Cómo ganarte la confianza de tus hijos según los expertos

Amanda · 7 junio, 2017

La confianza entre padre e hijos es muy importante, uno de los mayores regalos que se pueden brindar a la familia. Una buena relación familiar asegura la capacidad de no rendirse ante las adversidades.

Además, es efectivo para buscar soluciones alternativas en pro de las metas y saber aprender de los errores. Un buen padre puede ser un buen amigo para su hijo sin que se dañe la figura de autoridad, aunque sea muy distinto en muchos aspectos.

Es muy importante recalcar que los padres deben evitar ponerse a la altura de los amigos de sus hijos. Ante todo se debe mantener el rol y garantizar el respeto, esto es algo que el hijo tendrá que saber todo el tiempo. No olvidemos que los hijos no buscan un colega, sino un amigo con la suficiente experiencia para dar consejos. La autoridad también es útil para infundir confianza.

Claves para ganarte la confianza de tus hijos

Aunque a algunos padres no les parece que ciertos límites deban trastocarse, la confianza entre la familia puede evitar inconvenientes. Que ellos confíen en nosotros es tan importante como que nosotros confiemos en ellos.

Si procuramos establecer lazos de confianza desde la infancia, lograremos conocerlos y comprenderlos mejor. Los expertos explican que con esto no demostramos debilidad, al contrario, fortalecemos la imagen que los niños tienen de nosotros.

Imagen de © Corbis

Sé firme pero no autoritario

En la mayoría de los casos, cuando los padres son muy estrictos y autoritarios, el niño puede ser menos comunicativo. Por lo general, se puede sentir reprimido al expresar sus sentimientos, con miedo de hacérselos saber a sus padres. Se puede ser firme sin dejar el cariño, esto hará que el niño se sienta querido y dispuesto a tomar en cuenta las sugerencias.

 Ofrecerle ayuda suficiente y adecuada

Ayudar al niño con lo que pida puede generar confianza, pero no conviene resolverle todo sin motivarlo a hacerlo. Solucionar los problemas del niño puede conseguir que no confíe en sus capacidades y habilidades para hacer solo las cosas.

También, es necesario que no se le critique sus esfuerzos, eso es un error que algunas veces comenten los padres. La retroalimentación es un método factible para que los niños aprendan. Si los ayudamos confiarán en nosotros para pedirnos ayuda nuevamente, pero no debemos exagerar.

Sugiere nuevos retos

Los padres pueden darle nuevos retos a sus hijos, siempre y cuando sean adecuados a su edad y capacidades. También se le puede aumentar poco a poco sus responsabilidades dependiendo de sus habilidades.

Contrario de lo que podamos pensar, nuestros hijos confiarán más en nosotros a medida que confiemos en ellos. Cada vez que lo impulsamos a asumir nuevos retos, estimulamos su confianza hacia nosotros.

Estimula su curiosidad

Si el niño tiene alguna inquietud, cuando no tenemos una respuesta, es conveniente invitarlos a investigar. Incluso sabiendo que podemos responder, siempre es bueno estimular su curiosidad, es algo que se puede hacer juntos.

Este tipo de acciones nos unen, permiten que ellos acudan a nosotros con sus dudas, pues sabrán que podemos ayudarlos. Aunque no tengamos que contestar, es recomendable que los escuchemos y demostremos interés en sus cosas.

La vida de acuerdo a su edad

Muchas veces hay padres que no dejan que sus hijos vivan sus etapas como debe ser. A veces  pretenden que se comporten como adultos y esto no es la idea porque frenan su crecimiento. Además les quitamos la oportunidad de seguir sus propios intereses. Los expertos consideran que esto puede desmotivarlo para realizar la mayoría de las cosas que les toque hacer.

Valora sus esfuerzos

Acompañarlos a resolver sus problemas nos permitirá observar cómo se esfuerzan. En este sentido, siempre es importante demostrarles que lo que hacen es valioso. Recordemos que necesitamos que confíen en nosotros, para ello, es conveniente mostrar nuestra buena disposición.

Lo importante no es que si se gana o pierde, sino el esfuerzo que se haya hecho. El hijo no se debe sentirse avergonzado por tratar de hacer las cosas, se debe sentir seguro y confiado.