Cómo evitar que los niños muerdan a sus compañeros

Amanda · 22 septiembre, 2015

El hecho de que un niño muerda a sus compañeros es una práctica  muy común en la infancia. Esto sucede, especialmente, porque en esta etapa el niño está en proceso de descubrirse a sí mismo.

De manera que, aunque es el lapso más hermoso y en el cual los padres guardan numerosos recuerdos, en ocasiones, puede ser complicado evitar que los niños muerdan a sus compañeros.


Los niños aprenden o copian ciertos comportamientos poco agradables. Sin embargo, manejar las acciones reprochables no siempre es tarea fácil para los padres y maestros.

En consecuencia, si el niño comienza a morder a otros niños o a cualquier persona lo primero que hay que saber es que es más común de lo que parece. En tal sentido, se establece que en esa etapa el infante tiende a intentar comunicarse de la mejor manera que consigue.

¿Por qué muerden los niños a sus compañeros?

Antes de describir las distintas formas de evitar que el niño muerda, es preciso conocer a fondo las razones por las cuales pueda estar actuando de esa manera. El fin consiste en identificar la fuente del problema, para poder actuar al respecto. A continuación se detallan los motivos principales:

La primera razón puede ser para transmitir sentimientos o deseos. Llega una etapa en la que el niño comienza a manifestar su desagrado, incomodidad, desesperación o inconformidad a través de las mordeduras hacia otras personas.

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• También puede ser que el niño no reconozca su entorno. Por lo general, cuando está iniciando un período escolar, rodeado de nuevos compañeros o simplemente se encuentra en un lugar desconocido, el niño podría manifestarse de esta forma.

Otra causa muy natural es la defensa propia. En este sentido, es importante señalar que en ocasiones él es la víctima de las posibles conductas agresivas que pueda tener algún compañero de clases. Sus compañeros podrían llevarlo a reaccionar ante algún ataque.

• Según su etapa, puede suceder cuando les está saliendo un diente. En la etapa inicial, en la cual comienzan a salir los pequeños dientes, el resultado son las molestias y picazón en las encías. En señal de alivio, los infantes pueden comenzar a morder.

• La que nunca falta: en el momento en que el pequeño se siente limitado por sus padres. El niño es un ser pensante, al cual le molestan las restricciones que se les aplica en su entorno. Comenzar a morder a sus compañeros puede ser una señal de inconformidad ante las limitaciones.

Cómo evitar que los niños muerdan a sus compañeros

Una vez identificadas las posibles causas de su comportamiento, se sugiere a los padres que tomen las medidas que se mencionan a continuación, a fin de evitar que persista tal comportamiento:

Reprenderlo con mesura. Utilizar la autoridad suficiente pero sin necesidad de gritarle o golpearle. Existen formas de castigo sin tener que recurrir a la violencia; por ejemplo, privarlo de jugar o hacer algo que le guste.

Hablar con el niño. Es útil para los niños en plena capacidad de entender las razones de sus padres para reprenderlos. Es por ello que se aconseja indicarle los sentimientos del agredido y de su entorno.

Vigilar su comportamiento. Esta medida les sirve a los padres para identificar las señales que el niño dé cuando se disponga a morder. Gracias a ello será más sencillo evitarlo.

• Evitar morderlo de vuelta. Mostrar la misma conducta le enseña al niño a actuar de forma agresiva. Del mismo modo, se le estaría indicando que pueden responder de forma vengativa. Esta no es la mejor manera de abordar la situación, pues con ello se logra incrementar los actos violentos.

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Hablar con la maestra o encargada de cuidarlo. Mantener una comunicación efectiva podría ser útil para hallar las claves de tal comportamiento. Esto tambien es útil para practicar las medidas por igual.

• Crear un ambiente o entorno agradable para el niño. Es necesario que el niño se sienta amado, escuchado y respetado. Un niño equilibrado está tan cómodo consigo mismo que no considerará la violencia como opción.

Evitar que los niños muerdan a sus compañeros no es tarea fácil. Sin embargo, la medida principal a tomar para resolver situaciones incómodas con nuestros pequeños, es conocerlos. Estar atentos a los cambios y mantener la comunicación, brinda oportunidades grandiosas para estrechar los lazos afectivos. En consecuencia, un niño comprendido y amado, es un niño feliz.