Cómo hablar sobre sexo con tu hijo

Amanda · 13 noviembre, 2015

El sexo es normal en la vida de las personas, pero no tanto es así hablar de ello; difícilmente se encuentren muchas personas dispuestas a hablar de este tema entre adultos y más escasas son quienes quieran hablarlo con los niños. Pero es un tema tan importante como cualquier otro, cuando se quiere educar correctamente.

La importancia de hablar sobre sexo con tu hijo, depende de la cantidad de peligros que se pueden enfrentar en relación a este mismo tema. Lastimosamente, desde épocas remotas el hombre ha tenido que lidiar con inconvenientes relacionados a una actividad tan cotidiana y sana como el sexo.

En consecuencia, para bien y para mal, debemos aprender a superar ese trago amargo. Pero, ¿por qué es un conflicto hablar de sexo? Pues por ahí dicen que la vergüenza se halla en el pecado, así que mejor acostumbrarnos. En algún momento de la infancia, los niños van a hacer preguntas relacionadas al sexo aun sin imaginarlo.

La clave para sortear este tema es estar calmados y no comenzar a suponer que la pregunta se debe a algo que han visto o le han dicho. Sin embargo, aplicando la precaución, hay que estar atentos sobre cuánto sabe del tema, porque podría ser indicativo de algo más grave.

¿Cuándo sabremos que debemos de hablar sobre sexo con los hijos?

Por si fuera poco, tenemos una tarea pendiente que no sabemos exactamente cuándo cumplir. Planeándolo así o no, dejamos pasar el tiempo a veces con el propósito de que ese día no llegue. Pero, la vida nos sorprende con situaciones incómodas, donde será necesario comenzar a desvelar las incógnitas.

Ante esta situación, nos encontramos con más dudas, por ejemplo si se debe ser totalmente abiertos o deben incorporarse elementos lentamente. Algunas familias han caído en indiscreciones, como confundir ciertas preguntas o creer que está pasando algo grave, por eso debemos estar atentos con ello.

Vídeo testimonios Alovera - Recurso 04
De igual manera, tampoco es recomendable obviar las circunstancias que indican que es el momento de tener esta difícil conversación. En tal sentido, aunque los especialistas no nos hayan dicho cuál es la edad precisa para hablar de sexo con los niños, podemos aprovechar los espacios que ellos mismos creen.

De manera que, de acuerdo a la capacidad de comprensión de tu hijo y el tipo de preguntas o acciones que ejecuta, nuestras explicaciones deben adecuarse para evitar malos entendidos. No queremos traumar a nuestros niños con una respuesta radical, pero tampoco deberíamos estar conformes con mantenerlos engañados.

No es que no exista un momento determinado, pero es conveniente esperar prudencialmente a que sea necesario. Sin embargo, atención con darle largas a una situación casi definida, pues el momento correcto es aquel cuando el niño lo amerita, por ejemplo cuando deseamos que sean precavidos.

Claves para hablar sobre sexo con los hijos

Retrato

Una vez que nos convertimos en padres podemos comenzar a planificar las cosas incómodas que aún nos toca hacer, la experiencia siempre es buena, así que si por casualidad antes ya nos tocó pasar por esto, podemos evaluar los resultados. Si por el contrario, tenemos un record negativo con este tema, podemos comenzar por atender a estas sugerencias:

 

  • No podemos garantizar que el miedo nos derrote y nos haga notar inseguros, por eso lo principal es tener calma y firmeza. Si nuestros hijos pueden ver que es algo serio y normal, existen probabilidades de que lo comprendan con la misma actitud.
  • Decir la verdad puede ser determinante en las conversaciones difíciles con los niños, porque esto podría evitar complicaciones posteriores y algunos malos entendidos. En este caso, lo mejor podría ser adecuarnos a los hechos reales, porque además puede llegar a ser una información preventiva.
  • Es aconsejable equilibrar nuestra posición sobre el sexo; es decir, evitar caer en extremismos morales, como decir que es bueno o que es malo. Aunque los padres tenemos el derecho a formar a los hijos según nuestro criterio, no debemos olvidar que ellos son seres pensantes e independientes.
  • Ser claros con la información que les damos puede evitar confusiones; no olvidemos que son niños, por lo que quizá no comprendan ambigüedades con los términos que usamos y los nombres que quizá damos a las partes del cuerpo.