Estar más pendiente del móvil que de tu hijo tiene consecuencias

Adrianazul 10 abril, 2017

Basta que se dañe el móvil o que se agote la batería para darnos cuenta de cuán adictos somos a la tecnología y concretamente al celular. Esta exacerbada predilección por el móvil no solo distrae tu atención de momentos que podrían ser claves como evitar un accidente sino que además te impide relacionarte de manera profunda con tu hijo.

Gozar de la tecnología que usamos ahora definitivamente nos facilita muchas tareas cotidianas y nos dejan más tiempo libre. Sin embargo, ese tiempo libre lo terminamos invirtiendo en actividades de ocio que resultan poco productivas, como estar enganchado en las redes sociales.

¿Crees que no estás tan enganchado a tu celular? Pues pruébate, trata de pasar un día sin él y verás cuanta falta te hace, sobre todo en esos momentos de aburrimiento.

Según los expertos, la adicción al móvil la sufre 1 de cada 1.000 personas que utilizan esta herramienta, y además algunas investigaciones demuestran que el uso desmedido del móvil ha traído como consecuencia que los padres hablen y se relacionen menos con sus hijos.

El móvil empobrece tus relaciones reales

Las investigaciones realizadas en este ámbito han demostrado que el uso continuo del celular por parte de algunos padres genera que la interacción con sus hijos sea menos frecuente y de menor calidad.

Esta pobre interacción desencadena graves consecuencias sobre el desarrollo del lenguaje del niño durante la primera infancia y también tiene efectos sobre su comportamiento y su autoestima.

Es muy importante que los niños sean correctamente estimulados durante su primera infancia por sus padres, abuelos, cuidadores y maestros, pues la interacción durante los primeros años de vida le da forma a la arquitectura del cerebro.

Para desarrollar correctamente su cerebro y estimular su crecimiento interior, los bebés necesitan recibir, además de los cuidados básicos, interacciones de calidad.

Está comprobado que cuando estás absorto en el mundo digital que te ofrece el móvil ignoras a tus hijos y al mundo exterior en general. Y con ello, le niegas una importante oportunidad de desarrollarse, lo cual es especialmente importante cuando son pequeños.

Es curioso pensar que la tecnología no está acercando a aquellos que tenemos lejos, pero nos está alejando de los que tenemos cerca…

-Anónimo-

Tu bebé te necesita presente

Tú y tu pareja, además de los adultos que rodean a tu hijo contribuyen de manera fundamental para el desarrollo, pues a través del contacto con ellos es que el niño descubre habilidades esenciales para su desarrollo a nivel cognitivo, motriz, psicológico y emocional.

Tú eres la conexión más cercana que tiene el bebé con el mundo y si esa conexión falla por estar inmersos en la pantalla del móvil su desarrollo se trunca de manera importante.

Estar más pendiente del móvil que de tu hijo, también representa un problema, porque aunque no sea un bebé necesita sentir que sus padres lo escuchan y lo comprenden. Cuando tu hijo va creciendo, ciertamente es capaz de explorar el mundo por el mismo, todavía te necesita para que lo acompañes en su proceso de crecimiento y aprendizaje.

Desengancharse del móvil es bueno para tu hijo y para ti

La idea no es que dejes de usar tu teléfono móvil sino que hagas un uso razonable de él. Sobre todo porque esta conducta de revisar el celular cada cinco minutos no es sana para nadie.

No se trata solo de una consideración lógica, pues el hecho estar más pendiente del móvil que de los niños es una conducta cada vez más frecuente.

De hecho en los últimos años se ha detectado un preocupante incremento en el índice de las lesiones en los niños, y los médicos que atienden este tipo de casos consideran que este fenómeno está directamente relacionado con el uso excesivo de los móviles por parte de los padres. Y esto ocurre, porque nuestra atención no puede estar en dos cosas al mismo tiempo.

Además de ello, recuerda que tú eres el mejor ejemplo para tu hijo. Así que si no quieres que tu hijo sea adicto al celular entonces es hora de desengancharte de este mal hábito.

Nunca olvides que tus hijos merecen tu tiempo, que hay llamadas y mensajes que puedes contestar después, pero estar atento a lo que hace tu hijo no puede ni debe prorrogarse porque de ello depende su integridad física y emocional.

 

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