Esto es lo que siempre te diré: “Hazlo, tú puedes”

Macarena · 9 julio, 2017

Hay algo que siempre te diré. Jamás me cansaré de repetirlo, y lo oirás de mi boca cuantas veces haga falta. Quizás te moleste mi insistencia, pero debes saber qué tú puedes lograr todo aquello que te propongas. Ni la vida, ni yo ni nadie podrá ponerte un techo. Hazlo, vuela tan alto como quieras, pues tú puedes.

No lo digo simplemente porque mi corazón anhela con todas sus fuerzas que seas feliz. Tampoco por la sencilla razón de que perseguiré por siempre tu bienestar. No hay otro motivo: sé quién eres y conozco tus capacidades. Las admiro noche y día.

Por ende, tengo en mente tus fortalezas, así como también tus debilidades. Y aún así, sigo convencida, creyendo que a pesar de la imperfección propia de cualquier ser, que eres perfecto, hijo mío. Te amo así, tal y como eres, sin importar la circunstancia.

Creo en ti y en tu inmenso poder. Valoro todos y cada uno de tus esfuerzos y sacrificios. Amo verte crecer, en cuerpo y alma. Y me gratifica y satisface verte intentarlo una y otra vez. Aquello que amas, que te apasiona y que te desvela. Mi vida, jamás te rindas.

Nunca oses a borrar tu sonrisa, siquiera a bajar los brazos. Libérate de las cadenas mentales y lánzate a por ello. Arriésgate, arriésgalo todo. Hazlo, tú puedes. Abrazo esta fe con una convicción que no podría sostener con vehemencia para otra causa que no seas tú.

Tú puedes, y siempre podrás

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Hijo mío simplemente quiero hacerte conocer tu inmenso valor. Eres sinónimo de poder. Y si lo quieres, de seguro lo tendrás en tus manos. Ve por la gloria, que ya se siente el aroma de la victoria cada más cerca. Con solo tratar de alcanzar esa meta, los laureles te serán concedidos.

Es que, en definitiva mereces lo que sueñas. Quizás como nadie en esta tierra, mi cielo. Por esto mismo, ¡hazlo, tú puedes! Si lo quieres, ve por ello. Olvida los miedos y temores estúpidos que solo te alejan de tu gran objetivo. No pienses en los obstáculos. Solo quiero mi sol que no te preocupes, sino que te ocupes.

Puede que veas la vida como una constante lucha, y ciertamente lo es. Todo se trata de lograr que las cosas sucedan. Pero no te quedes ahí sentado, pon el cuerpo en movimiento y trabaja en ello. Recuerda siempre que las buenas nuevas no caen del cielo. Lo que buscas no aparecerá por arte de magia ni ilusionismo.

El parto es una dieta a ciegas en la que conocerás al amor de tu vida

-Anónimo-

Una cuestión de actitud

Conseguir aquello que tanto deseas siempre ha dependido de ti. Claro que sé que tú puedes si realmente lo quieres. Pero no basta con ello. Es que, como reza una vieja canción, “es solo una cuestión de actitud”. Necesitas creer en ti, confiar en tus capacidades y enfocarte en lo que anhelas.

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Hijo mío, despierta cada mañana con determinación. Alimenta a diario la tenacidad y la perseverancia que guarda tu ser. Duro y complejo podrá ser el camino, pero con la clave del éxito en tu mano, nada resultará imposible. Solo de esta manera, mi cosita chiquita, conseguirás acostarte con una enorme satisfacción.

Jamás dejes que nadie te diga que no puedes lograrlo. Ni yo, en la furia de algún mal día. Que la calma y las esperanzas sean lo único que no se pierda cuando todo parezca gris. Abraza la ilusión que te motiva y moviliza a seguir.

No es preciso que apures el camino, bien sé que la llegada, el buen puerto, será tu inexorable destino. Durante la ruta, permítete llorar y gritar. Pero, sobre todo, limpia cada una de tus heridas. Ante cada tropiezo, levántate con más fuerza.

Toma impulso, cierra los ojos, abre las alas y échate a volar con plena libertad. Que no te aplaque el temor a errar. De las equivocaciones aprendemos y construimos. Lo importante es que siempre estaré a tu lado, diciéndote lo que ya te has cansado de escuchar de mi boca: ¡Hazlo, tú puedes hijo mío!