Conciencia fonológica, la mejor herramienta para corregir la dislexia

Macarena · 20 junio, 2017

¿Alguna vez oíste hablar sobre las bondades del entrenamiento en conciencia fonológica? Según diversos estudios, se trata del mejor método para corregir la dislexia. Se implementa a edades tempranas e impide que este trastorno se convierta en un dolor de cabeza compartido por alumnos, padres y educadores.

De alguna manera, esta estrategia implica desarrollar una importante habilidad prelectora. Ahora bien, cabe preguntarse en qué consiste y por qué motivo es tan eficaz. Conoce en este artículo la solución a uno de los problemas infantiles más frecuentes en la actualidad.

Conciencia fonológica, ¿qué es exactamente?

La conciencia fonológica consiste en desarrollar la habilidad de manipular los sonidos del lenguaje mentalmente. Su particularidad radica en la ausencia total de lenguaje escrito. Es decir, reforzar la palabra hablada sin precipitarse de antemano al campo de la lecto-escritura.

Por eso se apela a una enorme diversidad de actividades en las que esta regla se hace presente. Por ejemplo decidir si en una palabra está un determinado sonido, separar en sílabas o sustituir un fonema por otro. También es posible abordar este método a través de herramientas lúdicas tan eficaces y útiles como divertidas.

La elección de los especialistas en la materia de este tipo de estrategia no es casual. Pues una serie de estudios e investigaciones comprobaron una relación impactante. Se ha identificado un déficit fonológico en la gran mayoría de los alumnos disléxicos.

Este detalle no menor va de la mano con una certeza del mundo de la ciencia y la educación. La tarea de identificación fonémica es precisamente una de las más predictivas del nivel lector. Esto también se ve avalado por diversos estudios sobre detección precoz de la dislexia.

La clave de su éxito y eficacia

Esto es simple. Para que un niño aprenda a realizar operaciones matemáticas, resulta imprescindible enseñarle previamente el valor de los números. Igualmente, para que el alumno aprenda a leer debería tener desarrolladas de antemano determinadas habilidades prelectoras.

Generalmente, la mayoría de los disléxicos no llegó a desarrollar estas habilidades prelectoras de forma correcta. Es por este motivo que suelen enfrentar el aprendizaje de la lectura sin estar preparados para ello. De allí el denominado “fracaso escolar” y la frustración infantil.

De este modo, estos niños no consiguen avanzar en la adquisición de conocimientos básicos y elementales de su etapa. Esto es precisamente lo que genera su agobio, lidiar con un conjunto de símbolos y sonidos al que no encuentran sentido.

Un verdadero conocimiento no se absorbe hasta no hacerse dueño del mismo. Esto implica necesariamente que el alumno lo integre a sus saberes previos, pudiendo comprenderlo, analizarlo y relacionarlo. Obviamente, todo esto sin necesidad de acudir a estímulos externos.

Justamente el entrenamiento en conciencia fonológica permite al alumno comprender la estructura segmentaria del lenguaje. Esto desarrolla sus habilidades para discriminar, categorizar, asociar y sintetizar la información lingüística recibida.

Conciencia fonológica: consideraciones no menores

Desde luego, al hacer referencia a una habilidad prelectora, resulta necesario desarrollarla -como su nombre lo indica- antes de comenzar a leer y escribir. Pues comenzado el aprendizaje de la lectura y conforme al aumento de edad del chico, el entrenamiento en conciencia fonológica perderá su efectividad.

Sin embargo, por lo general, los alumnos son considerados y tratados cuando es demasiado tarde. Es decir, padres y educadores tienden a esperar a tratar al niño cuando el retraso respecto a sus pares es más que considerable.

Por eso, en el caso de aquellos pequeños que ya están aprendiendo a leer, esta herramienta se incluye en el programa de intervención, pero sin ahondar demasiado en ellas. Simplemente se combina el método (más básico) con actividades de principio alfabético.

Por supuesto, el foco siempre estará puesto principalmente en las dificultades que muestre y en los segmentos que más confusiones generen. De allí que resulta elemental programar un entrenamiento acorde y adecuado, evitando implementar actividades que no surten efecto debido a la edad del niño y su complicación.

En suma, los especialistas sostienen que el entrenamiento de la conciencia fonológica debe practicarse sobre infantes de entre 4 y 7 años. Asimismo se recomienda adoptar un procedimiento de progresión creciente de dificultad para alcanzar resultados maravillosos en el aprendizaje de la lecto-escritura.