Juegos para trabajar la motricidad en los niños

29 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
En cada etapa de su crecimiento, el niño requiere una estimulación y unas actividades concretas para su correcto desarrollo motor. Descubre algunas en este artículo.

Los juegos para trabajar la motricidad en los niños son una excelente herramienta. Sin embargo, no se realiza un verdadero énfasis en ello hasta la etapa escolar. A partir de esa edad, se les comienza a introducir en el deporte, pero desde una perspectiva más centrada en el talento y la competitividad que en su desarrollo integral como seres humanos.

Sin embargo, la motricidad es esencial para un correcto desarrollo biológico, psicológico y social en el niño. Por lo que, si esperamos al inicio de la escolarización para trabajar en ello, estaremos dejando en el limbo tres años de gran importancia de la vida del pequeño.

¿Qué es el desarrollo motriz?

El desarrollo motriz abarca toda una serie de cambios que se producen en las competencias motoras de una persona. Así, el individuo logra, progresivamente, llevar a cabo acciones motrices nuevas y diversas de forma eficiente. Además, adquiere un dominio sobre el propio cuerpo y consigue una mejor adaptación al medio físico y social.

La motricidad se desarrolla prácticamente desde el nacimiento hasta la edad adulta. Sin embargo, es importante conocer las diversas etapas evolutivas por las que pasa el niño para ofrecerle la estimulación más adecuada en cada una de ellas. Con este fin, vamos a agrupar los juegos propuestos en función de la edad a la que van dirigidos.

Bebés jugando con bloques para trabajar la motricidad.

Juegos para trabajar la motricidad en los niños

3 a 6 meses

  • Deja al niño sobre una alfombra y proporciónale varios vasos de colores (de un material adecuado). A continuación, anímalo a construir torres colocando unos encima de otros. Esta sencilla actividad potencia las destrezas motoras gruesas y finas del niño, así como su coordinación.
  • Coloca en la cuna del niño un piano musical a la altura de sus pies. De esta forma, cuando pataleé mientras está tumbado, tocará las teclas y el piano sonará. El estímulo musical potenciará su movimiento y lo animará a continuar. Este juego de ejercitación favorece el desarrollo de la motricidad gruesa en el bebé.

6 a 9 meses

  • De esta edad en adelante resultan muy apropiados los circuitos o recorridos con diversos “obstáculos”. La idea es que el pequeño, gateando, vaya atravesando los distintos elementos. Pueden utilizarse colchonetas y túneles de juego, pero si no se dispone de estos recursos, valdrá con emplear la imaginación. Podrán, entonces, utilizarse cojines a diversas alturas o cajas abiertas por ambos lados. Incluso, podemos colocar un juguete al final del recorrido y animar al niño a que avance hasta él. Con esta actividad, fortalecemos el gateo y potenciamos la motricidad gruesa.
  • Para trabajar la motricidad fina y la pinza resulta muy beneficioso proporcionar a los pequeños bloques de construcción de diferentes formas y tamaños. Sentados en el suelo tendrán, simplemente, que jugar con ellos, creando torres o apilándolos de la forma en que prefieran.

9 a 12 meses

  • Por otro lado, para mejorar la pinza fina y también la coordinación óculo-manual, podemos trabajar con bolas pequeñas de distintos colores. Colocando varios recipientes, podemos retar al niño a guardar el mayor número de bolas posible en el recipiente en un tiempo determinado. O podemos pedirle que introduzca todas las del mismo color (por ejemplo: guarda todas las rojas en esta caja).
    Niño jugando en el sueño con juguetes de ruedas para trabajar la motricidad.

Juegos para trabajar la motricidad en los niños de 12 a 15 meses

  • Escogeremos algún juguete pequeño con ruedas (puede ser un coche, un tren, un camión) para nosotros y otro para el niño. A continuación, sentados en la alfombra, iremos rodando nuestro juguete, marcando un recorrido. El niño, con su propio juguete, tendrá que seguir el mismo sendero. A continuación, cambiaremos los papeles y el adulto seguirá el camino marcado por el niño. También podemos emplear cartulinas grandes y dibujar en ellas el recorrido que seguirán los juguetes.
  • Si utilizamos, para seguir un recorrido, juguetes de arrastre que permitan al niño estar de pie, estaremos trabajando la motricidad gruesa y, además, reforzando la marcha.
  • Las matrioskas son también un objeto muy útil para ayudar a desarrollar la motricidad fina en esta edad. Bastará con que el adulto haga una demostración de cómo se utilizan y, a continuación, permita al niño experimentar con ellas.

Estas son solo algunas ideas de las intervenciones que los padres podemos llevar a cabo en casa para trabajar la motricidad de los pequeños. No esperemos hasta la etapa escolar para ofrecerles la estimulación adecuada.

  • Uribe Pareja, I. D. (1998). Motricidad infantil y desarrollo humano.
  • Morán, A. M. M. (2017). Desarrollo de la motricidad fina y gruesa en etapa infantil. Sinergias educativas2(2), 10-20.