6 formas de prevenir problemas de comportamiento

Eva 5 septiembre, 2016

Es mucho mejor prevenir que curar. Esa máxima es de gran utilidad en la educación de los hijos, entre otras cosas, en lo que se refiere a los problemas de comportamiento. De hecho, una de las mejores técnicas de disciplina es la prevención. 

Si los padres son capaces de prevenir problemas de comportamiento de sus hijos antes de que empiecen será más fácil tener una vida de familia mucho más feliz. Sin embargo, la prevención de problemas de conducta requiere un poco de tiempo y esfuerzo,. No obstante, es una buena inversión de tiempo a largo plazo.

Desarrollar una relación sana

Llevarse bien con los hijos hace más probable que estos se sientan motivados a comportarse bien. En este sentido, los niños estarán mucho más dispuestos a seguir las reglas si se siente queridos y respetados.

Para lograr esto, es necesario proporcionar al niño una atención positiva, dedicarles tiempo de calidad y tratar con ellos todo el tiempo que se pueda en un clima agradable de diálogo y comprensión.

madre hablando sobre comportamiento con su hijo

Crear reglas claras y explicar la consecuencias de incumplirlas

Para que los niños puedan seguir unas determinadas reglas es importante que estas estén claras y que no dejen lugar a dudas, especialmente en lo que se refiere a las expectativas. Las reglas no deben dejar lugar a dudas y deben ser las mismas en todas las situaciones.

Es necesario explicarlas con detenimiento, sin dar por hecho que el niño las entiende. Si el niño no las cumple , es importante asegurarse primero de que sabe cuál ha sido el problema y explicarle lo que tenía que haber hecho. Conviene revisar de vez en cuando las reglas para asegurarse de que todo está claro y para ir adaptándolas a las diferentes necesidades que van surgiendo con la edad.

Además de dejar claras las reglas es importante dejar claras las consecuencias de incumplirlas. Una vez que has explicado las reglas, debes explicarle a tu hijo lo que sucederá si las rompe, es decir, decirle cuáles serán las consecuencias. Es menos probable que tu hijo quiera desafiar las reglas o que ponga a prueba tus límites si sabe cómo vas a responder.

Destaca su buen comportamiento

Cuando veas que tu hijo se está portando bien destaca su buen comportamiento, alabando sus esfuerzos por portarse bien y elogiando su buena conducta. No se trata de premiarlo, solo de hacerle ver que valoras su comportamiento.

Este refuerzo positivo le ayudará a entender lo que hacer bien y repetirá estos comportamientos en el futuro. No obstante, no lo hagas comparándolo con nadie, especialmente un hermano. Si le quieres premiar, hazlo con privilegios, no con cosas materiales.

Crear un sistema de refuerzo

Cuando quieras que un comportamiento positivo se repita no hay nada mejor que utilizar un sistema de refuerzo positivo. Estos sistemas buscan destacar de manera continuada y sistemática el comportamiento que se quiere desarrollar.

A través de un sistema de recompensas previamente fijado se destaca el comportamiento del niño. El niño debe saber qué es lo que se espera de él y qué no. Eso es especialmente eficaz cuando los niños muestran dificultad para determinadas conductas positivas.

madre jugando con su hija

Ponte de acuerdo con el resto de personas que cuidan

Aunque las reglas no tienen que ser exactamente las mismas en todos los ámbitos, ayuda muchos ponerse de acuerdo con todas las personas que cuidan al niño para ir todos en la misma línea.

En este sentido, es importante que el padre, la madre y las personas que quedan con el niño trabajen con las mismas estrategias y tengan claros qué comportamientos que deben ser abordados desde el punto de vista de la disciplina.

Enseñar al niño sobre sus sentimientos y el control de sus impulsos

Cuando los niños comprenden sus sentimientos son mucho más propensos a tener control sobre sus comportamientos. Por eso hay que enseñar a los niños habilidades para manejar sentimientos como la ira infantil, la tristeza, la frustración y la decepción.

Además, es importante enseñar al niño a controlar sus impulsos. Cuando los niños pueden controlar sus impulsos son menos propensos a reaccionar de forma agresiva o desafiante. Además, cuando los niños desarrollan el control de impulsos mejora su vida social y tienden a obtener mejores resultados académicos.

 

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