¿Cómo enseñar buenos hábitos a tu hijo?

Enseñar buenos hábitos de vida es una de las premisas de la educación durante la infancia. En esa etapa las madres estimulan al bebé a que levante la cabecita, se gire en la cuna, se siente, agarre solo el biberón, y otra serie de destrezas que lo harán independiente y lo formarán para la vida.

Pero el niño pequeño también necesita recibir instrucciones acerca de su comportamiento y los hábitos que conformarán su identidad.

Al respecto te hablaremos en el presente post.

Enséñale hábitos de aseo

Los hábitos de aseo de un ser humano dicen mucho de su persona, o mejor, más que mucho, lo dicen todo.

Ser un niño aseado, con buena presencia, ropa limpia… más allá de los estilos de vida que ese niño adopte en la adultez, en la infancia, los padres tienen la responsabilidad de enseñarle que cada mañana hay que lavarse la cara y cepillarse los dientes.

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El niño debe aprender que hay que bañarse al menos una vez al día para eliminar de su piel las impurezas de la jornada. Debe lavarse la cabeza y peinarse con regularidad con el objetivo de lucir una cabellera tersa y con buen olor.

Es importante que desde bien pequeñito (alrededor del primer año es un buen momento) aprenda que se hace caca y pis en el orinal y que está mal hacérselo encima o en el suelo sin importar dónde o delante de quien esté.

Enséñale sobre el orden y la organización

El orden y la organización dentro y fuera de su cuarto es otro de los buenos hábitos que debes formarle a tu hijo.

Siendo un bebé de 1 año él no entenderá por qué hay que recoger los juguetes cuando termina de jugar, o por qué mamá pone las medias dentro de los zapatos y los coloca juntos delante de la cuna cada vez que él se va a dormir al mediodía; sin embargo, al niño hay que mostrarle que así deben hacerse estas cosas porque se trata de buenas costumbres.

A medida que crezca ese niño adoptará tales usanzas y no se mostrará indiferente o le sonará contraproducente cuando su madre le indique que, por ejemplo, debe hacer la cama y recoger su habitación.

Recuerda que preparas a tu pequeñín para que viva en sociedad y mantenga la buena convivencia como la base de la armonía y el respeto hacia sus iguales. Él también debe ir aprendiendo que su mamá no es su sirvienta y así como él, tiene otras responsabilidades.

Enséñale modales

Los modales son normas de conducta que dan fe de cuan bien educada está una persona, lo mucho que valora su forma de ser y proceder en sociedad.

Para enseñarle modales a tu hijo trasmítele, con tu ejemplo, un comportamiento social acorde con el que rige en su país. Aun cuando creas que tu hijo es pequeño recuerda que él te está copiando y a través de la imitación hace suyo tanto valores como malos hábitos de vida.

Por eso te recomendamos velar cómo te comportas frente a él, lo que opinas sobre otras personas, cómo reaccionas ante determinados hechos, o el vocabulario que empleas.

Enséñale normas de conducta y cortesía que le sirvan por siempre como saludar cuando llega o se va de un lugar, decir adiós con las manitas, escuchar y entender cuando le hablan, ayudar cuando alguien le pide ayuda, usar los cubiertos para tomar la comida, comer con la boca cerrada… entre muchas otros modales.

Ahora bien, ¿cómo enseñar buenos hábitos a tu hijo?

Te respondemos: Agregándolos a su rutina de vida y cuidando de no violentar esas prácticas tal y como las previste desde el inicio.

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Digamos: Si hay que bañarse por las tardes hay que hacerlo, aunque esté jugando o viendo un animado en la tele.

Todas las mañanas hay que ir directo al lavabo antes de ponerse a jugar con sus amigos o salir al portal a saludar a todo el que pasa…, en fin.

Tu hijo no comprenderá que lo estás preparando para la vida e inculcándole buenas mañas.

Si no quiere cumplir alguna de tus enseñanzas es probable que reaccione con una pataleta. Pero ahí entrará a regir la disciplina que también te servirá para inculcarle y hacer que aprenda dichos hábitos.

¿Cómo enseñar buenos hábitos a tu hijo?

No lo golpees, lo regañes o lo castigues. Háblale de por qué hay que hacer lo que mamá le está indicando que haga, y si se tira al piso, llora y grita para hacer que renuncies a tu propósito, recuerda que una de las cualidades de una madre es la paciencia.

Siéntate a esperar a que se le pase y, cuando deje de pataletear, vuelve a indicarle lo que tiene que hacer una, dos y las mil veces que necesites hacerlo.

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