Cualidades y educación de los niños superdotados

Agetna · 20 noviembre, 2017
Los niños superdotados poseen características y cualidades especiales. Por este motivo su educación y crianza debe ser adaptada y diferenciada. 

Los niños superdotados son regalos de la vida. Seres especiales por sus virtudes que sorprenden a la ciencia moderna y dejan con la boca abierta a los adultos más expertos.

En la niñez se adquiere un sinnúmero de aprendizajes. Los estímulos recibidos permiten obtener esos conocimientos; no obstante, parece como si los niños superdotados hubieran nacido ya con sus sabidurías.

La abstracción

La abstracción es una cualidad innata de los niños superdotados. Nadie como ellos para llevar a la práctica la enajenación, la separación de su entorno tangible para analizar “desde afuera” las particularidades del mundo en el que viven, el razonamiento y los comportamientos humanos.

La observación como bandera

Cuando los menores son capaces de observar logran sacar conclusiones y aprender por sí solos. Los niños superdotados tienen el don de la observación; ellos cuentan con la paciencia y la quietud necesarias para enfocar su atención.

Los niños superdotados tienen una gran capacidad de observación.

La concentración como aliada

La concentración viene a ser en los niños con cualidades avanzadas parte de su día a día. Cualquier tema o circunstancia requiere de todo su análisis y concentración. Esto les permite adquirir conocimientos más avanzados y hasta especializados sobre cualquier temática.

“Los niños superdotados se destacan por su razonamiento lógico”

Atentos a todo y a todos

Quien crea que los niños superdotados, mientras juegan, no están prestando atención a otras cosas, se equivoca. Ellos siempre están atentos a todo lo que pasa, se dice o incluso se insinúa a su alrededor.

El razonamiento maduro

Aunque se pueda pensar lo contrario, los niños superdotados son muy maduros. Aun cuando a veces puedan expresar sus desacuerdos con berrinches o tozudeces -como cualquier otro menor-, por lo general, son serios de carácter, responsables y dedicados.

Ellos tienen la virtud de sacar conclusiones muy por encima de las de su grupo etario, ofrecer soluciones novedosas y aportar ideas diferentes a las de los demás.

“Los niños superdotados hacen preguntas inusuales pero concretas para saciar su necesidad de aprendizaje”

La sinceridad

La sinceridad de sus palabras a veces abruma a los adultos. Se dice que los niños siempre dicen la verdad, pero, en el caso de los niños que tienen cualidades avanzadas, la sinceridad es uno de sus lemas. Ellos no tienen reparos en expresar su opinión o llamar a las cosas por su nombre.

La creatividad

Aun con pocos recursos, impedimentos físicos o de cualquier otra índole, los niños superdotados son más creativos que otros.

Como su curiosidad siempre suele ir aparejada a su capacidad de innovación, no hay sueño que no logren cumplir o tarea que no puedan realizar. Su habilidad de encontrar nuevos caminos es siempre brillante.

Toma de decisiones

Dar respuestas con inmediatez, tomar decisiones y resolver problemas con una eficacia superior a la de sus compañeros son otras de las características de los niños con altas capacidades intelectuales.

Estos menores aprenden mucho más rápido y de forma más temprana que sus amigos, por lo que a veces sorprenden a sus padres cuando analizan y deciden con la misma madurez que cualquier otro adulto.

La perseverancia

La perseverancia está unida a sus metas y tareas. Los superdotados no conocen de dejadeces, procrastinaciones, irresponsabilidades o caminos fáciles. Ellos saben esforzarse y les gusta perseverar hasta alcanzar sus objetivos.

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La crianza de los niños superdotados

Teniendo en cuenta las características especiales de los niños superdotados, la crianza que se les brinde debe ser diferenciada. Estos niños necesitan desarrollar sus capacidades cognitivas o motrices hasta el punto de alcanzar la especialización, pero sin caer en el tormento de la exigencia excesiva.

No hay que obligarlos a estudiar, forzarlos, o reprenderlos cuando no cumplan las expectativas. Hay que darles la posibilidad de que, según sus necesidades, se vayan desarrollando.

No obstante, la crianza de los niños superdotados no debe ser especial solo en su desarrollo intelectual o físico. Estos menores precisan recibir igual o más afecto que los restantes niños de su edad. Hay que tener en cuenta que son niños más sensitivos y, por ende, las muestras de cariño y de atención a veces deberán ser mayores.

Por otro lado, a los niños superdotados hay que darles libertad para expresarse, llevar a la práctica y poner a prueba sus habilidades. Necesitan que los adultos les brinden recursos, momentos y contextos en los cuales puedan desplegar todas sus capacidades y comportarse tal cual son.

Por supuesto, no hay que ocultarlos de la sociedad ni alejarlos de los otros niños, sino ante todo incluirlos dentro de la sociedad y de su grupo clase; en este sentido, es fundamental que sus padres se mantengan siempre atentos de que no sean víctimas del rechazo, la ridiculización, o el acoso.

Además, es importante tener presente que no por el hecho de ser superdotados se los debe tratar como adultos y pretender que siempre se comporten con madurez y rectitud. Ellos, al igual que el resto de niños, tienen que jugar de manera libre, hacer travesuras, codearse con otros menores y disfrutar de su niñez aventajada, pero al fin y al cabo, niñez.