La importancia de empoderar a los niños con discapacidades

08 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
La presencia de una discapacidad en el niño no implica que este no posea numerosas cualidades y capacidades que deben ser reconocidas y potenciadas. En esto consiste empoderar a los niños con discapacidades.

Más de 1000 millones de personas en el mundo viven con algún tipo de discapacidad. A lo largo de su vida tendrán que hacer frente a numerosos retos, barreras y obstáculos, muchas veces relacionados con el modo en que la sociedad está constituida.

Sin embargo, dentro de esta lucha, la infancia es una etapa crítica, pues es en este momento cuando se forman las bases de la personalidad y de la identidad. Por lo mismo, resulta imprescindible empoderar a los niños con discapacidades, pues de la visión que posean de sí mismos se derivará, en gran parte, su calidad de vida.

Más allá de las limitaciones objetivas que pueden experimentar estos niños debido a su condición, nos enfrentamos a otro asunto de igual relevancia. Y esto es, en primer lugar, el rechazo, la burla y la discriminación por parte del resto de las personas.

Mamá haciendo juegos de estimulación temprana para su hijo para empoderar a los niños con discapacidades.

Pero, sobre todo, la mirada de lástima y condescendencia por parte de sus allegados. El hecho de que sus personas más cercanas los perciban como víctimas indefensas es uno de los mayores daños a los que se enfrentan. A continuación, te explicamos por qué.

La lucha de los niños con discapacidades

Los niños con discapacidad son una de las minorías más amplias que existe. Sin embargo, esta discapacidad puede manifestarse de muy diferentes formas. Desde la discapacidad sensorial (como ceguera o sordera), hasta la física (pérdida de una extremidad o dificultades de movilidad), pasando por la psíquica o cognitiva (generada normalmente por la presencia de algún trastorno mental).

A pesar de esta amplia variedad de manifestaciones, los retos a nivel social son similares en todos los casos. Ser madre o padre de un niño con discapacidad no es en absoluto sencillo; no solo por el esfuerzo físico y el desgaste mental que puede generar asegurarnos de su bienestar, sino, además, porque muchas veces nos vemos obligados a ser testigos del desprecio o la falta de respeto con los que otros tratan a nuestros niños.

Sin embargo, dado que no podemos evitar que tengan que enfrentar ciertas guerras a lo largo de su desarrollo, lo mejor que podemos hacer por ellos es dotarles de las herramientas necesarias para salir ilesos. Y una de las más importantes es la confianza en sí mismos. De ahí la importancia de empoderar a los niños con discapacidades.

¿Qué visión quieres que tenga de sí mismo?

En ocasiones resulta inevitable entristecerse al ver sufrir a nuestro hijo, al comprobar cómo el esfuerzo que debe hacer para lograr sus metas es el doble respecto a otros niños de su edad.

Sin embargo, has de saber que esta clase de compasión puede perjudicarle más que ayudarle. Como su madre, es importante que lo mires como un ser humano valiente, perseverante y capaz. Es imprescindible que confíes en sus posibilidades de desarrollarse y de ser feliz, pues esta es la manera más directa de empoderarlo.

Si tú lo consideras una víctima indefensa, así es como él aprenderá a sentirse. Al pensar en sí mismo solo verá la discapacidad y las dificultades, en lugar de las cualidades, aptitudes y oportunidades con las que sí cuenta.

¿Cómo empoderar a los niños con discapacidades?

Asípues , para empoderar a los niños con discapacidades, es importante tener en cuenta las siguientes consideraciones:

Madre jugando con sus hijos junto a una fuente.
  • Acostúmbrate a ver a tu hijo como un niño capaz, valiente y valioso, a mirarlo más allá de su condición particular. Descubre todas sus cualidades y ayúdale a tenerlas siempre presentes; proporciónale los medios para potenciarlas y disfrutarlas.
  • Evita sobreproteger a tu pequeño. No hagas por él lo que él puede hacer por sí mismo. Esta es una pauta de crianza importante en cualquier familia, pero estos niños necesitan de forma imperativa confiar en sí mismos. Para ello, asígnale tareas y responsabilidades acordes a sus capacidades y acompáñalo mientras aprende a desempeñarlas.
  • Cuida tus palabras y el modo en el que te refieres a tu hijo, tanto con él como con otras personas. Procura no centrar la conversación en las dificultades, sino en los logros, avances y éxitos. Mantén una actitud positiva y resiliente para servir de modelo a tu niño.

Lo que imprimimos en la mente infantil permanece con los niños hasta su edad adulta. Por tanto, asegúrate de que tu hijo crezca sintiéndose amado, apoyado y capaz. Si lo tiene el doble de complicado, dótale del doble de confianza. Una discapacidad no tiene por qué implicar una vida carente e infeliz.