¿Qué hacer si mi hijo ha bebido lejía?

Agetna · 25 noviembre, 2015
Las medidas de seguridad a tomar en casa para evitar los accidentes domésticos nunca van a ser suficientes. No te confíes. Vela por la seguridad de tu hijo.

¿Qué hacer si mi hijo ha bebido lejía? Correr con él para el médico, claro está. Pero antes, algunas maniobras pueden salvar su vida. En el presente artículo te hablamos sobre el tema.

Un accidente que puede evitarse

Hay un dicho que versa: “Un accidente siempre puede evitarse”.

Y aunque no en todos los casos los accidentes son tan eludibles, hay algunos, como el que nos ocupa esta vez, que pueden y deben evitarse.

Para nadie es un secreto que el niño anda por la casa explorando el mundo que le rodea.

Cada rincón, agujero, closet… le resulta sumamente interesante, sobre todo si dentro de ellos se encuentra lo desconocido.

El niño se interesa por descubrir lo que no conoce, palpar lo que nunca ha tocado y probar a ver qué sabe el bolígrafo que a papá se le cayó al suelo y dejó olvidado debajo de un mueble; o el pomo de color brillante que mamá siempre usa y guarda en el baño.

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Una de las causas más frecuente de intoxicación durante la infancia es el envenenamiento por la ingestión de productos de limpieza. Tóxicos que se tienen en casa, en no pocas ocasiones, al alcance de los niños.

Ahora bien. Si tu hijo bebe lejía, tú y tu familia son los únicos culpables. Por muy duro que parezca debes tener en cuenta que ningún menor toma algo que no se encuentre al alcance de su mano.

Es por eso que con la llegada de un bebé el núcleo familiar no solo debe tomar providencias para garantizarle una cuna donde dormir, ropa que ponerse, alimentos, medicamentos, pañales, etc. Es importante que modifique:
– Primero: Sus hábitos de vida
– Segundo: El orden dentro del hogar

Si por ejemplo, al abuelo le gustaba fumar mientras miraba la televisión; con la llegada del bebé deberá hacerlo en el patio donde el humo no perjudique la salud de la nueva criatura.

O si nadie veía mal dejar los platos con restos de alimentos encima de la mesita de la sala luego de disfrutar de un filme, con el nacimiento del bebé y, lo rápido que va desarrollarse hasta comenzar a gatear y caminar, este debe ser uno de los hábitos que precisarán ser modificados.

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Si algún día te ves en la difícil situación de advertir o sospechar que tu hijo bebió lejía debes saber prestarle primeros auxilios que puedan significar el límite entre su vida y su muerte.

Síntomas por intoxicación con lejía

Una de las cosas que debes aprender cuando te conviertes en madre es identificar los síntomas por intoxicación con productos tóxicos que pueden darte a conocer que tu hijo bebió lejía. Entre los más comunes se encuentran:
– Vómitos
– Irritaciones por fuera de la boca, lengua, encías y garganta
– Hinchazón bucal
– Dificultad al tragar y respirar
– Exceso de babeo
– Quemaduras en la piel

Por supuesto, a esto debe sumarse el llanto desconsolado del niño.

¿Qué hacer si mi hijo ha bebido lejía?

  • No darle nada de comer o beber.
  • No provocarle el vómito. Si tu hijo aún no ha vomitado no debes estimulárselo. A diferencia de lo que algunas madres creen es mejor que el líquido tóxico no vuelva al esófago, la garganta y la boca. Pues de ocurrir, el daño al Sistema Digestivo podría agravarse.
  • Correr cuanto antes hacia el centro de salud más cercano.
  • Llevar el líquido y recipiente del cuál el niño bebió.
  •  Siempre que se pueda hacerle saber al médico la cantidad aproximada de lejía ingerida
  • Medir el tiempo transcurrido desde la ingesta de la sustancia.
  • Mantener la calma. Aunque sabemos que es bastante difícil esto te ayudará a pensar de manera clara, cumplir las medidas antes expuestas y evitar ciertos errores que muchas veces cometen las madres desesperadas intentando salvar a su hijo.

Medidas de seguridad a tomar en casa

Tu hijo no podrá decirte la cantidad ni de cuál botella bebió, o el tiempo que hace desde que lo hizo; por este motivo, es tu responsabilidad el mantenerte atenta y adoptar todas las medidas de seguridad que evitarán fatales consecuencias.
Guarda la lejía en un lugar alto donde él no pueda alcanzarla
Protégela dentro de armarios con puertas y cerrados siempre con llaves
Mantén la lejía en su envase para evitar confundirte y dejar al alcance del niño otro recipiente que la contenga
– Cada vez que la uses deja la lejía bien tapada para si en algún momento llega a manos del niño él no pueda abrirla.