Etapa del “por qué”: secretos para contestar sus preguntas

Tarde o temprano, los niños llegan a la famosa etapa del “por qué”, un momento en el que aflora su curiosidad y necesitan explicación de todo.

Todos los pequeños de la casa atraviesan por un período con una larga lista de “por qué”, pues quieren saberlo todo. Su mente está preparada para comprender con mayor profundidad el mundo que les rodea, están ansiosos por saber con detalle cada fenómeno que ven y te buscan a ti porque eres su principal fuente de conocimiento.

Así como ellos descubrieron en ti a una gran maestra de la vida, también mirarán a ese gurú de la existencia que puede explicar desde lo sencillo hasta lo complejo. En otras palabras, tú deberás explicar el funcionamiento del mundo con expresiones sencillas… Mamá y papá, bienvenidos a la fase trascendental del “por qué”.

Según un estudio, los niños pueden hacer hasta 40 mil preguntas

Esto es algo natural, no lo hacen para llamar tu atención, ni para interrumpirte en tus labores. Aunque no se fijarán en lo que estás haciendo antes de hacerte esa pregunta que te puede dejar congelada, ellos te harán la consulta a ti porque confían en que les dirás algo correcto, sin mentiras y con ese amor que siempre les has mostrado.

En este sentido, el compromiso es mucho más grande. Así que necesitarás recargarle la batería a tu paciencia y a tu creatividad, para responder de una forma adecuada cada uno de los planteamientos que te hagan tus chiquitines. Y si no sabes qué contestar, no temas en decirle que no sabes y enséñales a buscar una respuesta acertada.

La etapa del “por qué” es normal

El psicólogo Paul L. Harris, experto en desarrollo infantil y autor del libro Trusting What You’re Told: How Children Learn from Others, realizó una interesante investigación sobre esta hermosa etapa de los retoñitos y llegó a una conclusión que te dejará impresionada: los pequeñitos que están entre los 2 y 5 años pueden hacer más de 40 mil preguntas en este período.

Los niños quieren entender todo, por eso, harán preguntas hasta saciar su curiosidad

Y es que preguntar es la mejor herramienta para entender y forma parte de este importante proceso evolutivo que guarda relación con el desarrollo cognitivo.

Inicialmente, ellos aprenderán a través de los sentidos y tienen conductas como llevarse todo a la boca; pero al llegar a los tres años a, se convierten en periodistas o fiscales con sus complejos interrogatorios.

Y esta vez nos toca a nosotros: ¿por qué ocurre esto? Es sencillo: están desarrollando el lenguaje, obtienen recursos para seguir obteniendo conocimientos y se basan en preguntas (a veces impactantes) para entender la vida. Una forma eficiente para lograr este objetivo es recurrir a quien se lo ha enseñado todo, es decir, mami o papi.

¿Cómo responder sus preguntas?

Después de un largo día trabajo, un tráfico insoportable y el agotamiento que produce la rutina, no es fácil tener una buena disposición para responder lo que nos plantean nuestros curiosos angelitos. No obstante, recuerda que eres la pieza clave en este momento y necesitarás respirar profundo para orientarle.

De igual forma, puedes tener en cuenta estas recomendaciones para contestar apropiadamente esas preguntas:

  • No te burles de él o ella: ¿qué hacer si te preguntan algo que te causa risa? Pues, no lo ridiculices. Si llega una duda polémica, simplemente procura decirles lo que necesitan y guárdalo como una anécdota.
  • Contesta con naturalidad: responde con sencillez, nada de tecnicismos, ni palabras complicadas. Adapta tu discurso a su nivel de comprensión y no utilices términos que no existen.
  • Si no tienes la disposición para contestar, manéjalo con paciencia: quizás estás ocupada o no estás de buen humor, por eso, explícale (con cariño) que estás un poco ocupada y que después pueden seguir conversando al respecto.
  • No lo juzgues, tienen sed de conocimiento: no creas que trata de atrapar tu atención, ellos simplemente quieren seguir aprendiendo.
  • Habla de cualquier tema: no te sientas limitada de conversar algún asunto. Prepárate para charlar sobre temas delicados como la sexualidad.
  • Pon a prueba sus destrezas: si crees que ya sabe algo o puede intuirlo, hazle tú una pregunta, por ejemplo, ¿para qué crees que se utiliza? ¿Cómo piensas que funciona?

Y si no sabes qué decirles, sé honesto e involúcrate en esta investigación. Ya verás que harán un trabajo increíble y crecerán juntos.

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