Instrucciones imprecisas, desobediencia asegurada

Gladys · 25 septiembre, 2015

 

Tu hijo ha crecido muy rápido y con él los retos que tienes para educarlo de manera correcta. Si te sorprende cómo se vuelve más independiente, hace caso omiso a todo lo que le dices y por donde pasa es como un pequeño maremoto, es hora de preguntarse si realmente te comunicas con él de forma correcta, pues instrucciones imprecisas siempre serán sinónimo de desobediencia asegurada.

Hay que desarrollar la destreza de enseñar a nuestros hijos la habilidad de seguir instrucciones. Esto no solo le resolverá un problema puntual como: que pare de pelear con sus hermanos o que deje de saltar en la cama cuando se lo pida, sino mucho más.

Pues el que un niño sea capaz de seguir gran parte de las instrucciones que se le dan lo ayudará a mantener la armonía de su hogar, pero además le dará una lección de vida para sobrevivir en el mundo cuando le toque enfrentarlo por sí mismo.

Sin duda a tu pequeño le será más fácil adquirir esta capacidad, si desde temprana edad empiezas a darle instrucciones precisas y a aplicar reglas claras en casa, debido a que todos los seres humanos tenemos la necesidad de tener hábitos.

Un niño al que sus padres no le hayan podido dar parámetros de conducta, seguro presentará algún tipo de problema de atención o de comportamiento en el futuro. En tal sentido, ten siempre presente que tus hijos están ávidos por poder contar con padres firmes y afectuosos que le den un clima de confianza y seguridad.

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Descubriendo límites

Alrededor de los 2 o 3 años, los niños empiezan a descubrir una nueva fase de la independencia, pues en este momento habrá muchas cosas nuevas que hacer sin necesitar ningún tipo de ayuda como: correr, subir y bajar escaleras, saltar en la cama, entre otros…. pero con estas nuevas habilidades también necesitarán ir descubriendo los límites, hasta dónde puede llegar cada acción.

Justo en este momento entra el papel fundamental que como padres debemos desempeñar, al guiar y enseñar a nuestros pequeños a obedecer, a conocer los límites entre lo que se puede y no se puede hacer.

En tal sentido, evita el ejercicio irracional de la autoridad, esto solo confundirá más a tu hijo. No tomes algo como una gracia que mañana te parecerá terrible y podrá desencadenar un grito.

Así mismo, trata de impedir situaciones que puedan desencadenar rebeldía y planea más actividades acorde a la edad de tus hijos. Siempre será mejor opción ir al parque o a una práctica de fútbol, a que entres en un restaurante elegante en el que seguro se aburrirán y no se podrán comportar de buena manera.

 

¿Cómo dar instrucciones precisas?

Una vez que tus pequeños son conscientes de todo lo que pueden hacer, una herramienta elemental que te ayudará a lograr que sean más obedientes es que aprendas a dar instrucciones precisas. Algunos de los elementos que debes tener en cuenta al hablarle a tus hijos son:

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  1. Obtén su atención:  acércate a tu hijo, agáchate y míralo a los ojos, con esta práctica obtendrás toda su atención y te asegurarás de que no se encuentre distraído con cualquier otro elemento para que realmente te escuche.
  2. Opta por dar instrucciones precisas y positivas: en vez de conjugar todo con la palabra “No” que se relaciona directamente con una prohibición haz uso de oraciones positivas y da una instrucción por vez. Por ejemplo: si piensas decirle “No saques todos los juguetes” será mejor “Saca solo 3 juguetes o guarda lo que ya terminaste de usar por favor”.
  3. Sé realista con las tareas que le pides: mantener la perspectiva te ayudará a que tu hijo pueda seguir instrucciones, pues en ocasiones puede que no las cumpla porque le encomendaste algo muy complicado. Así que siempre tómate un minuto para pensar si se trata de algo que puede hacer, según su edad.
  4. Ten paciencia, firmeza y coherencia: cuando lo reprendas porque no hizo caso, recuerda que no sabe cuando alguna acción lo expone al peligro, ofende a alguien o no está acorde a las normas, simplemente está explorando sus límites y es normal.

En tal sentido, antes de que sientas demasiada preocupación porque tus hijos no hacen mucho caso, trata de cambiar la fórmula para obtener resultados diferentes. Revisa de qué manera das instrucciones y cómo es tu forma de comunicación y de seguro ahí conseguirás la respuesta de cómo obtener mejores resultados. Recuerda que instrucciones imprecisas, solo traerán más desobediencia.