Consejos para disciplinar a un niño pequeño

María José · 15 marzo, 2016

Desde que los bebés cumplen un año y hasta los cuatro aproximadamente pueden ser todo un tornado de rabietas. Es una parte normal del desarrollo y los padres deben armarse de paciencia.

En estas edades un niño aún no tiene habilidades lingüísticas adecuadas ni capacidad para poder expresar sus emociones negativas en palabras y la forma más fácil es a través de las conductas disruptivas como rabietas, gritos, patadas e incluso agresividad.

Claro está, que el niño no sepa expresar sus emociones no significa que se le deba permitir todo tipo de conducta negativa, ya que lo que realmente necesita es la guía, orientación, apoyo y cariño de sus padres en estos momentos de crisis difíciles de controlar para él.

Es necesario contar con una disciplina efectiva y positiva, pero es cierto que puede ser una de las tareas más difíciles y frustrantes de ser padres. Es como una prueba interminable de luchas de voluntades entre los niños y los padres, son luchas de poder.

Cuando tu hijo tiene dos años puede entender que no debe golpear a su hermano pequeño en la cabeza con una muñeca, pero puede realizar otro comportamiento o que se le olvide la orden y empezar de nuevo. Entonces, ¿qué significa exactamente la palabra “disciplina” en un niño pequeño?

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El modelo de disciplina en niños pequeños

Algunas personas piensan que la disciplina lo comparan con azotes y castigos, pero eso no es lo que realmente significa, ¡ni mucho menos! La disciplina trata de establecer normas para detener al pequeño en incurrir en un comportamiento agresivo como es golpear o morder, que puede ser peligroso o que es inapropiado.

Es necesario usar la disciplina para seguir adelante con las consecuencias cuando rompe las reglas y que entienda que las acciones tienen consecuencias (positivas o negativas). Pero, ¿cómo se pueden poner límites y detener el mal comportamiento en niños tan pequeños?

Escoge las batallas y no te quieras controlarlo todo

Es muy inteligente escoger las batallas para no pelear por todo lo que ocurre diariamente. Cuando siempre estás diciendo “no, no, no” tu hijo entenderá que “No” deja de tener importancia. Además, no es posible que siempre estén diciendo que no puede hacer algo, ¡es un niño!

Deberás definir qué es lo importante para ti, establecer límites con consecuencias y llevarlas a cabo siempre que sea necesario. Después, si tu hijo realiza pequeñas cosas molestas no le des la mayor importancia y tan sólo reconduce su conducta de forma cariñosa.

¿Cuáles son los disparadores? Más vale prevenir

Algunos comportamientos inadecuados se pueden prevenir cuando se conoce bien a los hijos. Es necesario que aprendas a anticipar lo que va a ocurrir y poder crear las circunstancias necesarias para evitar que una rabieta salga en acción.

Por ejemplo, si tu hijo quiere jugar con el papel higiénico pero lo está destrozando todo, puedes decirle una vez que no lo haga, la segunda explícale por qué no debe hacerlo y a la tercera, coge el papel higiénico y guárdalo en un lugar alto para que tu hijo no acceda y no sucumba a la tentación irresistible de tirar el papel higiénico por todo el suelo del cuarto de baño.

Si por ejemplo tienes un hijo de 18 meses que se irrita mucho cuando tiene hambre, deberás controlar sus horas de comida para poder ofrecerle alimento antes de que te muestre señales de que está hambriento.

Si tu hijo de dos años se pone nervioso si no desfoga en el parque, es mejor salir un ratito cada tarde al parque para que pueda jugar. Si a tu hijo de 3 años le gusta dibujar en las paredes es mejor esconder los lápices de colores en un cajón fuera de su alcance y pintar siempre bajo la supervisión del adulto (así evitas que haga la mala conducta pero no le vetas su parte creativa de querer pintar).

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Debes ser consistente y coherente en tu comportamiento

Sobre todo cuando los niños tienen entre dos y tres años, es necesario ser consistente para que los pequeños comprendan que su conducta puede afectar a las personas de su entorno.

Si tu reacción a una situación no deja de cambiar y un día te molesta que juegue a la pelota y otro día no te molesta (seguramente porque dependerá de tus estados emocionales), a tu hijo solo lo estarás confundiendo con señales diferentes y no sabrá qué es lo que esperas exactamente de él en estas situaciones.

Aunque no hay una forma de tratar cada una de las conductas de tus hijos, sí es necesario que respondas siempre de la misma manera. Así tu hijo podrá aprender la lección aunque sea después de la quinta vez.

Es necesario se consistente y coherente ante las situaciones. Y recuerda que no debes ponerte nervioso, la calma y el cariño serán tus mejores aliados para disciplinar a tu hijo pequeño de entre 1 y 4 años.