Cuando hay un hijo discapacitado en casa

¿Recuerdas el día en que nació tu bebé? Seguro que estabas emocionada por tomarlo en brazos por primera vez. Sin embargo, cuando un hijo nace enfermo o discapacitado, la alegría se mezcla con la angustia. ¿Cómo actuar ante tal situación?

¿Tienes un hijo discapacitado en casa? Te compartimos comentarios de otros padres que luchan cada día contra los mismo que tú.

“Angelo, nuestro hijo, tiene el síndrome de Down. Esto nos agota física, mental y emocionalmente. Piense en la energía que se necesita para criar a un hijo sin este síndrome y multiplíquela por cien. A veces, nuestro matrimonio sufre las consecuencias”.

“Enseñarle las cosas más sencillas a Luis exige perseverancia y mucha, pero mucha paciencia. Cuando me siento agotada, me pongo irritable y me impaciento con Carlos, mi esposo. En ocasiones, hasta el menor de los desacuerdos termina en una pelea”.

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Sí, no eres el único que pasa por está situación. Pero la verdad es que los hijos son una bendición, y un niño discapacitado no es la excepción ya que son especiales en todo el sentido de la palabra. Tal vez haya cosas que no podrá hacer como los otros niños o sea diferente a los demás pero sí puede lograr mucho con la ayuda y el cariño de sus padres.

Veamos tres problemas frecuentes en familia con niños discapacitados y algunas sugerencias a seguir.

1. Le cuesta aceptar el diagnóstico

Muchos padres quedan destrozados al enterarse de que su hijo nació enfermo. Cuando los médicos le informan de los problemas que tiene su hijo, inmediatamente los padres se sienten culpables de que su hijo haya nacido así, pero la verdad hoy en día, muchos niños nacen con alguna discapacidad por diversas razones como el medio ambiente, la genética, el parto. Estas son cosas que están fuera del alcance de sus padres.

  • Tú has sido privada de la alegría de tener un hijo sano, y es lógico que eso te cause dolor. Date tiempo para poner en orden sus emociones y adaptarse a las nuevas circunstancias.
  • No culpes a tu cónyuge. Trabajen en equipo y concentren todas sus energías en las necesidades de su hijo. 
  • Investiga todo lo que puedas sobre la enfermedad; por vía internet y con un doctor especializado. Cuanto más sepas, más entenderás las posibilidades y retos venideros.
  • Concéntrate en lo que tu hijo sí puede hacer. Realicen actividades en familia, y cuando tu hijo obtenga un logro, aunque sea pequeño, celébrenlo con él.
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2. Te sientes agotada y sola

Es probable que el cuidado de tu hijo consuma todas tus energías, y a veces te sientas sola. ¿Qué puedes hacer?

  • Pide ayuda y acéptala cuando te la ofrezcan.
  • No descuides tu salud. Vigila tu alimentación, ejercicio y descanso, estos son necesarios para recuperar las energías y seguir atendiendo a tu hijo como se merece.
  • Un horario en el que se turnen los cuidados del niño.
  • Habla con algún amigo de confianza. No pienses que porque tus amigos no se encuentran en tu misma situación no pueden comprenderte.

3. Dar tanta atención al hijo enfermo hace sufrir a los demás

La enfermedad de un hijo puede influir en lo que come la familia, en los lugares a los que puede ir y, por supuesto, en el tiempo que los padres les dedican a los otros hijos. Como consecuencia, estos quizás se sientan abandonados. Además, es probable que los padres estén tan concentrados en el hijo enfermo que descuiden su relación de pareja.

  • Confírmeles a sus hijos que se interesa por cada uno de ellos. ¿Cómo? Realizando actividades que les gusten.
  • Dedícale tiempo a tu cónyuge.
  • Felicita a tus hijos cuando ayudan a su hermano enfermo.
  • Házles saber a toda la familia que los amas y aprecias el trabajo que efectúan en casa.

Mientras tanto, confía en que saldrás adelante. Intenta no venirte abajo cuando todo parezca ir mal. Piensa en las cosas buenas que tiene tu hijo; verá que son muchísimas.

 

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