Consejos para que los niños duerman bien en los viajes

Naí Botello · 19 julio, 2018
Si en tu familia ya están planificando las vacaciones de verano pero no dejan de pensar en qué hacer para que el niño duerma bien o pueda reponerse del jet lag, no te pierdas los consejos que te traemos a continuación.

Tomar vacaciones cuando tenemos niños pequeños representa, en muchas oportunidades, un reto enorme. Una cuestión que resulta fundamental es conocer múltiples consejos para que los niños duerman bien en los viajes.

En primer lugar, debemos considerar que cambiaremos de ambiente y que realizaremos muchas actividades diferentes. Sin embargo, es menester intentar sin que esto afecte las rutinas de descanso que necesitan los pequeños, incluidas sus siestas.

Esta consideración resulta muy relevante, pues los niños no perciben en su mente el cambio de un ambiente a otro de la misma forma que los adultos. Observar nuevos objetos y locaciones puede sobreexcitarlos y hacer que no puedan conciliar el sueño.

Consejos para que los niños duerman bien en los viajes

Queda claro que, durante las vacaciones, las rutinas de descanso se flexibilizan. No obstante, esto no quiere decir que haya un detrimento en las horas de descanso de nuestros hijos.

Para que ellos puedan jugar, aprender y disfrutar de lo que verán en el nuevo ambiente, ya sea la playa, la montaña o los lugares recreativos, su mente y cuerpo deben haber disfrutado de un debido descanso.

De allí que, para poderle ganar la batalla a la distracción y conseguir que los niños descansen, debamos seguir ciertos consejos para que los niños duerman bien durante los viajes. Los que te presentaremos a continuación reflejan la lista de los más recurrentes y efectivos según la experiencia de cientos de padres.

Los consejos para que los niños duerman bien en los viajes permitirá disfrutar de unas vacaciones más organizadas y amenas.

1. Lleva al viaje la almohada, la manta o el peluche con el que duerme el niño

El consejo más importante para cuando estás haciendo las maletas antes de partir es adjuntar parte del ajuar de cama del niño. Debes incluir su almohada, la manta o el peluche con el que el infante duerme. Puedes elegir entre una de estas piezas; si está en tus posibilidades, incluye todas las que tenga.

Esta acción producirá en su cerebro la sensación de familiaridad. Incluso, al verlos, tocarlos y olerlos, entenderá que la hora de dormir ha llegado.

2. Cómo combatir el llamado jet lag

Una vez que inicia el viaje y si el destino es largo, el jet lag es el siguiente enemigo del sueño de tus hijos. El jet lag es conocido como un desequilibrio con respecto a nuestro reloj biológico —que es el encargado de marcar la vigilia y las horas de sueño— cuando nos trasladamos en avión por distintos territorios con diferentes husos horarios.

Para que los niños puedan mantener estable su ciclo de sueño frente a un viaje largo en avión, una semana antes de partir, los padres deberán ir restando o sumando una hora a las rutinas de dormir y comer. De esta forma, el horario de ir a la cama para los pequeños será más similar al del país de destino.

Al llegar al lugar, deben tratar de hacer alguna actividad al aire libre o que los niños pueda observar la luz u obscuridad natural de la ciudad; de esta manera, el reloj biológico del pequeño podrá ajustarse gradualmente al ciclo del día del país en el que se encuentren.

“Los niños no perciben en su mente el cambio de un ambiente a otro de la misma forma que los adultos. Esto puede hacer que tengan problemas para conciliar el sueño”

3. Mantén las mismas reglas para ir a dormir que estableciste en casa

Los niños no deben pensar que, al haber un cambio de ambiente, las reglas para ir a dormir ya se desecharon. Por lo tanto, debes mantenerte firme pero paciente para que el niño pueda ir a la cama cuando se le ordena.

Esta acción es necesaria porque los niños tardan tres días en adquirir un hábito nuevo de sueño y un día en perderlo. De tal forma que lo ideal para mantener en lo posible su estabilidad durante el viaje y al volver a la casa es seguir las normas para ir a la cama que se establecieron previamente.

Viajar desde pequeño abre la mente de los niños a nuevos conceptos y experiencias.

Esto incluye aspectos como: la hora de descansar, bañarse antes de ir a la cama, apagar el televisor o la luz o dormir con la puerta de la habitación abierta o cerrada.

Como recomendación final, siempre que sea posible y conveniente, no compartan la cama con el niño si en casa el pequeño duerme en una habitación separada; puede generar en él un nuevo apego y, al volver a casa, no querrá volver a dormir solo.