Consejos para motivar a tu hijo a la hora de comer

Gladys 28 septiembre, 2015

 

La alimentación infantil evoluciona conforme crece tu niño, sin embargo, es muy importante aprender a convertir la hora de comer en un hábito realmente agradable y evitar que termine siendo un problema.

Es por eso que debemos comprender que desde el momento en el que inicia la inducción de sólidos en los bebés se abre un periodo de exploración en el que se determinarán su gusto por los alimentos y con ello la aceptación o rechazo de algunas comidas conforme se las vayas ofreciendo.

Aunque se trata de un tema muy importante para todos los padres, debido a que es fundamental garantizar una dieta rica en nutrientes, lo más importante es tomar el tema con calma y no transmitirle nuestra frustración a los niños.

Trucos para una hora de comer feliz

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El sueño de todo padre de un niño que no come bien es que ese momento fluya sin dificultad. Esto es muy importante pues tu hijo no debe identificar la hora de comer como una situación desagradable y hacer que  el tema se complique más.

Poco a poco se le debe enseñar al pequeño que la hora de comer es un momento grato y de compartir en familia. Nunca el mensaje debe ser que es un momento de lucha al tratar de que tu niño coma algún bocado.

En tal sentido, te daremos a continuación las claves que harán que tu hijo amplié su gusto por los alimentos, se habitúe a ellos y de esta manera  estés segura de que consume una dieta balanceada que garantizará su sano desarrollo.

Planificar el menú semanal te ayudará en presentar a tu bebé comidas variadas, sanas y coloridas que lo motiven a comer sin problemas

Crea hábitos alimenticios

Todos los seres humanos necesitamos reglas y una rutina que nos proporcione una estructura que permita llevar una vida en equilibrio. De tal manera que también es necesario incorporar una rutina consistente entorno a la hora de comer.

Por lo tanto, es importante que trates de cumplir las horas en las que ofreces los alimentos (desayuno, almuerzo, cenas y meriendas), siempre llamar al niño a la mesa o sentarlo en su silla de comer, evitar la interacción con juguetes, televisión u otros factores de distracción.

Estas medidas harán que poco a poco entienda que se trata de una actividad que forma parte del hábito diario.

El menú infantil ideal

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En cuanto al menú que se le ofrece a nuestros pequeños es muy importante que sea variado para no aburrirlo con los mismos alimentos siempre, balanceado pues nos permitirá asegurar que todos sus requerimientos alimenticios estén cubiertos y finalmente bien presentados pues esto será fundamental para que se anime a ir probando los diferentes alimentos.

Aunque suene algo complicado de hacer a la par de las otras tareas domésticas que tengas que cumplir, la clave está en la organización. Por eso te recomendamos que una vez a la semana anotes el menú que deseas darle a tu pequeño y salgas de compras, de manera que te asegures de contar con todos los ingredientes que necesitarás para cada preparación.

De esta manera sabrás que por ejemplo el lunes toca una crema de verduras y el martes puré de patatas y tiritas de pollo y así sucesivamente. Puedes buscar opciones de recetas divertidas y sencillas que te faciliten esta tarea.

Trata de que tu pequeño no se distraiga demasiado a la hora de comer. Evita tener juguetes alrededor o la tv encendida para que se mantenga atento a lo que se le está ofreciendo en ese momento

Aceptación y rechazo de alimentos

Una conducta muy natural en todos los niños es el rechazo o aceptación de las diferentes clases de alimentos. En tal sentido, no debes preocuparte si una semana entera a tu hijo le ha dado por escupir la comida o tirarla al piso, recuerda que se está acostumbrado a los sabores y a sus diferentes texturas.

Puedes ofrecerle con más frecuencia los alimentos que le gusten más e intercalar con los que ha rechazado hasta que finalmente los tolere, mientras tanto, las cremas son una excelente alternativa para que aproveches de darle toda clase de vegetales y verduras.

Al final del almuerzo, puedes darle como postre una porción tentadora de frutas, gelatina, yogurt o helado con el propósito de  resaltar que el comer es un hábito agradable.

En definitiva, se trata de combinar la paciencia y la creatividad en cómo se le ofrecen los alimentos a los pequeños, ya que se trata de una etapa por la que atraviesan la mayoría de los niños.

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