El desarrollo de los sentidos en los bebés

24 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Ana Couñago
Los bebés desarrollan los cinco sentidos a lo largo de los primeros meses de vida. A continuación, te explicamos cómo es este proceso.

El desarrollo de los sentidos implica un proceso madurativo que comienza en el momento del nacimiento. Los bebés van adquiriendo nuevas percepciones por medio de la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto, de modo que cada vez comprenden mejor el mundo.

Por tanto, los recién nacidos tienen todos los sentidos activados, pero estos van madurando y haciéndose más complejos a medida que el pequeño crece.

“Hay cinco vías de entrada al cerebro, solo cinco. Todo lo que aprende un niño en su vida lo aprende por estas cinco vías. Puede verlo, oírlo, tocarlo, gustarlo y olerlo».

-Glenn Doman- 

El desarrollo de los sentidos en los bebés

Desarrollo de los sentidos: la vista

La vista es uno de los sentidos que más tiempo necesita para desarrollarse por completo. Los bebés, desde el momento del nacimiento, tienen la capacidad de ver, pero esta visión es muy primitiva, pues el nervio óptico no está mielinizado y la corteza visual no ha madurado. Así, a medida que los niños crecen, van aconteciendo los siguientes progresos:

  • A los 2-3 meses: comienzan a desarrollar el campo de visión cinético. Es decir, la habilidad para percibir los cambios que se producen por el movimiento. Además, con este tiempo, logran distinguir el color, muestran preferencia por estímulos complejos y adquieren la capacidad de diferenciar una cara de un objeto.Mamá jugando con su bebé en la cama para estimular el desarrollo de los sentidos.
  • A los 4-5 meses: se desarrolla la visión binocular, pudiendo utilizar los dos ojos para enfocar, lo cual permite percibir la profundidad y la distancia. Asimismo, empiezan a discriminar los rasgos faciales y a reconocer objetos unitarios, aunque estén en movimiento. 
  • A los 6 meses: desarrollan la agudeza visual, es decir, pueden apreciar los detalles finos y precisos de los estímulos. Además, tienen la capacidad para percibir la mayoría de los objetos con alto contraste sobre un fondo.
  • A los 7 meses: pueden apreciar las texturas, las interposiciones y los tamaños gracias a los indicios monoculares. Así, desarrollan y consolidan la constancia perceptiva.

Desarrollo de la audición

La audición comienza su desarrollo en la etapa de gestación. Por tanto, el feto, dentro del vientre materno, percibe ciertos sonidos, como los latidos del corazón y la voz de su madre. De este modo, cuando los bebés nacen, ya reconocen algunos sonidos como familiares y responden ante ellos con facilidad. 

Pero, aunque los pequeños escuchan desde el primer momento de vida, el hecho de que el sistema nervioso madure a lo largo del tiempo hace que las capacidades auditivas se especialicen:

  • Desde los 4 meses: discriminan y ubican los sonidos cotidianos.
  • Entre los 6 y los 8 meses: distinguen los diferentes tonos de los sonidos, pero presentan dificultades para localizar el origen de estos en el espacio.

Desarrollo del gusto

Los bebés nacen con papilas gustativas que les permiten apreciar los sabores y, a medida que crecen, el número de papilas es mayor, por lo que pueden distinguir y reaccionar ante diferentes sabores y texturas.

Así, a los 3 o 4 meses, los niños empiezan a discriminar el dulce del salado, mostrando preferencia por el dulce, como la leche materna. Además, en esta etapa del desarrollo pueden llegar a expresar disgusto ante los sabores amargos. 

Posteriormente, a partir de los 6 meses, cuando comienzan a probar nuevos alimentos, las sensaciones gustativas se vuelven más complejas. Desde ese momento, el niño aprende poco a poco a diferenciar y a apreciar los diversos tipos de comidas y bebidas.Bebé durmiendo abrazado a su peluche.

Desarrollo del olfato

El sentido del olfato es uno de más desarrollados desde el momento del nacimiento. De hecho, ya en el vientre materno, los bebés muestran una alta agudeza olfativa.

La capacidad olfativa se va perfeccionando con el tiempo, de modo que los niños, a medida que explorar el entorno y viven nuevas experiencias relacionadas con los olores, aprenden a distinguirlos y a reconocerlos, y reaccionan de manera consecuente ante los buenos y los malos olores, respondiendo de forma favorable sobre todo ante los dulces.

Desarrollo del tacto

Los recién nacidos tienen los sentidos cutáneos desarrollados, por tanto, ya pueden percibir cierta información a través del tacto y experimentar sensaciones como el dolor, la temperatura y la presión.

Además, a lo largo del desarrollo madurativo, el niño adquiere nuevas habilidades relacionadas con el tacto, explorando los diversos estímulos con la boca, las manos y las piernas. En este sentido, cabe destacar que los bebés, en los primeros meses de vida, muestran preferencia por las caricias y las temperaturas templadas.

  • Enesco, I. (Coord.) (2003). El desarrollo del bebé. Cognición, emoción y afectividad. Madrid: Alianza.
  • Mariscal, S. y Giménez-Dasí, M. (2017). Desarrollo temprano: Cognición, afectos y relaciones sociales (0-6). Madrid: Paraninfo.