El efecto evolutivo de la cesárea en el cuerpo de la mujer

Adrianazul · 30 agosto, 2017

Las mujeres con una pelvis angosta no habrían sobrevivido hace 100 años. Ahora sí, y pasan sus genes que codifican información para una pelvis estrecha a sus hijas”. Esa sentencia pertenece a Philipp Mitteroecker, uno de los científicos que estudió el efecto evolutivo de la cesárea en el cuerpo de la mujer.

Este estudio no busca criticar la intervención médica, aclara el experto, sino poner de manifiesto “que ha tenido un efecto evolutivo”, el cual se expresa en mujeres de pelvis pequeñas que pueden dar a luz gracias a las cesáreas.

Antes de que existiera la cesárea, estos genes no habrían pasado de madre a hija ya que ambos en estos casos hubiesen muerto en el parto.

Por ello, un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, concluye que la práctica regular de esta cirugía está teniendo un impacto en la evolución humana.

Las cesáreas crean un impacto por su efecto evolutivo

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Según los investigadores, los casos en los que el bebé no cabe en el canal de parto han aumentado de 30 de 1000 en los años 60 a 36 de 1000 en la actualidad.

Los científicos austriacos creen que posiblemente continúe esta tendencia pero no hasta el punto de que los partos naturales se tornen obsoletos.

“Sin las intervenciones médicas modernas, esta clase de problemas solían ser letales, y esto, desde el punto de vista de la evolución, es la selección natural”, afirmó Philipp Mitteroecker, del departamento de biología teórica de la Universidad de Viena.

La efecto evolutivo de las caderas estrechas y bebés grandes

Los científicos de esta reciente investigación se preguntan por qué la pelvis humana no se ha ido ensanchando a lo largo de los años.

La cabeza de un bebé humano es grande si la comparamos con la de otros primates, con lo cual el parto es mucho más difícil que, por ejemplo, para los chimpancés.

Los investigadores diseñaron un modelo matemático utilizando data de la Organización Mundial de la Salud y otros estudios de gran alcance sobre nacimientos.

Lo que encontraron -aseguran en un artículo de la BBC- fueron fuerzas evolutivas opuestas. Por un lado, hay una tendencia de recién nacidos más grandes, que son más sanos.

Sin embargo, si crecen demasiado se quedan atascados durante el parto, lo cual, en el pasado resultaba fatal para la madre y el bebé, y los genes de la madre, por ende, no pasaban a la generación siguiente.

“Un lado de esta fuerza selectiva, llamémosla la tendencia a tener bebés más pequeños, está desapareciendo por las cesáreas”, explica el Mitteroecke.

Los datos hacen que los investigadores postulen que las cesáreas tienen un efecto evolutivo doble: Aumento de mujeres cuyo cuerpo no permite un parto vaginal y bebés más grandes y sanos con mayores posibilidades de sobrevivir y crecer fuertes y saludables.

“La alegría de una madre comienza cuando una nueva vida se agita en su interior, cuando escuchas su corazón por primera vez, y cuando una patadita juguetona te recuerda que ya no estás sola”

-Anónimo-

Cesáreas, una práctica que sigue aumentando

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Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) los nacimientos por cesáreas consideradas necesarias deberían ser de entre un 10 % y 15 % del total de partos, aunque en muchos países superan incluso a los partos vaginales.

Sin las intervenciones médicas modernas (cesáreas) una madre con una cadera demasiado estrecha y su hijo iban a morir en el parto, y por lo tanto sus genes no habrían evolucionado y un niño muy grande también habría muerto durante el parto.

Esto, desde el punto de vista de la evolución, es la selección natural, afirma Philipp Mitteroecker.

Al respecto, la OMS declara lo siguiente: “Debe hacerse todo lo posible para realizar cesáreas a todas las mujeres que lo necesiten en luintentar alcanzar una tasa determinada”.

En un documento de la OMS se explica que desde 1985, los profesionales de la salud de todo el mundo han considerado que la tasa ideal de cesárea debe oscilar entre el 10% y el 15%.

Pero, justamente desde entonces, las cesáreas son cada vez más frecuentes tanto en países desarrollados como en países en desarrollo.

La cesárea, argumenta la OMS, cuando está justificada desde el punto de vista médico, es eficaz para prevenir la mortalidad materna y perinatal.

Sin embargo, no están demostrados los beneficios del parto por cesárea para las mujeres o los neonatos en quienes este procedimiento resulta innecesario.

Como en cualquier otra cirugía, la cesárea está asociada a riesgos a corto y a largo plazo que pueden perdurar por muchos años después de la intervención y afectar a la salud de la mujer, y del bebé, así como a cualquier embarazo futuro.