Embarazo Precoz. ¿Futuro Truncado?

Amanda · 12 marzo, 2016

Hablamos de embarazo precoz cuando una niña o adolescente se adelanta en el resto de las aspiraciones sociales, maduración psicológica y orgánica, para dar paso a la maternidad. Del mismo modo, aun en la época en que vivimos, existen culturas en las cuales una niña que ha alcanzado la pubertad está en plenas condiciones para casarse y ser madre, por eso nos referimos a este concepto como una idea de un solo sector.

De manera que, considerando que existe una edad correcta para ser madre, nos referimos principalmente a la decisión de la mujer de dar este paso. Por lo tanto, una adolescente que se embaraza por desconocimiento o por métodos violentos, es una persona que no tuvo en sus manos la oportunidad de decidir conscientemente esta situación.

Pero, ¿qué pasa cuando el daño ya está hecho? ¿La niña embarazada pierde todas sus esperanzas? ¿Qué oportunidades hay para ella? ¿Cómo podemos ayudarla? Sabemos que tener un hijo requiere asumir grandes responsabilidades, que esta joven no está claramente capacitada para cumplir. Además de acuerdo a la edad de la niña, quizá también represente un riesgo para su salud.

No obstante, la sociedad también tiene una obligación con estas niñas, quienes no todo el tiempo reciben beneficios por su situación. La maternidad trae consigo muchos cambios, pero es una etapa hermosa, la cual debemos aprovechar para que la joven madre se alimente de emociones favorable y crezca en valores.

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Los retos en el embarazo precoz

Una joven que resulta embarazada durante su etapa escolar, ve amenazada considerablemente su educación. Desde el punto de vista legal, ella tiene derecho a recibir educación, pero el impacto psicológico por el embarazo quizá no le favorezca en su disposición de seguir estudiando; sin embargo, este sería uno de los retos menos complicados de superar.

La gran responsabilidad de la maternidad es su perennidad; se trata de un compromiso de por vida y que es absoluto. Llega un momento de la etapa de ser madres, donde ya no hay más ayuda, donde es necesario avanzar para proteger una vida que creamos con la cual más nadie tiene deudas.

Si bien sabemos que esto representa un reto para cualquier mujer adulta, lo es más aún para una niña. Uno de los principales retos durante el embarazo precoz, es verse obligada a madurar en un tiempo record; es pasar de niña a mujer sin tener el raciocinio para comprenderlo y desearlo.

Por otro lado, el reto principal es la vida misma; pues se tiene entendido que más de 70 mil jóvenes madres fallecen al año debido a complicaciones durante la etapa de gestación, cifra que duplica los casos en madres mayores de veinte años y hasta los treinta. También la vida del bebé es una triste estadística, que se refleja en la cantidad de abortos que por esta circunstancia son provocados.

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¿Cuáles son las expectativas favorables?

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, una joven embarazada es propensa a la dependencia, pobreza, exclusión, desigualdad social y falta de educación. El resultado del análisis a esta población indica que el futuro de estas madres se transforma, pero que es muy poco probable que sea para bien.

Sin embargo, los derechos humanos no distinguen esta situación, razón por la cual la maternidad infantil no es impedimento para que las jóvenes madres tengan oportunidades de mejorar su futuro. Aunque es sabido que estas chicas ven truncadas la mayoría de sus expectativas, los Estados tienen la obligación legal de hacer valer sus derechos a la libertad, la salud, la seguridad y la educación.

Del mismo modo, a nivel mundial debe existir una campaña destinada a proteger a las niñas de compromisos culturales que puedan cercenar las oportunidades de que sus derechos sean contemplados. Es conveniente que se elimine el matrimonio infantil y se modifique la estructura legal en cuanto la intervención médica.

Para favorecer las esperanzas de futuro para las adolescentes embarazadas es recomendable que exista.

  • Inclusión en las agendas gubernamentales para la implementación de recursos y programas destinados a promover la salud integral de las niñas, tanto en el embarazo como después de este
  • Atención social, para restablecer el avance educativo individual. Fomentando el desarrollo profesional de manera accesible para todas
  • Amplitud en la formación sexual de manera que se involucre a hombres y niños, evitando la exclusión y la desigualdad de género
  • Programas específicos para incorporar a estas madres a la vida laboral, lo cual le permita mejorar su situación económica y favorezca su autoestima, sean solteras o no
  • Garantías de que será beneficiada por los derechos que le corresponden, algo que le permite desarrollarse como parte de la sociedad, con total consideración sobre su humanidad y valoración de sus necesidades
  • Compromiso familiar por ayudar a las madres adolescentes a superar las dificultades, sin que haya imposiciones, desprecio o agravio.