu bebé descubrirá que existe la libertad, pero también irá aprendido poco a poco que también existen los límites. Y es que aunque tú como madre procuras darle toda la libertad posible para que explore y aprenda, también eres más consciente de los peligros a los que se enfrenta y bien los puedes anticipar, por eso muchas veces, y aunque no queramos, en casa empiezan a escucharse más a menudo las palabras: No, no se toca y cuidado con eso, por ejemplo. Justo como tú eres la responsable de la seguridad de tu bebé y ya no es posible tenerlo tan controlado como antes, cuando solo estaba en tus brazos es importante que le establezcas algunas reglas claras que de seguro sabrá entender.

Estas reglas como “mantén las dos manos en el columpio”, “no se corre en la calle”, “siempre dale la mano a un adulto cuando cruces la calle” además de procurar la seguridad del pequeño que está empezando a dar sus primeros pasos son mucho más precisas y entendibles para él que órdenes como “ve más despacio” o “tranquilízate”.

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Construye un mundo seguro alrededor de los primeros pasos

Lo ideal es que tú también disfrutes de esta etapa en la que tu bebé comienza a dar sus primeros pasos y que le ofrezcas herramientas y espacio para ejercer esta nueva habilidad y desarrollarla. Es una época difícil como padres porque deben estar muy atentos a todo lo que haga el bebé y también debemos seguirle dando libertad para que siga descubriendo el mundo que apenas empieza a revelársele.

Trata de idear ciertas estrategias para que tu hijo esté seguro en casa. Por ejemplo hay familias que retiran las piezas de cerámicas y vidrio con las que se suele adornar las mesas y algunas áreas de la casa y las cambian por juguetes del plástico con las que el bebé pueda jugar y experimentar con cierta libertad. Luego irá aprendiendo que debe tener cuidado cuando levanta una pieza de vidrio o cerámica porque esta puede quebrarse y hacerle daño.

También hay quienes colocan una especie de barrera frente a las escaleras con la que impiden de manera momentánea  que el bebé las suba o baje sin supervisión.

Usar tapitas en los toma corrientes también es una buena medida de seguridad para evitar que el bebé meta sus deditos allí. Estas medidas de seguridad no deben ser extremas, ya cada familia tomará las que crea necesarias según las condiciones de la casa y lo que dicte su sentido común. Lo más importante es acompañar a tu bebé en esta nueva y emocionante etapa en la que descubre al mundo paso a paso.

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