La importancia de poner al bebé boca abajo

La posición del bebé boca abajo es la que mejora su forma física y le ayuda a alcanzar las habilidades que necesita para convertirse en un ser más independiente. Si te quedas con nosotras en el presente texto puedes ampliar esta información.

Bebé boca abajo para fortalecerlo

Cuando tu hijo esté despierto acuéstalo boca abajo. Estar boca abajo lo ayudará a fortalecer la musculatura de sus hombros, cuello, brazos y espalda.

Gracias a esta posición tendrá la oportunidad de lograr un control cefálico que le permita levantar la cabecita por sí solo, luego, se valdrá de sus manos para levantar el pecho hasta que logre ponerse en cuadrupedia y gatear.

Una posición que le permite observar el mundo

Tumbado boca arriba tu hijo tendrá una perspectiva muy limitada del ambiente en el que está. Allí tan solo podrá ver lo que le queda delante y encima de su cabeza.

A medida que acuestes al bebé boca abajo y se vaya “endureciendo”, tendrá la posibilidad de ampliar su campo visual.

Lo observará todo a su alrededor y girará su cabecita para donde desee, incluso, girará encima de su pancita para poner la cabeza en donde están los pies y así ver las cosas que antes le quedaban detrás.

La postura del bebé boca abajo lo estimula a ser independiente

bebé boca abajo 2

Si tu hijo no logra moverse por sí solo, apenas levanta la cabecita y, cuando lo cargas, debes mantenerlo sujetado por debajo de las axilas como un recién nacido, continuará siendo dependiente de ti.

En cambio, cuando logre quedarse boca abajo por más tiempo aprenderá que no te necesita para estirarse y agarrar los muñecos que le quedan lejos. Este, será el principio de su independencia.

Estimula el desarrollo de sus habilidades motoras gruesas

Pon a tu bebé boca abajo cada vez que puedas para ayudarle con el desarrollo de sus habilidades psicomotrices gruesas: aquellas que implican la locomoción y movilidad de la parte inferior de su cuerpo, sus piernas específicamente.

Estando boca abajo tu hijo llegará a conocer que si se impulsa un poco con sus piecitos y hace un esfuerzo con sus antebrazos es capaz de arrastrarse a donde desee; luego, conocerá también que le es posible sentarse y gatear.

La importancia de poner al bebé boca abajo

 

Pon a tu bebé boca abajo varias veces al día; para que no se canse, alterna entre acostarlo boca arriba, de lado y cargarlo en brazos.

Si apenas levanta la cabeza establece tres horarios de ejercitación y repártelos durante la jornada. Destina para cada uno de ellos alrededor de 10 minutos.

La superficie donde lo acuestes debe ser dura; el suelo es el lugar ideal porque allí no tiene el peligro de caerse.

Tira una manta en el piso para alejarlo de la frialdad y ponlo allí durante el tiempo que vayas a ejercitarlo.

Ahora bien, los momentos de actividad no deben ser un castigo para él.

Si pones al bebé boca abajo y lo dejas sin prestarle asunto comenzará a llorar desconsoladamente. Por eso, cada vez que toque la hora de fortalecer su cuerpecito coloca, delante de donde va a estar, muñecos y juguetes de todo tipo con el fin de estimularlo.

Es en el juego y solo en el juego que el niño o el adulto como individuos son capaces de ser creativos y de usar el total de su personalidad, y solo al ser creativo el individuo se descubre a sí mismo

—Donald Winnicott—

bebé boca abajo 2

Tú también deberás echarte al suelo y hablarle de forma animada para que se sienta menos presionado y sí con más motivación de levantar la cabecita.

A intervalos, puedes incluso tumbarte boca arriba y colocarlo encima de tu vientre. Como estará aún más cerca de ti protestará menos y aunque todavía se sienta algo incómodo, te sonreirá.

Consejos finales

Si cuando pones a tu bebé boca abajo él comienza a llorar y no para hasta que lo cargas, no lo levantes inmediatamente. Aunque pueda parecerte cruel de algún modo debes acostumbrarlo a estar en esa postura.

Espera al menos un minuto, cárgalo para consolarlo, ponlo otro minuto y así sucesivamente hasta que veas que ya no llora; en ese caso, amplía un poco el tiempo.

Consideramos importante decirte que los momentos de ejercitación debes hacerlos bien alejados de las tomas de leche. Así evitarás que tu hijo regurgite el alimento que acaba de ingerir.

Tampoco es recomendable que lo pongas cuando tenga hambre porque en ese caso su desconsuelo será muy grande. Busca una media entre los horarios y haz que estos momentos de ejercicio sean placenteros y del todo beneficiosos para él.

Categorías: Bebés Etiquetas:
Te puede gustar